Levitación
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Se unió
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Leer la publicación completaPues... Otra más de las historias , ojalá y la aprueben , está un poquito larguita... ???...
Morris Hobster fue mi mejor amigo por aquellos años en los que la sociedad condenaba estoicamente la actitud tan impetuosa y dinámica de la juventud. No puedo decir que éramos rebeldes porque no era así: simplemente, teníamos otras ideologías más profundas y el bello don de la curiosidad.
Es que así éramos Morris y yo: nos encantaba experimentar cosas nuevas como a cualquier joven de nuestra etapa. Era normal que todos se comportasen así, ¿no? La verdad es que nunca pude comprender por qué nuestros padres y demás familiares se escandalizaban ante nuestras filosofías, actos y cuestiones. En realidad nos daba igual lo que creyeran acerca de nuestra mentalidad tan abierta e ilimitada, siempre dispuesta a conocer más cosas sobre la realidad que nos rodeaba. Y es que mi amigo y yo éramos de aquellos que gustaban de buscar nuevas expectativas y definiciones de la existencia que llevábamos, leyendo por aquí, tomando fotos por acá, y luego compartiéndolas entre los dos; sacábamos conclusiones desde nuestro punto de vista y más tarde buscábamos información sobre los resultados a los que habíamos llegado. Definitivamente, no me puedo quejar de mi juventud, pues disfruté tanto como jamás lo he hecho.
Si existía una palabra para definir la ideología de Hobster, esa era extraordinaria. Ni yo poseía tal habilidad para concebir las costumbres cotidianas como un mero escudo ante lo desconocido, ante aquello que el ser humano siempre temió. Él mencionaba constantemente en sus pláticas que el hombre no tenía la más mínima idea de lo que había más allá de sus actos, y que siempre estaba buscando la forma de evadir su decadente e inevitable destino. Sencillamente, Morris era de aquellos jóvenes que, si se lo hubiera propuesto, habría llegado a la cima más encumbrada entre los sabios del mundo. Debo admitir que me sentía muy bien a su lado, pues era el único que lograba comprender mi concepción de la vida e incluso compartíamos puntos de vista iguales que, de no haber sido porque no compartíamos ningún parentesco familiar, podría haber jurado que ese chico era mi «gemelo ideológico», por así decirlo.
Sin embargo, el tiempo, maldito verdugo que inevitablemente te obliga a enlazarte con tu inverosímil destino, quiso que ambos nos separásemos y mi amigo se mudó junto con su familia a otra ciudad. Cuando él fue a comunicarme la desagradable noticia, no pude contener la agonía que estaba experimentando en mis adentros, y juntos nos despedimos con muchas lágrimas; lo que más me dolió de aquel aviso fue que claramente sentí cómo se desgarraba una parte de mi ser y era extraída por algún ser desconocido que deseaba ver mi sufrimiento. No puedo describir con otras palabras lo que padecí en aquel instante en el que mi destino estaba por cambiar, quizá para siempre, o tal vez era solo una prueba de valor para ambos; pero todavía hoy me pregunto qué había que comprobar con esa separación. Actualmente, mi ilimitada imaginación me permite hacer una especulación sobre aquella circunstancia que decidió todo por nosotros. Tal vez la vida nos vio como una amenaza, algo que podía romper su cuidadosa y bien estructurada coreografía de falsedad y egoísmo. Siendo así, no había lugar para nosotros en este mundo.
Aún recuerdo bien esa sombría tarde en que lo vi irse: su cara transmitía una serenidad impresionante, aunque yo sabía perfectamente que aquello era una máscara que estaba usando para evitar mostrar su dolor ante su familia, la cual era muy severa y conservadora. Su caso familiar no era la excepción por aquellos tiempos: muchos jóvenes de nuestra edad pasaban por la misma experiencia, incluso yo lo vivía; aquel que no tuviera unos padres así podía considerarse afortunado, muy afortunado. Tengo bien plasmada en mi memoria su cara al momento en que el carro encendió con todo aquel maletero encima, casi marcada a fuego su expresión: me estaba comunicando con la mirada que ni la misma distancia nos separaría, y que algún día, en un futuro no muy lejano, volveríamos a vernos. Yo entendí su silencioso lenguaje, y con el mismo idioma le dije que así sería, y que tarde o temprano, estaríamos juntos de nuevo para descubrir más cosas.
Las cosas continuaron su marcha normal, desde el punto de vista de la sociedad que me rodeaba, claro. Pero desde que Hobster se fue, supe que mi vida, a pesar de su creciente monotonía, ya no sería la misma. Me resultaba imposible el concordar con los adultos, quienes aseguraban que las amistades de juventud eran fácilmente olvidadas, y los jóvenes de mi ciudad me daban los ánimos que necesitaba para afrontar a esa terrible ideología a la que llamaban madurez adulta.
¡Qué grande fue mi alegría cuando recibí una carta de Morris! Recuerdo que mi padre acababa de llegar de su trabajo, y siempre tenía por costumbre revisar el buzón antes de llegar a casa. Escuché sus pasos subiendo las escaleras y supuse que pasaría de largo por mi cuarto sin saludarme, como siempre lo hacía; me sorprendió sobremanera que tocara la puerta de mi habitación, pero después comprendí que solo lo había hecho porque entre las cartas que llegaron, había una para mí. Tengo que admitir que me extrañó demasiado que me enviaran algo, pero así era, mi padre me entregó el sobre y salió de mi cuarto. Me quedé observando la carta por un tiempo: ¡quien me la había escrito era Morris! Imaginen mi emoción cuando la comencé a abrir y descubrí, con total alegría, la pequeña pero fina letra de mi mejor amigo. Sin más tiempo que perder, comencé a leerla:
Mi muy apreciable e incomparable amigo Randolph Gordon:
No puedo concebir la emoción de este momento en el cual estoy redactando estas líneas, me siento feliz de poder escribirte por primera vez luego de que fuese forzado por mi familia a abandonar el lugar donde pasé los mejores momentos de mi vida, con el amigo que jamás podré olvidar. Te parecerá increíble, pero desde que estoy acá, no logro adaptarme a mi nueva forma de vida: la ciudad en la que vivo ahora es mucho más caótica que la tuya, los jóvenes se apegan ciegamente a las enseñanzas de los adultos y, por desgracia, no ejercen su libre albedrío como debería ser; si los adultos de mi anterior pueblo eran severos y conservadores, estos van más allá de esas erróneas y estúpidas ideologías. No puedes imaginarte la felicidad de mis padres al saber que sus vecinos tienen un hijo «bien educado» que nunca pone en duda la autoridad de sus mayores y que es obediente. Solo puedo pensar en la debilidad de pensamiento que posee ese pobre muchacho, y no lo culpo, la verdad no puedo hacerlo porque el ambiente en que ha crecido lo moldeó así y así se quedará para su eterna desgracia.
