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Cierro los ojos y el mundo muere
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Si alguna vez instalaste una distro Linux, probablemente utilizaste Calamares, un asistente que te lleva de la mano como si fueras un turista perdido. Pero ya sabes cómo es Arch: cero ganas de darte comodidades, así que te toca elegir entre dos caminos espirituales. Uno es archinstall, el botón fácil; el otro es invocar a tu hackerman interior y hacerlo línea por línea.
Con archinstall la vida es relativamente tranquila. Vas marcando opciones como quien arma una pizza y, si los astros se alinean, la instalación termina sin volarte un ojo. Claro, a veces decide fallar solo para recordarte que nada es gratis, ni siquiera tu paciencia.
La instalación pura es otra historia. Es minimalista al nivel “yo solo necesito aire y un kernel”: unas 150 o 160 cositas instaladas y ocupando entre 1.5 y 2 GB. Nada mal si te gusta vivir en modo dieta tecnológica. Manjaro, por ejemplo, que también es arch-based, pero viene vitaminado, trae como 2000 paquetes porque le encanta darte cosas que no pediste. Y archinstall… pues no recuerdo el número exacto, pero rondaba los 400. Una especie de “liga intermedia”.
Para una guía completa puedes darte una vuelta por la documentación oficial. Sí, esa misma que nadie lee pero que, sorpresa, resulta que es bastante buena para prácticamente cualquier distro. Un logro tremendo en internet, casi milagroso. Aquí la tienes, por si te animas a gastar unos kilobytes en sabiduría pura:
Y si te da por instalar Arch sin internet, porque te gusta vivir peligrosamente o porque tu router decidió jubilarse sin previo aviso, puedes probar esta otra:
Eso sí, no te emociones: igual vas a necesitar una PC con conexión para descargar algunas cosas antes. O sea, “instalación sin internet” pero con internet. Pura magia.
Supondré que ya tienes la ISO metida en un USB booteable y que el universo no explotó en el proceso, así que puedo saltarme ese paso sin sentir culpa existencial.
Lo primero (o “primero” según qué tan fan seas del desorden) es elegir el idioma del teclado. No necesitas hacer un
Ahora, si tú eres de los que se sabe las teclas de memoria y quiere vivir al límite, haz lo que quieras. Pero luego no me vengas con que no encuentras el @.
Para poner el teclado en inglés (creo que viene así por defecto de todas formas):
Imagino que ya sabes si estás en modo UEFI o en Legacy. Digo, uno asume que quien está instalando Arch tiene cierta noción de dónde está parado, pero nunca falta el día en que la BIOS decide jugarte una broma. Así que mejor comprobarlo y evitar que luego configures algo al revés y acabes maldiciendo al teclado.
Corre este comando:
Si te escupe un montón de variables, vas por UEFI como un campeón moderno. Si no devuelve nada o te lanza un error, pues estás en Legacy, viajando ligero y sin EFI de por medio.
Lo siguiente es comprobar si tienes conexión a internet. Ya sé, tú “crees que sí”, pero la vida es dura y las redes más. Así que lanza un paquetito ICMP a tu rincón favorito de internet y verifica que realmente respira. Nada como un buen ping para recordarte que dependes de cables y ondas invisibles.
Si no hay respuesta, revisa tu configuración de red con
Comprobamos la zona horaria:
Si resulta que no es la tuya, ajústala con:
Y si ni siquiera sabes en qué huso horario respira tu cuerpo, siempre puedes usar:
La parte que más dolor de cabeza suele dar es el particionamiento del disco. Nada como elegir tamaños de partición para sentir que estás tomando decisiones trascendentales cuando en realidad solo quieres que el sistema arranque sin explotar. Usas
Si en vez de UEFI utilizas BIOS, simplemente ignoras la primera y sigues con tu vida; si usas BIOS en MBR, marcas una partición como booteable (puede ser Linux filesystem) y ya, mientras que en GPT esa banderita no existe, así que creas una partición de más o menos 1 MB marcada como BIOS Boot (no es /boot, solo un requisito técnico que existe para fastidiar).
Toca formatear los discos:
Montamos las particiones:
Ahora podemos empezar a instalar Arch Linux; pero como sé que no tienes suficientes megas, vamos a hacer otros cambios para que no te gaste megas la instalación, aunque no vas a estar actualizado con los paquetes más actuales, pero no te vas a sentir como Debian.
Agrega el repositorio de la UCLV al mirrorlist
El
Actualizamos repositorios con
Si llegaste hasta aquí, felicidades: acabas de instalar Arch Linux. Ahora ve a tomarte un café, porque tu paciencia merece un premio.
