Nota del autor: La vida es una caja de sorpresas. Las sorpresas motivan a todo ser humano a continuar un camino; por muy cenagoso que sea.
Una de las sorpresas que nos depara la vida es la felicidad y el amor.
El Amor consiste en apreciar, querer y admirar incondicionalmente; voluntariamente y sin reservas a algo o alguien, por el cual uno vive y defiende hasta el final.
El Deseo de Volver Amar es una pequeña novela en el que nos revela días duros y difíciles, así como días maravillosos. Nos muestra la vida de un personaje enmarcado en una sociedad hostil, engañosa, peligrosa. En su búsqueda; recorrerá caminos inexplorados por él, se encontrará en momentos de su vida en las que tendrá que tomar una decisión....
Pensando en algo más...
Muchas veces tratamos de pasar los días, las horas y hasta los incontables minutos de la mejor forma posible. Pero si te vieses; al terminar un día agotador y que llegase la noche y no podamos descansar...
Tal vez no te gustaría sentirte como Alejandro se sentía.
Al llegar a su casa se quiso refrescar con un buen baño. Se desnudó, dejando caer la ropa en el piso y adentrándose a la ducha, la cual dejaba caer finas líneas de agua caliente en la loza del baño.
Se pasaba la fragancia del pan de jabón de olor por su cuerpo cansado. Cerraba sus ojos y meditaba profundamente en lo agradable de la sensación que se experimentaba al correr el agua por su cuerpo.
Al terminar de bañarse, se envolvió la toalla por sus caderas y con el cuerpo aun húmedo, sale hacia el cuarto, y se sienta en la cama.
Se deja caer en la misma, mientras toma el control de la televisión y la enciende.
Sus ojos estaban rojos, medios llorosos.
Descansaba en el lecho de su cama- bueno, al menos se creía- pero su mente estaba enfocada en todo menos en el descanso que le pudiera propiciar aquel momento de comodidad.
En su rostro se manifestaba el desaliento, la tristeza. No podemos referirnos a un problema económico pues no lo tenía, como tampoco podemos hablar de situaciones en su trabajo, pues ahora más que nunca se sentía bien profesionalmente.
Alejandro llevaba separado de su novia tres años y tres meses; y en ese período como que la había olvidado un poco... bueno, casi. Se había propuesto seguir adelante; levantarse del dolor de la derrota, del fracaso de perder a alguien que realmente amaba con profunda desesperación.
En este tiempo se había convertido en uno de los mejores psicólogos del hospital en el que trabajaba. Le dedicaba todo su empeño a los pacientes, que no dejaban de llegar cada día una y otra vez.
En este tiempo tampoco había tomado vacaciones, y quizás era la única forma que este tenía para mantener su mente ocupada.
De sus labios comenzaron a escaparse balbuceos de un nombre inesperado... - Diana, Diana....- me pregunto que tendría que salir ese nombre a la luz en estos momentos.
Quién era esa Diana, por qué Alejandro se esmeraba tanto en pronunciar tanto ese nombre.
Sus ojos se cerraban lentamente, y apretaba los labios contra sus dientes, como si un fuerte dolor se apoderase de su cuerpo y no lo pudiese soportar.
Así estuvo acostado un buen rato en la cama, hasta que el eterno letargo fue interrumpido por el incesante sonido del timbre de la puerta, que no dejaba de sonar.
- <Quién será >- pensaba Alejandro, quién se volteaba hacia el costado de la cama, con pocas intensiones de levantarse, pero no dejaba de sonar el timbre.
Finalmente se levanta, dejando caer en el suelo la toalla que cubría su cuerpo desnudo y aun con gotas en toda su espalda.
Se dirige al armario y se pone un short y toma las chancletas que tenía al costado de la cama, dirigiéndose a la sala de la casa.
- Ya va, ya va- respondía al incesante llamado del misterioso personaje.
Alejandro se trasladaba, casi arrastrando las chancletas. Toma el picaporte y al abrir la puerta....
wouuu disculpa pero tengo mucho interés en saber el fin...me encanto esa historia
[mention=908]LordRaiko[/mention] Muy interesante esa historia mi hermano, a muchos nos pasa algo parecido a esa historia relatada por ti, solo espero poder leer el final de ella....saludos....