Por otro lado, mi familia a cada momento menciona que cuánto hubieran dado porque yo creciera desde un principio en esta maldita ciudad, y están diciéndomelo a cada momento del día. En la escuela soy visto como el «rebelde sin causa» y he tenido choques de personalidad con todos los profesores, incluso con la directora; me han llamado varias veces la atención por defender mis justos derechos y cada vez que me pongo en contra de los pensamientos tan cerrados de mis maestros, mis padres son citados para conversar con ellos, y los exhortan a que me pongan en mi lugar o alguien más lo hará un día. Ellos, como siempre lo has sabido y es costumbre del lugar donde estás, dicen que se avergüenzan de mí; que debería aprender a comportarme como el hombre que soy y que definitivamente tendrán que enseñarme a levitar. No entiendo a qué se refieren con eso, pero sospecho que no es nada bueno.
Randolph, sé que te sonará ridículo, porque jamás me escuchaste mencionar algo similar cuando estábamos juntos, pero por primera vez en mi vida tengo miedo, miedo hacia el destino que me depara con esta putrefacta sociedad. ¿De qué tengo pavor? Del modo de ver las cosas de los adultos: son tan ambiguos que se puede esperar cualquier cosa de ellos. Me decidí a escribirte esta carta a escondidas de mis padres, bien sabes que ellos nunca te vieron con buenos ojos porque eres igual a mí en pensamiento, del mismo modo en que tus padres me veían mal a mí. Supongo que algunos patrones de conducta siempre permanecen y ese es el caso de nuestras familias, ¿no lo crees? Tengo deseos de que vengas a visitarme, quiero verte: no sabes el terror que vivo día con día al saber que la juventud de este lugar en realidad no existe, solo son adultos en proceso de madurez; me aterra ver que nadie piensa por sí mismo y se apegan como un perro a su dueño a las ideas de los mayores, es simplemente macabro. ¿Hacia dónde va este decadente sistema? No tengo la menor idea, pero he decidido que en cuanto tenga mayoría de edad, me iré de este enfermizo lugar que no hace otra cosa más que reprimirme demasiado. Sé que te veré pronto porque responderás a mi llamado, sabiendo que tú tienes más posibilidades de venir a verme, y tienes conciencia de ello.
Junto con esta carta he anexado un mapa de mi ciudad actual, en él realicé unas señalizaciones para que encuentres mi casa; en el dorso se encuentra mi dirección completa, junto con instrucciones precisas para que no te equivoques de domicilio. Si hago todo esto es porque me urge verte, necesito hablar con una persona que me entienda y me ayude a soportar esta situación. Creo que empiezas a comprender cómo me siento, después de todo, admiro tu habilidad para ser empático, cosa que aquí nadie posee. Amigo mío, quisiera comunicarte más cosas por este medio, pero entiendo que las palabras que deseo compartir contigo no podrían ser escritas. Espero tu próxima venida y recuerda que siempre contarás con un amigo leal en la distancia y en la eternidad, así como yo sé que siempre estarás conmigo en las buenas y en las malas.
Tu mejor e incondicional amigo,
Morris Hobster.
Confieso que en un principio, la carta me llenó de mucha motivación y alegría, pero conforme me fui acercando a su desenlace, me sentí frustrado y a la vez preocupado: no sabía la difícil situación que estaba viviendo Morris, ¡y yo que pensaba que mi vida era terrible! Sin pensármelo dos veces, empecé a idear un plan para que mis padres me llevaran a visitar a mi amigo; les diría que en la carta que me envió me comunicaba que estaba enfermo y que el médico le había recomendado absoluto reposo, por lo cual me escribió y me solicitaba que le llevase algunos libros para su entretenimiento mientras permanecía en cama. Con aquella estrategia en mente, me dirigí al cuarto de mis padres y les dije sobre la supuesta enfermedad que tenía mi amigo, les rogué que fuéramos a verlo y, sorpresivamente, ellos accedieron sin que les insistiera demasiado. Me comentaron que primero tendrían que pedir permiso en el trabajo de mi padre y en mi escuela para ausentarnos, asunto que resolverían al día siguiente. Yo estaba que no cabía en mí de la emoción: ¡iría a ver a Morris después de tanto tiempo!
Al tercer día nos encontrábamos empacando algunas maletas para quedarnos unos días con la familia Hobster, pues mis padres consideraban que resultaría interesante relacionarse más con los progenitores de mi amigo. Salimos rumbo a la ciudad donde Morris se había mudado junto con su familia, y con ayuda del mapa que me envió, logramos dar con la casa sin equivocarnos de dirección.
Mi corazón saltaba de la indescriptible felicidad que sentía al saber que de nuevo vería a mi gran amigo de toda la vida. Me bajé del auto casi al mismo tiempo que mi padre se estacionaba, corrí hacia la puerta de entrada mientras gritaba el nombre de Morris. La puerta se abrió mientras la señora Hobster me dedicaba una sonrisa que, hasta hoy, no dejo de considerar que poseía una pequeña sombra de felonía. Pregunté por mi amigo, y con el tono más dulce e hipócrita que había escuchado jamás, su madre me contestó que él estaba en su habitación levitando. No sé por qué, pero en ese momento sentí una terrible punzada en el pecho, sobre todo porque Morris me había mencionado que esa palabra acrecentaba su temor con respecto a sus padres y la forma en que ellos la concebían.
Le pregunté a la señora Hobster en dónde estaba el cuarto de mi amigo. Ella seguía manteniendo su falsa sonrisa mientras señalaba hacia las escaleras que conducían al segundo piso, al tiempo que mencionaba que Morris había estado sumamente inquieto por mi llegada y que ahora se pondría feliz de verme. No había acabado de darme la información cuando corrí con mucha rapidez mientras ascendía hacia la segunda planta de la casa. Cuando llegué a la puerta que supuse que sería la de mi amigo, noté que estaba cerrada, así que toqué al mismo tiempo que le avisaba a Morris que ya había llegado.
Solo escuché la voz del señor Hobster contestándome que pasara, pues mi amigo estaba en esos momentos muy ocupado levitando; otra vez escuché esa palabra que me retorcía las entrañas. Con mucha lentitud abrí la puerta, pues pensé que Morris estaba quizá reflexionando sobre algo o muy sumido en sus pensamientos para que no me contestase, y además, ¿qué hacía su padre con él en su habitación? Mis pensamientos fueron cortados de tajo mientras observaba, boquiabierto, algo que jamás creí que vería en la vida real: ahí, en medio del cuarto, estaba mi amigo ¡literalmente levitando, tal y como lo habían mencionado sus padres! No lo podía creer, no lo quería creer; empecé a entrar en un estado de shock mientras seguía mirando a mi amigo, en su rostro se dibujaba esa misma expresión que me había dedicado el día que se fue de mi ciudad: serenidad, una tranquilidad infinita y esa particular sonrisa suya que me dedicaba cuando decía que todo iba a salir bien. Continué viéndolo, realmente levitaba, pues sus pies no tocaban el suelo; era increíble, pero cierto.
