Member
Se unió el Última vez
Pero, ¿cómo no amarla, si tú hiciste que fuera turbadora y fragante como la primavera? ¿Cómo no haberla amado, si era como el rocío sobre la hierba seca y ávida del estío? Traté de rechazarla, Señor, inútilmente, como un surco que intenta rechazar la simiente. Era de otro. Era de otro, que no la merecía, y por eso, en sus brazos, seguía siendo mía. Era de otro. Pero hay cosas sin dueño: Las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño. Y ella me dio su amor como se da una rosa, como quien lo da todo, dando tan poca cosa... Una embriaguez extraña nos venció poco a poco: Ella no fue culpable.... ¡ni yo tampoco! La culpa es toda tuya, porque la hiciste bella, y me diste los ojos para mirarla a ella.
4155 / 4500 XP
14 trofeos