Cuando termine el cafe pasamos al glorioso /etc/fstab, ese archivo que decide qué partición se monta dónde y cuándo, y que si lo haces mal te deja mirando tu disco como si fuera un puzzle imposible. En instalaciones automáticas casi ni lo notas, porque todo el sistema lo hace mientras tú te lías con otra ventana. Pero aquí no, aquí eres tú y tu valentía: tenemos que generarlo a mano, sin red de seguridad ni asistentes simpáticos.
Para crearlo, lánzate con este comando:
Entramos a la instalación recién hecha:
Ya dentro, volvemos a hacer lo del idioma del teclado, pero esta vez para que se mantenga persistente:
Ajustamos el tiempo:
Llegó el momento de elegir el bootloader: en este caso, GRUB, porque es como el amigo que siempre llega a tiempo aunque lo llames a las 3 am:
Luego, reinicia con
PD: recuerda ponerle una contraseña a root usando
Con archinstall la vida es relativamente tranquila. Vas marcando opciones como quien arma una pizza y, si los astros se alinean, la instalación termina sin volarte un ojo. Claro, a veces decide fallar solo para recordarte que nada es gratis, ni siquiera tu paciencia.
La instalación pura es otra historia. Es minimalista al nivel “yo solo necesito aire y un kernel”: unas 150 o 160 cositas instaladas y ocupando entre 1.5 y 2 GB. Nada mal si te gusta vivir en modo dieta tecnológica. Manjaro, por ejemplo, que también es arch-based, pero viene vitaminado, trae como 2000 paquetes porque le encanta darte cosas que no pediste. Y archinstall… pues no recuerdo el número exacto, pero rondaba los 400. Una especie de “liga intermedia”.
Para una guía completa puedes darte una vuelta por la documentación oficial. Sí, esa misma que nadie lee pero que, sorpresa, resulta que es bastante buena para prácticamente cualquier distro. Un logro tremendo en internet, casi milagroso. Aquí la tienes, por si te animas a gastar unos kilobytes en sabiduría pura:
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Y si te da por instalar Arch sin internet, porque te gusta vivir peligrosamente o porque tu router decidió jubilarse sin previo aviso, puedes probar esta otra:
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Eso sí, no te emociones: igual vas a necesitar una PC con conexión para descargar algunas cosas antes. O sea, “instalación sin internet” pero con internet. Pura magia.
Supondré que ya tienes la ISO metida en un USB booteable y que el universo no explotó en el proceso, así que puedo saltarme ese paso sin sentir culpa existencial.
Lo primero (o “primero” según qué tan fan seas del desorden) es elegir el idioma del teclado. No necesitas hacer un
localectl list-keymaps a menos que tu plan de vida incluya buscar un layout marciano. Mi consejo: mira tu teclado físico. Si tiene ñ, felicidades, tienes español; si no, pues inglés.Ahora, si tú eres de los que se sabe las teclas de memoria y quiere vivir al límite, haz lo que quieras. Pero luego no me vengas con que no encuentras el @.
Para poner el teclado en inglés (creo que viene así por defecto de todas formas):
Código:
loadkeys en
Imagino que ya sabes si estás en modo UEFI o en Legacy. Digo, uno asume que quien está instalando Arch tiene cierta noción de dónde está parado, pero nunca falta el día en que la BIOS decide jugarte una broma. Así que mejor comprobarlo y evitar que luego configures algo al revés y acabes maldiciendo al teclado.
Corre este comando:
Código:
ls /sys/firmware/efi/efivars
Si te escupe un montón de variables, vas por UEFI como un campeón moderno. Si no devuelve nada o te lanza un error, pues estás en Legacy, viajando ligero y sin EFI de por medio.
Lo siguiente es comprobar si tienes conexión a internet. Ya sé, tú “crees que sí”, pero la vida es dura y las redes más. Así que lanza un paquetito ICMP a tu rincón favorito de internet y verifica que realmente respira. Nada como un buen ping para recordarte que dependes de cables y ondas invisibles.
Si no hay respuesta, revisa tu configuración de red con
ip a. Si tienes el PC conectado por cable a tu router consentido, normalmente te dará una IP automática y acceso a la red sin hacer rituales extraños. Pero si estás usando WiFi, bueno… abre el siguiente spoiler y encomiéndate a los dioses del aire.