Me gusto, pero no seas malito, termina el final o tal vez lo dejaste a nuestra imaginación, pero te tengo una Pregunta ¿Acaso Diana era el amor que perdió hace tres años con tres meses o era un nuevo amor que empezaba a asomar? Espero que el final lo incluyas en la novela, estaré esperando ansiosa por leerlo.
Bueno, me alegra que les este gustando la historia. Y es cierto amigo arcangel, a muchos les suceden estas cosas. Es mi intención seguir llevándoles esta historia hasta ustedes, espero que la sigan disfrutando. Acá les dejo otro fragmento, siento no poder darles dosis más amplias, pero en la medida que la continúe haciéndole arreglos, pues se las iré digitalizando.>
Al abrir la puerta, Alejandro se sorprendió al ver a su amigo Andrei. Era un joven de mediana estatura, complexiones fornidas, ojos claros, yo diría que azulosos. Bien fornido en sus brazos, que también era de abundante bellos en los mismos.
Alejandro le hace un gesto de que pasara hacia el interior de la casa, lo cual denotó en el rostro como una leve y no ofensiva insatisfacción por la inesperada visita.
- Hola, bienvenido- suspira de una sola vez y dejándole pasar, pues cierra la puerta.
- ¿Qué te pasa?- le pregunta Andrei con incomprensión por lo que estaba sucediendo
-Nada- responde sin deseos Alejandro, el cual se deja caer en el sillón de la sala.
Andrei sigue hacia un minibar que se encontraba en un pequeño salón de la propia sala, toma una botella de ron, a continuación abre un refrigerador y le coloca en el vaso unas piedras de hielo.
-¿Te sirvo un trago a ti?- continua hablando Andrei, quien se comenzaba a dar un sorbo de la bebida.
-No, no quiero en estos momentos, se pasa las palmas de la mano por la cabeza, por aquellos cabellos aun mojados y que se dejaban caer suavemente por el rostro.
Andrei se dirige hacia él lentamente, toma una butaca y la arrastra hasta dejarla frente a Alejandro.
-Sabes que somos amigos- coloca su mano sobre su hombro.- Aunque no me digas que es lo que pasa, se cual es la causa de este mal.
Alejandro se levanta nuevamente y comienza a dar unos pasos por la habitación, la cual estaba bien adornada.
Sus butacas tapizadas, una gran alfombre cubría el centro de la sala, y encima de esta, una mesa de cristal, con fotos de una boda, de una gran boda por lo que se puede ver. Encima de esa mesa, existen retratos que solo han traído a la vida de Alejandro más sufrimiento.
-No sé cómo sacarla de mi vida- explica a su amigo Andrei.- Trato de olvidarla, pero aun existen muchas cosas, detalles que me hacen recordarla.
En medio de la conversación, se escucha un timbre.
-Perdón- le corta Andrei- es mi teléfono que está sonando, déjame contestar.
Andrei se aparta unos pasos, mientras aún Alejandro continuaba dando unos pasos por toda la sala.
Andrei cuelga su móvil, y va al encuentro de Alejandro apresuradamente.
- Vístete que nos vamos- le toma por los hombros y dándole la vuelta en dirección al cuarto.
-Pero.... - Alejandro queda con expresión sorprendida, pues no sabe que ha sucedido después de la misteriosa llamada de Andrei.- Pero espera, porqué hay que irse, y a donde.
-No comiences a poner trabas, te conozco bien- replica Andrei, quien parecía ser más su padre que su amigo.
Alejandro se deja caer nuevamente en la cama, su rostro sostenía la misma personificación del desánimo.
-Espera, espera, no pienso hacer nada más hasta que no me digas que es lo que pretendes hacer.
Andrei le sonríe... se sienta a su lado y le mira de frente.
- Desde cuando somos amigos- le pregunta con tono apacible.
- Desde la primaria- baja la mirada y comienza a reírse, la cual fue aumentando poco a poco a estrepitosa risa- cuando tuve que defenderte de un niño que era más chiquito que tú.
Andrei se ríe igualmente y lo envuelve en la toalla que aún estaba cerca de la cama.
