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Invito a publicar..., un poema..., un cuento breve..., pero que sea original. Nada de copias de otros autores. Solo lo que hemos sido capaces de crear... Para empezar, les dejo con algo mío...
AL SUR DEL ECUADOR ESTÁ TU PUERTO
Al sur del ecuador, ansioso, está tu puerto,
Acogedor, desierto para mi embarcación.
Al sur del ecuador, profundo espacio abierto,
Coronado en lo más alto por la vegetación.
Se dan las maniobras para el acercamiento,
habilidad que un práctico no pudo hacer mejor,
y la proa enruta cierta, guiada por una mano experta
el momento preciso de la penetración.
Al ritmo que mi barco pasa sus estructuras
por el estrecho espacio de húmedo calor,
propicia el chapoteo, en las orillas del puerto
al remontar brioso, el buque en transición.
Avanza muy despacio, despacio por tu estero
y con fuerza apresada ya toda su armazón,
concluye el buen atraque, del barco, el primero,
que tú quisiste fuera mi propia embarcación.
Terminan las entregas, tú quedas complacida,
se apagan ya las luces del buque que caló,
muy hondo en la ensenada herida de tu puerto,
de tu cálido puerto al sur del ecuador.
Ay no es por nada, pero creo que ya eso lo leí en alguna parte, no crees que es mucho atrevimiento decir que es algo tuyo???
@Deleted member 6777 Coincido contigo me parece haber leído esto en otro lugar pero bueno esperemos que diga la verdad y no sea plagio aun así sigo buscando la fuente del poema.
Esto lo escribí cuando mi época de estudiante de técnico medio, cuando la musa me visitaba frecuentemente.
La Llamada
La anciana estaba sola en su cuarto, sentada,
plácida. Su vista optimista hacia adelante, más
allá de la ventana. Meditaba sobre proyectos
futuros, los interminables, de esos que gene-
ran vida, pero de repente comenzó a sentirse
incómoda; sintió que alguien, con persisten-
cia la tocaba por la espalda suavemente,
llamándola. Era juiciosa, su experiencia era
vasta; presumió que al voltearse y mirar hacia
atrás podría conllevar a una molesta interrupción
de sus ideas ambiciosas, tal vez peor. Al
principio no volvio la mirada, pero la llamada,
perseverante, la obligo a ceder y al fin, todo
junto, mirada e ideas recularon. En efecto, su
intuición había sido exacta, sabi. Quien la
llamaba no era sino la muerte
Saludos
Dedicado a @Deleted member 7229 y @Sherezada
Este pequeño poema yo se lo escribí a mi mamá el año pasado en una postal por el día de las madres
Madre:
Cuando se mueran las estrellas
y en el mar no hayan peces,
cuando en el año no hayan meses
y en el mundo no haya vida,
o cuando el sol a gritos diga
que se está muriendo de sed....
Madre cuando esto suceda
Yo me olvidaré de usted.
Aprovecho para dejar también un poema mío dedicado a las madres, a mi madre...
A mi madre.
Siento entre mis cabellos
una mano cariñosa,
siento el beso de una rosa
es mi madre, es lo más bello.
Es a ella quien anhelo
tener por siempre a mi lado,
que sea mi ángel alado
darle todo mi desvelo.
Pasó el tiempo, puso canas
en mi pelo ya escaso,
Su mano en el ocaso
Me acaricia con más ganas
Hoy le doy todo mi amor,
mimos como ella me daba,
y el calor que yo encontraba
en su pecho protector.
Muchas gracias a Nube y a SailorMoon por proteger la propiedad intelectual de los Foristas, me honran con su defensa y por haberle dedicado tiempo a la lectura de mis humildes letras...
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Ahora un texto breve para estimular la imaginación de los machitos a ver si logran verla en sus mentes como yo la vi en la calle:
Pecado de soberbia.
Se acercaba avasallante..., sus ojos se posaron en los míos, luego..., por su movimiento de cabeza, estimé que en los de aquél de más allá y en los de otro que perdió el pasó cuando se estrelló contra su belleza. Olía a Carolina Herrera y al caminar, el breve vestido se le encaramaba en las nalgas. Me dije: Pecado de soberbia..., el Señor perdone a sus padres...!!!
“Soy” luego “Tengo”
Soy plástica porque uso un solapín.
Una plástica sin uñas plásticas.
Una plástica con uñas naturales
Una plástica que no usa a la gente.
Ni se deja usar.
Parezco la versión rosada de mi misma
Soy la corriente libre y poderosa que corre entre los árboles
La Gran Guerra Patria que no aparece
en los libros de Historia
Soy una cubana que toma café “Hola”
Soy el estereotipo.
No soy el estereotipo.
La poesía me abre el apetito.
Creo en la rima que no rima
y remando atraviesa los torrentes.
Soy la lluvia de mayo.
Vivo en la sombra de la estrella solitaria
Camino por el borde de esa olla.