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Comprobamos la zona horaria:
timedatectl statusSi resulta que no es la tuya, ajústala con:
timedatectl set-timezone America/HavanaY si ni siquiera sabes en qué huso horario respira tu cuerpo, siempre puedes usar:
timedatectl list-timezonesLa parte que más dolor de cabeza suele dar es el particionamiento del disco. Nada como elegir tamaños de partición para sentir que estás tomando decisiones trascendentales cuando en realidad solo quieres que el sistema arranque sin explotar. Usas
cfdisk para particionar y te aseguras de hacerlo en el disco correcto. Esto es importante si tienes más de uno, porque nada como formatear el disco equivocado para convertir un día normal en una tragedia griega. El espacio por partición varía según tus necesidades y la capacidad total del disco. Cada quien con su drama de almacenamiento. En mi caso, es el de la foto:
Si en vez de UEFI utilizas BIOS, simplemente ignoras la primera y sigues con tu vida; si usas BIOS en MBR, marcas una partición como booteable (puede ser Linux filesystem) y ya, mientras que en GPT esa banderita no existe, así que creas una partición de más o menos 1 MB marcada como BIOS Boot (no es /boot, solo un requisito técnico que existe para fastidiar).
Toca formatear los discos:
Código:
mkfs.ext4 /dev/sdaX
mkswap /dev/sdaY # En caso de que lo hayas puesto
mkfs.fat -F 32 /dev/sdaZ # Esto no te hace falta en BIOS con MBR
-> X, Y, Z deben coincidir con el número de la partición a la que se le va a hacer el formateo
Montamos las particiones:
Código:
mount /dev/sdaX /mnt
swapon /dev/sdaY # sí lo crearon
mount --mkdir /dev/sdaZ /mnt/boot # Solo para UEFI. BIOS no necesita este ritual extra.
Ahora podemos empezar a instalar Arch Linux; pero como sé que no tienes suficientes megas, vamos a hacer otros cambios para que no te gaste megas la instalación, aunque no vas a estar actualizado con los paquetes más actuales, pero no te vas a sentir como Debian.
Agrega el repositorio de la UCLV al mirrorlist
Código:
echo "Server = https://repos.uclv.edu.cu/archlinux/$repo/os/$arch" > /etc/pacman.d/mirrorlist
> hará que borre lo que estaba anteriormente en ese archivo.Actualizamos repositorios con
pacman -Sy y luego instalamos lo esencial: pacstrap -K /mnt base linux linux-firmware. Si te llega a dar error 403, simplemente utiliza los repos oficiales de Arch que estan en su web. (
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deberia ser suficiente)Si llegaste hasta aquí, felicidades: acabas de instalar Arch Linux. Ahora ve a tomarte un café, porque tu paciencia merece un premio.
Cuando termine el cafe pasamos al glorioso /etc/fstab, ese archivo que decide qué partición se monta dónde y cuándo, y que si lo haces mal te deja mirando tu disco como si fuera un puzzle imposible. En instalaciones automáticas casi ni lo notas, porque todo el sistema lo hace mientras tú te lías con otra ventana. Pero aquí no, aquí eres tú y tu valentía: tenemos que generarlo a mano, sin red de seguridad ni asistentes simpáticos.
Para crearlo, lánzate con este comando:
genfstab -U /mnt >> /mnt/etc/fstabEntramos a la instalación recién hecha:
arch-chroot /mntYa dentro, volvemos a hacer lo del idioma del teclado, pero esta vez para que se mantenga persistente:
echo "KEYMAP=en" > /etc/vconsole.confAjustamos el tiempo:
Código:
ln -sf /usr/share/zoneinfo/America/Havana /etc/localtime
hwclock --systohc
Llegó el momento de elegir el bootloader: en este caso, GRUB, porque es como el amigo que siempre llega a tiempo aunque lo llames a las 3 am:
Código:
pacman -S grub efibootmgr
grub-install --target=x86_64-efi --efi-directory=/boot --bootloader-id=GRUB
grub-mkconfig -o /boot/grub/grub.cfg
Luego, reinicia con
reboot y mira si funciona.PD: recuerda ponerle una contraseña a root usando
passwd
Última edición:
yo imaginó que sea porque se la pasa cambiando cosas, a mi hasta ahora no se me ha roto. Lo he roto yo desintalando cosas que no debía. Por ejemplo, una vez desintale unos plugins de vlc y no se reproducía el audio de los vídeos. Lo más actual que rompí fue el soporte para conectar mi teléfono y poder acceder a los archivos, ahora no se como arreglarlo porque no se que desintale. No lo he arreglado no porque no sepa, podría entrar al historial y ver que desintale, pero me pesa y no lo necesito tanto, uso KDE connect para transferir archivos o localsend o cualquier alternativa inalámbrica. Fuera de eso, desde la instalación no se me ha roto nada grave ni mucho menos que no haya sido por mi culpa.