Recuerdo que escuché decir a su padre que ahora Morris, gracias a la levitación, aprendería a comportarse como un joven de buenos modales y que sería un gran ejemplo para mí de ahora en adelante. La cara del señor Hobster expresaba alegría y orgullo: no podría estar más feliz de su hijo.
Desperté en el hospital general de la ciudad, rodeado de las preocupantes miradas de mis padres. Me dijeron que me había desmayado por la emoción de volver a ver a mi amigo, pero sabía que decían eso para tranquilizarme. Como solo había sido un desvanecimiento temporal, el médico me dio de alta enseguida. En la sala de espera estaban los padres de mi amigo, felices de que mi desmayo no hubiese pasado a mayores. Pregunté una y otra vez por Morris a sus progenitores, y ellos, con una gran sonrisa de satisfacción, solo se limitaban a decirme que ahora él era un chico muy educado y obediente, y que debería estar orgulloso por ser amigo de un muchacho así. Yo simplemente no podía creerlo; me puse histérico y les grité enfrente de todos los que se encontraban ahí y de mis padres que estaban completamente locos, que su retorcida ideología no conocía límites y que no había ningún motivo para estar feliz por haberlo obligado a convertirse en lo que ahora era. Las personas del hospital se quedaron mirando conmocionados aquella escena, jamás habían visto a un joven alzarle la voz así a sus mayores. Mis padres estaban avergonzados por mi supuesto escándalo y me sacaron a rastras de aquel indiferente lugar; nadie hizo nada para defender mis ideas, nadie, y sé que nadie jamás lo hará, no en esa maldita y putrefacta ciudad.
Debido a mi «indecente» comportamiento, mis padres decidieron regresar a casa esa misma tarde, comunicándome que los padres de Morris no deseaban volver a verme, ya que me consideraban una mala influencia para su hijo. Yo solo quería despedirme de él por última vez y decirle que lamentaba no haber llegado antes para salvarlo de su levitación, ¡solo quería eso! Sentí un terrible dolor en mi pecho mientras nos alejábamos de aquella fatídica y repugnante ciudad. Mis padres, completamente decepcionados de mi forma de expresarme ante los Hobster, me dijeron que también deberían aplicar conmigo esa técnica de la levitación, pues así aprendería a ser un chico correcto y bien portado. Recuerdo que en ese instante comencé a odiar enfermizamente a mis padres, tanto como aborrecía a los de mi mejor amigo.
El tiempo, en su marcha incansable, hizo que ya no le diera motivos a mis padres para que cumplieran aquella terrible amenaza que tenía por objetivo despojarme de mis ideales. En cuanto cumplí la mayoría de edad, abandoné la casa porque no soportaba vivir con aquellos dos seres tan aborrecibles. Me mudé a un pequeño poblado, lejos de mi antiguo hogar. Puedo decir que ahora llevo una vida tranquila, pero no feliz: el recuerdo de la sorprendente levitación de mi amigo me persigue a todos lados. La última vez que lo vi, su cara me volvía a decir que algún día estaríamos juntos para siempre, y jamás lo dudé. Creo en su palabra y siempre seguiré creyendo en ella, a pesar de que él ya no será nunca lo que alguna vez conocí. Pensándolo bien, yo tampoco quiero seguir siendo lo que soy ahora. He leído su carta muchas veces en mis tiempos de soledad para sentirme acompañado, y siempre se ha quedado marcada en mí, tal y como si fuese un tatuaje, aquella palabra que le dio un sentido nuevo a la vida de mi amigo y estaba por formar parte de la mía. Seguramente, si me vieran mis padres, estarían orgullosos de mí. Sin dilación, termino de escribir estas líneas para decirles a todos ustedes que la experiencia de la levitación me servirá para comprender por qué mi amigo tenía esa expresión en su rostro aquél día: era muy pacífica.
Sé que ninguno de ustedes comprenderá el motivo que me lleva a hacer esto, pero solo quiero saber qué sintió mi amigo cuando su padre lo hizo levitar. Sin más demora, tomo una resistente soga y la amarro bien en el techo de mi casa, me aseguro de que esté bien atada y formo un nudo corredizo en su punta libre. Me colocaré ese lazo alrededor de mi cuello y entonces al fin estaré con mi amigo, al fin comprenderé a sus padres y al fin me sentiré libre para dejar este maldito mundo. Creo que por eso Morris estaba tan relajado mientras levitaba, ahora sentiré esa misma calidez que su familia le hizo sentir al convertirlo en un hombre de bien.
Levitaré, sí, para que mis pies jamás vuelvan a tocar este inmundo suelo…- Levitacion
Es verdad wey , Tu haz madurado mucho xd.
Si ahora eres fula no quiero verte en tus tiempos de secundaria.
Pero lo que quería preguntar , ¿El título del tema? Se supone que tiene que ver con lo que hicimos en la secundaria , pero tú cómo eras reservado pos no hicistes nada ; Ah si "molestar a las muchachitas" , que lo sigues haciendo , ni ejemplos hay que poner...
pero sigues siendo un come? y un complejista...
¿Me agradeces la ayuda para que no te dejen morir solo?
?come?
Ahmmm... Me gustaría ir a:
America:
Canadá (me gusta el clima)
Estados Unidos (capitalismo=$)
África:
Egipto (Las pirámides)
Europa:
España (Fútbol , cultura)
Italia (Cultura y lo finos q son)
Noruega (aurora , clima)
Rusia (Clima)
Finlandia (me gusta...)
Asia:
China (cultura)
Japón (cultura , me llaman la atención como se ve en las películas , todo lindo)
Qatar (Fútbol)
Oceania:
Australia (supongo q xq si)
Nueva Zelanda (x 2)
A mí me gusta mi país aún siendo este una (...)
Osea para vivir solo 2...
?? Y ??
Está historia me gusta mucho , Al igual que las demás , (pero está más) junto con el de las uñas...
solo espero que me aprueben el tema...
.........................................................
Elena estaba pilladísima de un chico de su universidad desde que comenzó el curso. No podía disimularlo e incluso sus compañeras de clase bromeaban con el tema. Sin embargo no se atrevía a dar ningún paso, en primer lugar porque sabía que Arturo (así se llamaba el chico) tenía novia y en segundo porque su timidez la bloqueaba y la hacía parecer idiota cuando trataba de hablar con él.
El chico por supuesto ya estaba informado y la mantenía “en reserva” por si algún día rompía con la novia. Por lo que la pobre Elena notaba como él también coqueteaba y le daba esperanzas pero sin concretar nada y la mantenía en un estado de embelesamiento que le impedía mirar a otros compañeros que estaban loquitos por ella. Y es que Elena era una de las chicas más guapas del campus y además sabía sacarse partido como nadie con ropa muy ajustada y un impecable maquillaje con el que acudía a clase incluso los días más calurosos.
