Estas son las cosas que disgustan a los soldados.
Y de contra, hay que aceptar que te metan en el mismo saco de los infieles, por el hecho de ser hombre.
Si es cierto que a veces uno se ciega, se aferra y es incapaz de pensar con claridad, atormentado por al amor y por Cupido (ese maldito que lanza flechas y no le pregunta a sus víctimas si hay algún motivo para que no estén juntos). Pero, las mujeres también se las traen. Para que le dan largas al asunto, haciendo creer que están interesadas en ti, aceptando regalos, detalles, atenciones y al final: Lo siento, te veo como amigo. Y uno muriéndose por ella. Claro, luego de eso, uno sufre un poco, pero al final esas son cosas que te hacen más fuerte y casi siempre, este rechazo se toma de la mejor manera:
-¿Ah, sí? Por eso a las mujeres hay que pegarles tarros, chico. No se puede ser bueno con ellas. Dice que me quiere como amigo.
-¿Qué hiciste?
-Ahora ni le hablo. Desde ese día evito verla.
-¿Ella no te habla?
-Sí. Dice que no pasa nada. Que no quiere perder mi amistad. Eso es fácil para ella. No tiene ni sentimientos esa mal parida. Al final que ni es tan bonita, ni tiene buen cuerpo ni na...
Asi, y todo molesto, uno siempre alberga en el fondo la esperanza de que ella de su brazo a torcer y como en las películas, ambos terminen juntos. La realidad es que esto sería el comienzo del derrame cerebral, cuando la veas a los pocos días con otro, más feo que tú, menos amoroso que tú y más presidiario que tú. Y ella se siente con él en las nubes. Incluso sabiendo que él tiene tendencia a ser infiel (según comentarios de personas que lo conocen), pero no importa. Ella firme, con unos ovarios enormes y aguantando ¨carretas y carretones¨ de tarros.
El imbécil del lado de acá, si, este que sufre por ella, que ahora la odia a muerte y que pensó olvidarla una vez que la vio comprometida, todavía alberga alguna esperanza de que todo sea una pesadilla y que llegará el día en que puedan estar juntos, se resigna al cabo del tiempo y empieza a buscar en otra persona lo que no pudo con esta mujer. Vamos a poner que encontró a otra, con algunas diferencias a su antiguo amor (platónico) pero en nombre del amor y los sentimientos, le hace un huequito en su corazón. Y asi viven un tiempo, hasta que un día, al doblar una esquina, te encuentras a tu amor platónico, todo llorosa y te pide perdón por su error, que estaba confundida, que dejó a su pareja, que el tipo no era como tú, que lleva días llorando pensando en ti, etc. Y tú, todo pendejo y lleno de ternura, te entra la indecisión. ¿Y ahora qué hago? ¿La acepto y dejo a mi pareja? ¿La rechazo como me hizo ella? ¿O llevo una doble vida? A tu, decisión dejo esta parte.
En mi caso, muy personal, me ha pasado esa idiotez. Me he enamorado como un bobo, de una chica que al final me mandó de cabeza a la Friend Zone. Los primeros días después de eso, era una tortura verla todos los días. Seguimos igual. Tan amigos como siempre, o como antes del asunto.
Es muy interesante la capacidad de resistencia sentimental que uno gana en esta situación. Aparentas que todo está normal, incluso ríes y compartes y al mismo tiempo sientes que te mueres por dentro. Ahí está ella, tan cerca y a la vez tan lejos.
Dicen que el tiempo cura todas las heridas, solo hay que ser paciente, dejar que este pase y mantener tu mente ocupada en otra cosa. Asi fue, como pude salir del bache.
De vez en cuando sufro una recaída… pero, después recuerdo que es mi amiga y se me pasa.