El escudo no tiene valor pero es El símbolo.
La gente se tatúa el dinero en la frente
Y sacrifica un cordero:
La nueva Religión de matarse a sí mismo.
No creo en nada que pueda ser cuantificado.
Hombrecillos que se creen dioses nos destinan a ser piezas de un ajedrez diabólico.
No “Tengo lo que tenía que tener”.
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Gracias ( : (POr lo menos el mío no dirán que lo he plagiado, JAJAJA ( ; )
Tú poema es muy bonito, sería ideal si pudiéramos hacer un Taller de debate aquí en el foro para todas las personas como nosotros que nos gusta escribir.
Gracias ( : (POr lo menos el mío no dirán que lo he plagiado, JAJAJA ( ; )
Es que lo había publicado, entre otros Foros, también en un blog con otro nick (Lost) y por eso la duda de las amigas, pero todo quedó aclarado
Tú poema es muy bonito, sería ideal si pudiéramos hacer un Taller de debate aquí en el foro para todas las personas como nosotros que nos gusta escribir.
Muy de acuerdo, al menos mi intención al crear este tema es que se den a conocer textos de otros con inspiración o al menos con deseos de escribir...
Ahora les dejo con un texto de ficción que espero les guste:
Ella escribía historias.
Ella escribía historias de dragones que rezumaban azufre por sus fauces y saciaban su sed de combustible fósil en las entrañas de la ardiente Arabia y la inhóspita Siberia. El las leía pero no las entendía.
Ella escribía historias cargadas de sexo planetario, de lanzas centelleantes que en las noches desaparecían una tras otra en su vagina insaciable. El las leía pero no las entendía.
Ella escribía historias en las que se rasgaba las vestiduras y con sus trapos, largos como colas de cometas, ataba bestias ancestrales y con ellas visitaba una a una las lunas de Saturno buscando al sastre fugitivo que un día fue su esclavo. El las leía pero no las entendía.
Ella escribía historias donde se adornaba el pelo con amaneceres dudosos y cubría su cuerpo incestuoso con la piel cercenada a sus amantes. El las leía pero no las entendía.
Ella escribía historias para él indeteniblemente. El siempre leía inútilmente lo que ella escribía. Pero él la amaba y cuando la pregunta llegaba, le respondía: Me gusta.
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Algo más:
Amanecer en La Habana.
Amanecía. En la habitación de un solar habanero del inexistente hoy barrio de Colón una sábana ajada olía a hombres satisfechos. Con el cuarto todavía en penumbras ella le pasó la mano por encima queriendo eliminar los pliegues nacidos en esa noche agitada. La sábana ni se enteró. Bostezó, puso los pies en el piso y aun descalza, la estiró apenas al meter sus manos pequeñas entre el bastidor y el colchón de huata apelotonada.
Frente a ella, la pequeña mesa cubierta con un hule azul dibujado con uvas y peras de otras latitudes, se le interponía. La bordeó hasta estar frente a la mesetica de azulejos cascados por el tiempo. Preparó la cafetera y la puso a fuego bien lento. Entró al pequeño el baño de dos piezas, orinó, se cepilló los dientes y se metió debajo de la ducha que, como en otras ocasiones, se negó a brindarle el agua purificadora. Del cubo alineado en previsión al lado del inodoro tomó la suficiente para lavar su cuerpo y con el agua hervida contenida en una botella que fuera de ron, aseó convenientemente su mejor herramienta de trabajo que luego secó con cuidado. Satisfecha, se la palpó con toda la mano y al hacerlo sintió los cañoncitos del vello púbico retornado. Inconscientemente le hizo un guiño malicioso y cómplice, y se sintió rica. Después cogió el bloomer, lavado y ya seco que había colgado la noche anterior en el toallero y salió del baño.
Para entonces la cafetera hirviente comenzaba a escupitear el preciado líquido negro salpicando todo a su alrededor. Con un trapo tomado del borde del fregadero, húmedo, de color indefinido y convenientemente doblado, la separó de la hornilla que apagó casi sin mirar. Acto seguido se puso el bloomer y se sirvió con abundancia en la fina y única taza de loza fileteada en oro que conservaba de su madre.
Tentador, el café humeaba al acercarlo a su boca. Lo saboreó lentamente para no quemar sus labios ni su lengua, sus otras herramientas. Se vistió ligera con saya corta y blusa ceñida que mostraban las bondades de un cuerpo aparentemente delgado pero de formas generosas, en los pies unas chancletas playeras. A sabiendas de su bello rostro, optó simplemente por acomodar el cabello desordenado detrás de sus orejas.
Afuera, las voces del barrio se atropellaban entre gritos, pregones y chismes de ocasión. Debajo de la almohada cuatro billetes sumaban veinte pesos, tomó uno de ellos, abrió la puerta y al salir, el sol se enseñoreó con su rostro que sonrió feliz a la mañana. Y ya no se le vio más, perdida en el bullicio de un día sensual y luminoso.