Un día pareció que la suerte de Elena iba a cambiar cuando se enteró que Arturo había roto con la novia, al parecer por un tema de celos (por supuesto infundados porque Arturo nunca le había sido infiel a la insoportable de su ex novia, pensó ella). Elena sin querer dibujó una sonrisa en su cara al enterarse, ya que la noticia corrió como la pólvora y todas sus amigas que sabían que estaba loquita por él fueron desfilando para darle la “buena noticia”.
Pero lo que más le sorprendió a Elena fue que casi al finalizar las clases fue el propio Arturo quien se acercó a hablar con ella y la invitó a una fiesta/barbacoa en la casa de campo que tenían sus padres en la sierra. Elena casi se desmaya de la emoción y por supuesto aceptó la oferta de la fiesta, a la que estaban invitadas un par de amigas suyas más.
Elena no paraba de darle vueltas al asunto y trataba de planificar cómo podría acercarse a su amado sin resultar demasiado evidente o parecer fácil. Tenía sólo tres días para estar lo más guapa posible ese día e incluso se estableció un calendario de tareas que debía hacer antes de ir a la fiesta, como hacerse la manicura y pedicura, ir a la peluquería e incluso hacerse un tratamiento exfoliante en la cara para eliminar puntos negros y limpiar la cara de piel seca.
Los días previos no había otra cosa en mente de la chica que la fiesta y dedicó dos tardes a ir de compras para encontrar el bikini perfecto y algo de ropa que pareciera informal pero la hiciera sentirse más guapa. Incluso fue a varias ópticas para buscar unas lentillas de colores que pudieran resaltar sus ojos pero que no resultaran demasiado falsas. Pero su presupuesto prácticamente se había agotado con tanto tratamiento y tardes de compras, así que las pocas lentillas que encontró que se ajustaban a sus gustos eran demasido caras y no podía permitírselas.
Angustiada porque quería que todo fuera perfecto, recurrió a internet buscando alguna tienda cercana en la que pudiera comprar las lentillas con el dinero que le quedaba. A los pocos minutos encontró una importadora china que parecía tener el más amplio surtido de lentillas de colores con una gama de tonalidades enorme y unos precios de risa (o al menos eso rezaba el slogan).
Salió corriendo para llegar antes de que cerraran el negocio y lo hizo casi cuando echaban el cierre. Por suerte ya iba preparada incluso con el código del producto y los dueños del local la atendieron rápidamente. La caja y la calidad de las lentillas parecía que dejaban mucho que desear, pero Elena sabía que por el precio que tenían no podía aspirar a mucho más. Además sólo las necesitaba para esa tarde, más adelante podría comprarse otras más caras en la óptica. Ella necesitaba estar guapa a toda costa y sentirse molesta unas cuantas horas no era un problema.
Llegado el día de la barbacoa el aspecto de Elena era simplemente espectacular, sus compañeros de clase se giraban a mirarla sorprendidos, sin duda la inversión que había hecho en ponerse guapa estaba dando sus frutos porque incluso sorprendió a Arturo mirándola con cara de idiota en un par de ocasiones. Toda la mañana tuvo que despachar a los otros chicos que había en la fiesta y que no paraban de acercarse a hablar con ella, no quería que Arturo la viera hablando con otros y declinaba sus ofertas lo más amablemente que podía, aunque eso sí, de una forma tajante para que no se volvieran a acercar.
Comenzó la barbacoa y entre el humo inicial y el calor que hacía al mediodía, todos los jóvenes estaban empapados en sudor y decidieron darse un chapuzón en la piscina. Elena por supuesto no estaba dispuesta a mojarse y su biquini era más una prenda para no desentonar con los demás que para bañarse. Había invertido demasiado dinero en peluquería y maquillaje como para estropear su inmaculado aspecto divirtiéndose con el resto.
Arturo como buen anfitrión seguía avivando el fuego de la barbacoa y Elena vio el momento perfecto para acercarse a hablar con él, ya que todos los demás invitados jugaban en la piscina.
– Hola, Arturo, gracias por la invitación, la fiesta está genial.
– Guau, Elena, estás tan guapa que cuando entraste por la puerta casi no te reconozco.
Elena sonrió y entre los dos comenzó una conversación en la que cada vez estaban más cerca. Cuando llevaban más de quince minutos hablando, el fuego de la barbacoa (que estaba casi desatendida por Arturo) era tan fuerte que el calor era insoportable, pero ninguno de los dos parecía dispuesto a romper ese mágico momento que sin duda era el preludio de su primer beso.
Pero algo inesperado sucedió, cuando Arturo se estaba envalentonando y había posado su mano sobre la cadera de Elena y se acercaba a besarla, la ex novia del chico apareció en escena dando gritos.
– ¡Lo sabía! ¡Estabas esperando que me diera la vuelta para acostarte con cualquiera! ¡Eres igual que todos!.
Arturo se quedó paralizado por un momento, como si tuviera que darle explicaciones a su ex novia por su comportamiento, pero en ese momento recordó que lo habían dejado bien claro, su relación estaba rota y él era libre. Caminó hasta ella y la llevó a un rincón del jardín donde comenzó a hablar con ella tratando de calmarla y que dejara de montar un espectáculo.
Elena se quedó clavada en el sitio sin saber qué hacer y sin poder retirar la mirada de su enamorado, que discutía acaloradamente al otro lado de la barbacoa. Hacía mucho calor y le escocían mucho los ojos, pero estaba tan bloqueada y dolida por la situación que todo le daba igual y aguantó estoicamente varios minutos en el sitio hasta que sucedió algo que no podía esperarse…
De repente Arturo se inclinó y besó apasionadamente a su ex novia. Parecía que todo su esfuerzo y el mágico momento que había vivido con él hacía unos minutos se habían esfumado. Sin poder contenerlas, un par de lágrimas comenzarón a brotar de sus enrojecidos y resecos ojos. En ese momento sintió un dolor tan fuerte que se tuvo que llevar las manos a la cara. Era como si sus lágrimas fueran ácido, le quemaban los ojos y comenzó a gritar como loca.
Sus compañeros no sabían cómo reaccionar y la rodearon para ayudarla, pero ella no paraba de gritar de dolor y retorcese en el suelo. Al parecer las lentillas de mala calidad que había comprado a los chinos se habían derretido por el calor intenso de la barbacoa; y sus lágrimas, al entrar en contacto con el plástico, poco menos se convirtieron en vapor y acabaron de ablandarlas.
Sus amigas trataron de calmarla echándole en los ojos un poco de agua fría, pero parece que eso no hizo más que empeorar la situación, porque las lentillas, al enfriarse tan rápidamente, se quedaron totalmente pegadas a sus córneas. Arturo y otros amigos la llevaron al hospital más cercano en menos de media hora, pero tras varias operaciones a lo largo de interminables semanas, Elena sufrió la desgracia de perder la visión en ambos ojos. Fue imposible despegarle el plástico derretido de sus ojos sin causarle daños irreparables.- Lentillas Que Te Dejan Ciego
Usuario BaneadoLe falta fuerza a esta historia. Cuál es la respuesta; quién es ese hombre. Yo ni siquiera desearía algo así. Es un tanto intrigante ese final.