- Por ser mi amigo, te permito que hagas las cosas que haces, por eso y solo por eso- Alejandro le extiende la mano- Gracias por estar a mi lado compañero.
Ambos se estrechan la mano fuertemente y se quedan así por fracciones de segundo, que a la motivación de ambos, fueron gratificantes.
-Y bien, a donde vamos.
Andrei sonríe
- ¿Cómo sabes que te voy a proponer tal cosa?- le mira
-Porque te conozco, sencillamente porque te conozco.
Andrei se ríe, sabiendo que Alejandro tiene toda la razón.
- Nos invitaron a una fiesta, y no puedes....
Alejandro le interrumpe- No voy
¿Cómo que no vas?- pregunta desconcertado Andrei. Pensaron en los dos, además es una oportunidad que tienes para que te distraigas, todo no puede ser la clínica y la casa.
No se escucha ninguna palabra por unos segundos.
- Vamos Alejandro, es hora que te levantes y comiences a ser tú mismo.
Alejandro se levanta de la cama, se dirige al armario y comienza a escudriñar dentro del closet.
Mientras sucede, Andrei deja escapar una sonrisa y se deja caer lentamente en la cama. Saca el teléfono del bolsillo y marca a un número...
- Laura, si soy yo. Hoy habrá fiesta, prepara todo que logré convencerlo. Espero que hayas hecho lo mismo con ella.
Laura es una joven bien parecida, pelo oscuro, diríamos nosotros: Negro. Labios finos, cejas pronunciadas y bien delineadas. Cuello delgado, como si fuese diseñada para ser bailarina.
Caminaba de un lado hacia el otro mientras hablaba, casi que a susurros con el teléfono.
- Si, ella está lista.
Sonrío, se mordió los labios con sutileza, como quien disfruta lo que escucha.
-Ya todo está listo, no te preocupes, de hecho, las primeras personas ya llegaron.
Laura cuelga el teléfono y lo deja caer en su cama. Sale con paso apresurado hacia la puerta, la abre con prontitud, desplazándose por el pasillo. Baja unas escaleras que en tan solo unos 5 metros le quedaba enfrente.
Al final del pasillo tiene un espejo en forma circular apoyado en la pared. Laura se detiene y se da unos retoques en el pelo.
A su izquierda hay una puerta, la cual se detiene frente a ella y la golpea suavemente con tres toques consecutivos.
Del otro lado se escucha una voz:
- Pasa, estoy esperando por ti.
Laura toma el picaporte con su mano derecha y con la izquierda entre abre la puerta.
Con pasos cautelosos se adentra a la habitación; cierra la puerta y comienza a caminar hacia el interior de la habitación.
- Laura, por favor no juegues más a sorprenderme- se escucha una voz detrás de Laura.
Laura se estremece del susto, y por unos segundos no se escucha nada más, hasta que de pronto rompe a reír a carcajadas.
- Vaya, me sorprendiste de nuevo jejejeje, a la verdad que nunca podré cogerte desprevenida.
La joven que sorprende a Laura era su hermana, Diana.
Es una muchacha esbelta, trigueña, de labios finos, cejas arregladas, pero bien pronunciadas. Sus ojos con un brillo bien intensos.
Diana camina hacia la cama, envuelta en una toalla hasta la altura de los hombros. Su pelo mojado cae en sus hombros.
- ¿Que hacías en mi habitación Laura?- le pregunta mirándole a la cara, como interrogándole.
-Por favor hermana, solo quería estar segura de que estabas lista.
Diana deja de secarse el pelo y un suspiro se le escapa de sus labios.
-No creo estar lista para este momento.
Laura se sienta a sus pies.
- Nunca estamos listos para buscar un cambio en nuestras vidas. Pero hasta que no hagamos el intento de buscar esa felicidad, nadie la buscará por nosotros.
Diana sonríe.
- No sé.... - se levanta y da unos pasos hacia el armario. Comienza a sacar algunos vestidos. - ¿Qué piensas de este?
- El que te pongas, lucirás como una reina.
El timbre de la puerta comienza a sonar.
-Uy, ya comenzaron a llegar los invitados
Laura sale corriendo de la habitación y Diana queda a solas.
- Ahí va eso, veremos como termina este día
Una sonrisa, casi forzada se asoma en los labios....