NEMESIS BiOHAZARD
El Papá de las Bestias
Nivel 6
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Se va el año y todo el mundo hace cuentas,
como si la vida fuera un examen final.
Yo también miré atrás, y no vi un año fácil.
Vi un año sufrido.
Hubo días en que el dinero no alcanzó, días en que di más de lo que recibí, días en que el cansancio se sentó conmigo a compartir silencio.
Pero también hubo algo importante:
nunca dejé de ser yo.
Aprendí que no todo avance hace ruido. A veces avanzar es levantarte sin fe y aun así seguir.
Es volverte duro por más que la vida apriete.
Ahora hablan de nuevas metas, de cambiar, de ser mejores.
Y yo entendí algo, no se trata de reinventarse de golpe, sino de cuidarse un poco más que ayer.
De elegir mejor. De no repetir lo que ya sabes que te duele.
Ser mejor persona no es brillar, es sanar.
Es pedir perdón cuando toca, perdonarte cuando hace falta, y no abandonar tus propios sueños solo para sostener los de otros.
Las metas nuevas no se enfrentan con prisa, se caminan con paciencia.
Paso a paso. Con errores, con pausas,
pero con intención.
No sé qué traerá el próximo año, pero sí sé quién quiero ser cuando llegue:
alguien más consciente, más fiel a sí mismo, más humano.
Cierro este año cansado, pero con esperanza.
Porque si llegué hasta aquí, no fue por suerte, fue por coraje.
Y eso significa que lo que viene también puedo enfrentarlo.
Si estás leyendo esto, si sobreviviste a este año como yo, créelo:
Si Dios te dio la vida, es porque sabe que puedes con ella. Y no te dará una carga que no puedas soportar.
Y eso, aunque no lo creas, es una bendición.
Feliz año nuevo
NEMESIS
como si la vida fuera un examen final.
Yo también miré atrás, y no vi un año fácil.
Vi un año sufrido.
Hubo días en que el dinero no alcanzó, días en que di más de lo que recibí, días en que el cansancio se sentó conmigo a compartir silencio.
Pero también hubo algo importante:
nunca dejé de ser yo.
Aprendí que no todo avance hace ruido. A veces avanzar es levantarte sin fe y aun así seguir.
Es volverte duro por más que la vida apriete.
Ahora hablan de nuevas metas, de cambiar, de ser mejores.
Y yo entendí algo, no se trata de reinventarse de golpe, sino de cuidarse un poco más que ayer.
De elegir mejor. De no repetir lo que ya sabes que te duele.
Ser mejor persona no es brillar, es sanar.
Es pedir perdón cuando toca, perdonarte cuando hace falta, y no abandonar tus propios sueños solo para sostener los de otros.
Las metas nuevas no se enfrentan con prisa, se caminan con paciencia.
Paso a paso. Con errores, con pausas,
pero con intención.
No sé qué traerá el próximo año, pero sí sé quién quiero ser cuando llegue:
alguien más consciente, más fiel a sí mismo, más humano.
Cierro este año cansado, pero con esperanza.
Porque si llegué hasta aquí, no fue por suerte, fue por coraje.
Y eso significa que lo que viene también puedo enfrentarlo.
Si estás leyendo esto, si sobreviviste a este año como yo, créelo:
Si Dios te dio la vida, es porque sabe que puedes con ella. Y no te dará una carga que no puedas soportar.
Y eso, aunque no lo creas, es una bendición.
Feliz año nuevo
NEMESIS