Ahí está la gracia... No saber quién es el hombre ni de dónde viene...
Este es mi regalito por Halloween ¿Ok?
Sara y Cathy eran las típicas vecinas envidiosas que no se soportaban la una a la otra. Detrás de la falsa cordialidad y amabilidad que demostraban cuando estaban juntas, existía un profundo rencor y envidia que ninguna de las dos dudaba en mostrar cuando la otra se daba la vuelta.
Rumores, acusaciones e incluso algún que otro arañazo en la chapa de sus coches o una rueda pinchada eran habituales. No en vano se conocían desde el instituto y el amor de un chico ya las había convertido en enemigas feroces desde entonces.
A pesar de que habían pasado muchos años y de que a ambas les había ido muy bien en la vida ―ambas estaban casadas, residían en el barrio residencial más caro de la ciudad y gozaban de todo tipo de lujos―, su rencor no hacía más que crecer y aprovechaban cualquier excusa para competir en una ridícula carrera por ver cuál era mejor y si era posible ridiculizar a la otra. Este año no iba a ser la excepción, ya que en el barrio se celebraba un concurso por Halloween para ver quién llevaba el mejor disfraz y qué casa había sido mejor adornada.
Tanto Sara como Cathy confiaban en que ganarían ambos concursos. Sara había contratado a una diseñadora de ropa famosa para que le creara el disfraz de vampiresa más espectacular y sexy que jamás se había visto, incluso le habían confeccionado una prótesis dental a medida para simular sus colmillos. El resultado era digno de súper producción de Hollywood. Por su parte, Cathy llevaba un disfraz de bruja espectacular, no resaltaba su belleza como el de Sara pero era mucho más aterrador y llevaba varios trucos de magia para asustar a los niños, así como un enorme sapo vivo que guardaba en su bolsillo para asustar a los más valientes.
En cuanto a la decoración, ambas habían tirado la casa por la ventana y habían gastado varios miles de euros en iluminación, telarañas falsas, máquinas de humo seco, las más espectaculares calabazas talladas a mano y muñecos a tamaño real de todo tipo de monstruos.
Antes de comenzar los concursos ambas se dedicaron una mirada mezclada de odio y burla, pensando que la otra no tenía ninguna opción de ganar, ya que cada una guardaba un as en la manga para ganar el primer premio.
El concurso de disfraces transcurrió según lo previsto y poco tiempo después quedaban dos finalistas, Sara y Cathy. La falsa sonrisa de ambas mientras se mostraban en público era digna de un verdadero concurso de reinas de belleza, ambas tenían preparado su discurso de falsa modestia y fingida sorpresa. Lo que no esperaba Cathy es que Sara, mientras estaban en el escenario, abriera un poco más la raja de su falsa mostrando una de sus espectaculares piernas y dejando embelesado al jurado masculino que no dudó en coronarla como mejor disfraz. De poco le sirvió a Cathy haber llevado en la mano ese repulsivo sapo que parecía soltar un moco asqueroso, su esfuerzo había sido en vano y, si perdía el premio a mejor decoración, Sara se lo estaría restregando por la cara todo el año.
Pasados unos minutos comenzó el concurso y nuevamente no había sorpresas, las dos casas mejor decoradas eran las de Sara y Cathy. El jurado se acercó a la casa de Sara y allí empezó el verdadero festival: fuegos pirotécnicos, juegos de luces sincronizados con la música que eran coordinados por unos especialistas coreanos que le habían costado un ojo de la cara a Sara. Una decoración que parecía salida de una de las atracciones de un parque de diversiones. Pero el plato fuerte fue cuando liberaron al menos 100 gatos negros que tenían enjaulados y dispuestos a hacer aparición cuando acabara la música.
La gente quedó impresionada y estalló en aplausos, Cathy también quedó un poco preocupada, su sorpresa también era espectacular pero no esperaba que la competición fuese tan reñida. Rápidamente se apresuró a regresar a casa para coordinar el espectáculo, diez minutos después el jurado visitaría su hogar y tenía que estar todo dispuesto.
Al llegar ordenó a los miembros de su equipo (había contratado bailarines y técnicos de sonido) que se colocaran en sus puestos; pero estaba nerviosa, muy nerviosa y la gente cuando se encuentra en ese estado tiende a cometer errores.
El jurado llegó y su función comenzó, la casa en una completa oscuridad se iba iluminando a trozos y en cada una de las ventanas una pantalla y un proyector colocado por detrás mostraban diferentes habitaciones en las que había asesinos, se escuchaban gritos de tortura y salpicaba la sangre o aparecían fantasmas. Sin duda Cathy había optado más por el terror que por el espectáculo audiovisual como Sara. Pero su plato fuerte estaba a punto de comenzar…
De repente y al ritmo de Thriller de Michael Jackson, una manos empezaron a salir de debajo de la tierra de su jardín. Un espectacular grupo de baile disfrazado de zombis apareció en el cementerio figurado que había en su terreno y comenzó a bailar de forma sincronizada.
La gente bailaba, reía y grababa en vídeo todo el espectáculo, sin duda todo estaba saliendo a la perfección. Cathy desde lo alto de un árbol de su jardín preparaba el truco final, un conjunto de arneses atados a una rama alta servirían para que ella hiciera su aparición volando sobre su escoba. Era un sistema complicado que le habían tenido que explicar más de diez veces unos especialistas en escalada que había contratado. Los nervios del momento provocaron que Cathy tuviera un error fatal. Una de las cuerdas había quedado mal fijada y se soltó cuando Cathy saltó del árbol para aparecer volando sobre los zombis…
La cuerda restante se enredó en su ropa y el peso de su cuerpo comenzó a ahogarla, estaba colgando como si acabara de ahorcarse pero para su desgracia la muerte no tuvo la bondad de partirle el cuello; en su lugar, comenzó a asfixiarse lentamente mientras pataleaba luchando por su vida.
La gente no salía de su asombro, pensando que se trataba de parte del espectáculo aplaudían y coreaban el nombre de Cathy. La canción terminó y la risa malévola de la canción de Michael Jackson dio el broche final a una función impresionante. Las piernas de Cathy perdieron su fuerza y dejaron de moverse. Murió ahorcada sin que nadie se diera cuenta a pesar de que decenas de personas observaban el espectáculo.
Nadie dudaba de que Cathy debía ganar, incluso Sara reconoció en sus adentros que había sido vencida. El jurado dictaminó que era la justa ganadora del primer premio a la casa mejor decorada.
Pero nadie acudió a recoger el premio.
Mientras la gente se preguntaba dónde estaba Cathy, un grupo de niños se divertía jugando con el “muñeco” de bruja que colgaba del árbol. Le tiraban piedras y caramelos, estaba tan bien hecho que ninguno se atrevió a acercarse demasiado.
Hasta el día siguiente, nadie se dio cuenta que la bruja ahorcada que había en el jardín era en realidad Cathy, quien por su rivalidad con la vecina había dado la vida para ganar el concurso.
