Ingredientes:
- 2 tazas de maní tostado sin sal
- 1 taza de azúcar
- 1/4 taza de agua
- 1 cucharadita de vainilla
- 1 cucharadita de jugo de limón
- 1 pizca de sal (opcional)
Instrucciones:
- Moler el maní:
- Coloca el maní tostado en un procesador de alimentos o una licuadora y tritúralo hasta obtener una textura de polvo grueso o harina de maní. Puedes dejar algunos trozos pequeños si prefieres que el turrón tenga una textura un poco más crujiente.
- Preparar el almíbar:
- En una cacerola, mezcla el azúcar y el agua. Cocina a fuego medio sin revolver, dejando que el azúcar se disuelva lentamente.
- Cuando comience a hervir, añade el jugo de limón. Esto ayudará a evitar que el azúcar se cristalice.
- Sigue cocinando hasta que el almíbar alcance un color ligeramente dorado y espese un poco, pero sin dejar que se queme.
- Añadir la vainilla:
- Una vez que el almíbar esté listo, retíralo del fuego y añade la cucharadita de vainilla. Remueve bien para que se mezcle.
- Mezclar el maní con el almíbar:
- Inmediatamente después, añade el maní molido al almíbar y remueve hasta que todo esté bien incorporado. Asegúrate de que el maní esté bien cubierto por el almíbar.
- Formar el turrón:
- Vierte la mezcla en una bandeja o molde previamente engrasado con un poco de mantequilla o aceite, para evitar que se pegue.
- Alisa la superficie con una espátula o con las manos (si está frío) para que quede uniforme. Puedes presionar un poco para compactarlo, pero sin aplastarlo demasiado.
- Dejar enfriar:
- Deja que el turrón se enfríe a temperatura ambiente hasta que se endurezca. Luego, córtalo en porciones rectangulares o en la forma que prefieras.
¡Y listo! Ahora tienes un turrón de maní molido cubano, perfecto para disfrutar como postre o snack.