Todos los que quieran compartir sobre el arte japones de doblar papel los invito a intercambiar.
El Origami utilizado como herramienta o como terapia, en una sesión, se comparten sentimientos y conocimientos, ayuda a resolver los problemas, se experimenta una comunicación no verbal, un escenario de metas u objetivos, una oportunidad de un acercamiento no amenazante, un apoyo psicológico (llevar al sentimiento de la aceptación cuando se toma tiempo para demostrar lo positivo), una oportunidad para disfrutar y relajar un futuro pasatiempo, entre otras experiencias que se viven cuando se aplica el origami para la rehabilitación del paciente.
Las Mil grullas de shinigami (千羽鶴 Senba-tsurú?) son un conjunto de mil grullas de origami unidas por hilos.
Una antigua leyenda japonesa promete que cualquiera que haga mil grullas de papel recibirá un deseo de parte de una grulla, tal como una vida larga o la recuperación de una enfermedad.
Las mil grullas de origami se han vuelto un símbolo de paz, debido a la historia de Sadako Sasaki (1943-1955),[1] una pequeña niña japonesa que deseó curarse de su enfermedad producida por la radiación de la bomba atómica (leucemia).
Existe un cuento de Elsa Bornemann, "Mil grullas", que trata el mismo tema: Naomi Watanabe y Toshiro Ueda son dos adolescentes de Hiroshima y él está visitando a sus abuelos, en la aldea de Miyashima cuando cae la bomba. Y luego la encuentra a Naomi en un hospital tratando de hacer grullas, Toshiro completa las mil y se las entrega a la chica, pero ella muere al día siguiente. 31 años después.Toshiro cumple 42, se casó, tiene 3 hijos y es gerente de una sucursal de un banco en Londres. Serio y poco comunicativo, pero a pesar de todo siempre se encuentran un par de grullas de origami sobre su escritorio. Cumpliendo así el deseo de Naomi de que nunca la olvide.