NOTA: Esta leyenda está inspirada en un caso, supuestamente real, de un hombre que decidió suicidarse ahorcándose en el árbol de su jardín en la noche de Halloween. La gente acostumbrada a la decoración típica de estas fechas no se dio cuenta de que el hombre no era un maniquí hasta el día siguiente, permaneciendo el muerto colgado durante horas.- La Mejor Decoracion De Halloween
Soma KurusuY después a perder la Europa League con cualquier equipo random
Galleta entonces para laporta y Xavi... Y los jugadores también...
Soma KurusuMen, es lo que te toca, aguantar, si el Barsa es de verdad tu equipo, pues te toca apoyarlos también es los momentos muy malos.
? No decían q era un súper proyecto? Ya deudas no tienen activaron como 4 palancas de 100 millones , vendieron el 25% de los derechos de barca studios y le cambiaron el nombre al estadio x Spotify Camp Nou y a cada rato sale un logotipo diferente en la camisa , ni siquiera respetan los colores del escudo , no se q consecuencias tendrá esto en unos años (a nivel económico) pero a nivel deportivo también están mal , tienen la mejor plantilla del mundo y siguen perdiendo , ¿De q sirvió traer a tantas estrellas?
Pero también es culpa de Xavi x dejar jugar a las vacas sagradas...
Soma Kurususi el Barsa es de verdad tu equipo, pues te toca apoyarlos también es los momentos muy malos.
En realidad mi equipo es el Malaga
Deja q cojamos al Bayer con lewangolski... Si perdemos a Europa League (x segunda vez consecutiva)...
? Ya no aguanto más...
Se q ya existe un tema como este...
Pero queria a hacer otro ?
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EL jueguito pide conexión Xiong a interne' , es este juego de los dragoncitos y los bichos q se fajan de 4 en 4 ?...
Cómo a mí no me gusta gastar megas (si soy tacaño conmigo mismo) pues me pasó el juego normalmente , cosa muy rigurosa xq mientras tu tienes los bichos en 3 estrellas el oponente los tiene en 5 y en 6 ; Además ultraevolucionar 1no es complicado...
En la 6ta isla (maldita se llama) es aún mas complicado...
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Aún no me pasó el juego entero... Espero nadie me haga "spoiler" ?
Cuenta la leyenda que se podía ver a un anciano muy triste vagando por las calles de una pequeña ciudad en el norte de los Estados Unidos. Hacía mucho que el anciano andaba sin un rumbo, siempre con esa incertidumbre que por momentos tenemos, de no saber lo que vamos a hacer. Cierta noche, el anciano caminaba por una calle oscura que finalizaba en una encrucijada. Sin rumbo, perdido en el medio de la negrura de la noche que lo rodeaba, comenzó a escuchar una voz, al inició distante e indistinguible, pero que pronto aumentó y daba la impresión de que se estaba acercando. En la penumbra, el anciano logró ver la forma de una mujer, que cantaba sus palabras, y asustadiza se aproximaba en dirección al anciano diciendo, “¿Cuál es tu tercer deseo?” El viejo, bastante aturdido, hacia un esfuerzo por ver a la mujer. Continuó su camino, pensando que no se dirigía a él. Pero la mujer se volvió, bailando y tarareando las palabras en torno al anciano: “Ahora tu tercer deseo. ¿Cuál es? ” El hombre, ya enojado, se detuvo. Trató de enfocar su mirada sobre la agitada mujer y preguntó: - “Maldita sea, ¿Qué quieres mujer?” Ella nuevamente le dijo cantando: -“Tu tercer deseo.” -“¿Tercer deseo?” – El viejo estaba confundido – “¿Cómo puedo tener un tercer deseo si no he tenido un primero ni un segundo?” - “Ya has tenido tus dos deseos” – tarareo la mujer- “pero tu segundo deseo fue que yo volviera todo a como era antes de que pidieras tu primer deseo. Es por eso que no recuerdas nada; porque todo es como era antes de cualquier deseo.” Ella continuó, apresurando al pobre hombre. “Entonces, tienes un deseo restante. ¿Qué vas a pedir?” - “Está bien” – exclamó el anciano – “Yo no creo en esto, pero no hay nada de malo en desear. Yo deseo saber quién soy.” “Que divertido,” – dijo la mujer mientras cumplía el deseo y desaparecía – . “ese fue tu primer deseo.” Hoy en día se sabe que aquel anciano cambiaría todo lo que tiene por no saberlo.
Fácilmente pueden hacerlo xd...
Si Lucien quiere ver las conversaciones de alguien puede hacerlo perfectamente , osea creó el foro , tiene todos los "poderes/privilegios" posibles y si quiere darle esos poderes a los administradores o o moderadores lo puede hacer.
osea... Banear , Desalentar , Aprobar temas o comentarios y/o cuentas , también eliminarlas pueden , creo q pueden ver los mensajes privados...
Y como los de aquí seguramente pueden hacerlo (no digo q los de aquí lo hagan) pues en otros foros también ; Y no hablemos de los chat ahí sacan poderes de dónde sea... Pero bueno eso es otro tema.
Gamer815Antes de que en Cuba se pusiera el internet a la moda (2015-2016), donde decir "Conéctate la Wifi, crea en Zapya y pásame las fotos" existían lo juegos LAN, estos eran capaces de que los jugadores vivieran en paz en sus partidas y mundo (según mires claro), es de aquí que se extendieron cosas como jugar en las versiones Alpha de Minecraft, esto abría paso a muchas posibilidades y de ahí salió la obra maestra más grande creada, el Mini Militia.
En serio, jugar la versión estándar o en versiones ligeramente modicadas (con tiros, vuelo infinitos y fondo de pantalla con imágenes a veces no tanto para todos los públicos) era, es y aún sigue siendo una moda. La verdad en mi opinión la juagabilid es fácil. Y la verdad las partidas LAN, donde puedes ver directamente a tu mejor amigo sufrir al quedarse a 40-1.
¿Has jugado Mini Militia alguna vez?¿Te gustó? Espero que no ahiga desaparecido por completo su existencia aún. Recuerda que la verdadera muerte es el olvido, viste lo aprendí de COCO
Algunos tenían hasta canciones de fondo...
Gamer815Has jugado Mini Militia alguna vez?¿Te gustó? Espero que no ahiga desaparecido por completo su existencia aún. Recuerda que la verdadera muerte es el olvido, viste lo aprendí de COCO
X supuesto q si... Lo jugaba bastante , aún no desaparece...
Gamer815salió la obra maestra más grande creada, el Mini Militia.
Usted si le sabe a esto ?
Gamer815ahiga
?
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Y los nombres q se ponían los jugadores
Miembro 1719No llore mas compay que aqui todo hemos tirado con fusiles peores
Pero si lo tuyo es microcoscopico los de la cuota tambien no
Yo tampoco y le tengo cogida la vuelta a los apagones y no estoy llorando por los rincones
Cada día me sorprendes más fíjate.
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Fusiles peores... Peores q verte a ti creo q no.
Mío q tu sabes quién tiene q cosa microscópica de q? Eso te lo dicen a ti?
Claro claro... Aldo te dicen , ? Dice q le tiene cojida la vuelta a los apagones y q no está llorando x los rincones... En lo q tu estás pasando calor yo estoy aquí en la Mercedes ?...
Soma KurusuBueno, me equivoqué, no fue 2-1, fue 3-1 XD. Y no pienses que soy adivino, sólo que el fanatismo no me ciega y analizo el partido utilizando algo de sentido común.
Bueno @Juan Miguel25, ahora viene el momento donde buscas culpables ajenos al partido. De quién fue la culpa esta vez? Del árbitro? De la luna? De Putin? XD
Goal Poet frente al micrófono
Soma reportero: De quien es la culpa?
Goal Poet: RoboX10 no... X170 , Vi el penal de Rodrigo y el de Robert no... Y las faltas del Madrid no fueron castigadas y las del Madrid si...
Soma: Balón de Oro?
Goal Poet: Vegapoeta... Digo Ferran Torres... Son unos ladrones , los penales bien los pintan bien no...
Soma: ok...
Deimos n' FobosSi supiera quién ganaría ponle el cuño que apostaría todo pa hacerme millonario.
Mañana va a ganar el que mejor juegue y meta goles .
Hágame usted caso... ? O al revés...
Gana Barca...
Soma KurusuSi. Sueles equivocarte bastante XD, sobretodo por el fanatismo. A ver, un poco de sentido común. Al Madrid le importaba un bledo ese partido de final de la temporada pasada. No es el caso de este, por lo tanto pienso en un 2-1 a favor del Madrid, porque es mejor equipo, pero si por casualidad pierde el Madrid, tampoco voy a armar un drama ni le voy a echar la culpa a nadie, como si hacen ustedes XD
Hay veces q la culpa la tiene alguien en concreto ?...
El equipo juega bien , pero 1 la caga ¿q pasa? Pos ese tiene la culpa y le tiene q caer todo el peso encima
...
Podia perfectamente comentar u/o/y opinar de esto en otro post , pero queria hacer un tema nuevo y bueno... ¡Hay les va!
Ambos equipos se juegan el liderato de la liga en un juego q para mí y para muchos otros es el más "importante"
¿Cuánto quedará el juego? Es lo q yo quiero saber... El resultado todo el mundo se lo sabe de memoria como si vinieran del futuro (mañana) , el barca gana...
Aun no se sabe la cantidad de goles (no estamos en el futuro aún)
pero en mi opinión es un 1-3...
ojalá y no esté equivocado... (Cómo siempre)
Solo soy una persona con conocimientos en sistemas. En realidad trabajo para una empresa de tecnología y no soy especialmente creyente en nada paranormal, de hecho, soy poco religioso.
La razón por la que paso por aquí es precisamente porque me ha entrado cierta curiosidad en estos asuntos desde que un familiar que vive en el campo vino a mí a contarme una historia bastante particular. Por supuesto, es la primera vez que veo un sitio en el cual esta historia podría ser contada...
Javier y María son prácticamente dos campesinos, criados a la vieja usanza en una pequeña choza situada a unos treinta minutos a paso de caballo del pueblo más cercano. Javier es un primo lejano del lado de la familia de mi padre. Mi padre, a pesar de ser médico actualmente, viene de una familia muy humilde en el campo y él logró completar sus estudios de medicina con su propio esfuerzo; por esta misma razón aún tenemos bastantes familiares en zonas rurales que nunca han salido del campo.
La historia me la contó mi primo una temporada que hicimos el viaje hasta ese pueblo y decidimos de paso ir hasta donde el buen primo ya que le vemos prácticamente una vez al año en temporada de vacaciones. Usualmente nos genera pereza ir hasta donde él vive, porque a pesar de que el campo es muy bonito y la choza es muy acogedora, la vía para llegar no es precisamente apta para un vehículo moderno, aunque sea una camioneta como en la que vamos. De hecho, no es un carretera como tal, es solo un camino que se ha formado por el pasar de los animales y carretas o algunas motos, y que en invierno es inaccesible a menos que sea en vehículo de tracción animal de cuatro patas. También es posible que si dos carros se encuentran, alguno de los dos tenga que regresarse en reversa, por supuesto esto rara vez ha de pasar porque es muy poco transitado.
La última vez que lo visitamos, el buen primo tenía la espalda llena de cicatrices. Nuestra primera reacción fue preguntarle qué había pasado. Su respuesta me ha dejado atónito, es la primera vez que escuché algo similar.
«No sé si en el pueblo les contaron que me caí del caballo. Todo el mundo dice eso, pero María sabe lo que realmente pasó. No quisiera contarles porque están de visita y no quiero que vayan a pasar una mala noche».
Más que la razón por la cual nos lo decía, yo podía notar que tenía miedo de contar la historia. Sus ojos trataban de apartar la mirada y buscar otro tema de conversación; sin embargo, yo insistí, diciéndole que solo era una historia y que no me podía dejar con la intriga.
Bueno, siéntate aquí —me dijo al rato cuando los demás estaban haciendo otras cosas—. No quiero que tu pae se ponga nervioso manejando cuando estén de regreso.
Hace dos meses, como era de costumbre, yo tenía que ir al pueblo a comprar algunas cosas de la casa. Nunca lo hago muy entrada la tarde para que no me agarre la noche en el camino. Nunca le he tenido miedo a la noche, hasta ese día le tenía más miedo a los vivos que a los muertos y ya me habían robado antes por andar por el camino tan tarde. Parece que los ladrones no duermen.
«Eso es cierto», afirmé, mientras en mi cabeza quedó el eco de la frase «hasta esa noche».
Sin embargo, tenía varios animales enfermos —continuó—. Ya eran dos vacas que estaban bastante mal y no podía darme el lujo de que se murieran, así que tomé el caballo y comencé a ensillarlo. María inmediatamente me dijo: «Javier, ¿para dónde vas? ¿Que no ves que ya es tarde y me da miedo que vayas solo? Te va a coger la noche, tengo un mal presentimiento, espera hasta mañana».
Yo la ignoré por la misma razón que ya te comenté, no podía darme el lujo de un animal muerto, así que tomé una linterna para alumbrar, aunque yo sabía que era noche de luna llena y estaría bastante iluminada, y posiblemente no la usaría para no mostrarle mi posición a nadie.
Fui al pueblo lo más rápido que pude. Compré en el mercado lo necesario y en el camino me encontré con un par de amigos que me ofrecieron dos tragos de Ron. Luego seguí, y tal como estaba previsto, una cortina negra cayó sobre el campo. Apenas había comenzado la vía.
Claro, el caballo ve mejor que yo, así que solo me incliné y traté de ir lo más rápido posible con la luz apagada para no mostrarle mi posición a ningún bandido. Llevaba muy buen ritmo, estimo que debía ir al menos ya por la mitad del camino y me iba sintiendo más tranquilo en cuanto avanzaba; sin embargo, cuando llegué a la curvita por donde se llega al arroyo, algo extraño llamo mi atención —hizo una pausa, como tomando fuerzas para poder explicarme lo que seguía; mientras hacía eso su miedo me invadía a mí también—.
Cuando pasé por la curva vi una silueta, estaba casi seguro de que era una niña. Para este punto, mi vista ya se había adaptado un poco a la oscuridad y podía distinguir cosas, pero como pasé tan rápido por aquel punto no podía estar seguro de si era correcto lo que vi o no.
Por supuesto, la duda me estaba matando. ¿Y si era una niña que se había perdido? ¿Qué tal si la muerde una víbora?… Tal vez la pobre no se atrevía a caminar del miedo. En estas tierras tan alejadas es posible que hasta sea violada y nadie escucharía nada…
Tantos pensamientos invadieron mi mente que decidí dar la vuelta y asegurarme. Paré en seco el caballo y di la vuelta, encendí mi linterna y comencé a buscar. En menos de un minuto ya la podía ver, a pesar de que estaba seguro de que había andado bastante mientras decidía si regresar o no. En ese momento no le di gran importancia, pues pensé que tal vez ella había caminado un poco o habría intentado perseguirme y por eso había avanzado.
Era una pequeña niña. «Tendrá a lo mucho unos siete años», pensé. Estaba vestida completamente de blanco, su rostro parecía angelical aunque tenía una parte tapada por el cabello, y la verdad aún no recuerdo si podía ver sus pies, tal vez estaban confundidos con el pasto, y además, al encender la linterna perdí nuevamente la poca visibilidad que ya tenía y solo podía ver lo que alumbraba directamente.
«¿Y qué pasó?», pregunté; aunque el corazón me palpitaba rápidamente no podía dejar de escuchar.
Le pregunté: «¿Estás perdida?». Ella solo asintió con la cabeza sin mencionar una palabra. «¿Vives cerca?», nuevamente solo movió su cabeza hacia los lados.
Le dije: «Si quieres te llevo a mi casa y mañana buscamos a tus papás, porque no te quiero dejar sola aquí». Ella asintió de igual forma, solo moviendo su cabeza.
Giré el caballo y le pregunté que si sabía cómo subirse. No había terminado de hablar cuando ya la sentí detrás de mí. Me agarró fuerte de la cintura, obviamente pensé que debía estar aterrada, así que no le dije nada más y reanudé mi carrera hacia mi hogar que anhelaba ver mucho más en ese momento. Sentía como si de repente la temperatura hubiera descendido, y pensé: «Creo que ya ha entrado mucho la noche, debe ser muy tarde».
Aceleré nuevamente hasta lo que el pobre animal era capaz. Aún me daba más miedo encontrar a algún bandido llevando esta acompañante, ya no era solo mi seguridad, también la de esta niña —pausó nuevamente, sus manos comenzaron a temblar y su mirada estaba perdida en el recuerdo, como si lo estuviera viviendo de nuevo—.
Noté que algo no estaba bien, el caballo empezaba a bajar la velocidad y por más que intentaba no conseguía hacerlo regresar al ritmo que traía. Le dije a la niña: «No te asustes, ya casi llegamos». Ese fue el primer momento en que la escuché hablar, esa voz aún resuena en mis sueños y en mis pesadillas; no sonaba como ninguna persona, niño, adulto o anciano que hubiese escuchado antes, y me dijo: «Tú no vas para ninguna parte, tú te vas conmigo».
Impactado por sus palabras, miré hacia atrás; no podía ver su rostro, ya que estaba apoyado sobre mi espalda, pero sus piernas… sus piernas eran tan largas que arrastraban contra el suelo, era eso lo que no dejaba avanzar al caballo, lo estaba frenando.
Enseguida me di cuenta de que el frío que sentía no era normal, estaba temblando, mis manos estaban moradas, pero mi espalda estaba muy caliente. Sentía un olor a azufre que no desaparecía. De pronto… me habló de nuevo.
«Reza lo que te sepas si quieres, pero tú te vas conmigo».
A mi mente vinieron muchas oraciones, las que había escuchado en la iglesia, las decía así no creyera en nada de eso. Las que había escuchado cuando enterraban a la gente, las que había escuchado rara vez de algún religioso o en el colegio. El caballo iba cada vez más lento, casi que se detenía, y cada vez que terminaba alguna oración ella reía y solo decía: «Esa ya me la sé, tú te vas conmigo».
Hizo una última pausa… esta vez el tono de su voz cambió, parece que había más tranquilidad en su rostro…
En ese momento me recordé a la bisabuela, ella siempre hacía una oración cuando alguien se sentía triste o estaba enfermo, no sé cómo la recordé en ese momento puesto que yo aún estaba pequeño cuando ella falleció. Tampoco recuerdo que sea algo que haya escuchado en una iglesia convencional, era algo como un pedazo de una canción o algo muy, muy viejo.
Esperé que ella se riera aún más, pero solo había silencio. En un tono de disgusto, me dijo: «Te salvas, porque esa no me la sé».
De inmediato desapareció la presión del caballo y comenzó a andar un poco más rápido, aunque se escuchaba en su respiración que estaba muy agotado. La presión en mi espalda desapareció pero todavía me dolía un poco, estoy seguro de que por el miedo sentía menos el dolor. Cuando llegué a la casa, dejé el caballo afuera sin pensarlo y entré donde María. Le di un beso y le conté lo que me había pasado. Ambos estábamos petrificados. Ella miró mi espalda y me dijo que estaba quemado, pero parecía como si me hubiera quemado hace tiempo, solo eran cicatrices.
Habremos dormido un par de horas esa noche. En la mañana, cuando salí de la puerta, ahí yacía mi caballo muerto; sus patas traseras estaban calcinadas y el olor a azufre aún permanecía fresco.
Allí terminó la historia, solo se levantó y me dejó ahí. Yo no sabía qué decir ni qué pensar.
Por supuesto, también nos agarró la noche cuando íbamos de regreso, pero no sentía tanto miedo porque íbamos en carro. La radio estaba encendida e iba con toda mi familia. Aun así, no me atrevía a mirar por la ventana. Hacia afuera solo se veía oscuridad, las luces solo alumbraban por donde estábamos andando. Yo pensaba: ¿Serían solo inventos? ¿Alguna historia colorida que inventó porque había tomado algunos tragos esa noche?
Miré hacia el cielo nocturno; en el campo puedes ver muchas estrellas y era noche de luna llena, de esas en la que la luna por alguna razón luce un poco roja. Cuando volví la mirada hacia abajo, no pude evitarlo: eché un vistazo por la ventana y vi una silueta en la oscuridad… Íbamos bastante rápido y evidentemente no había razón para regresar, aunque sentí un horrible escalofrío al recordar la historia. En ese momento recordé lo que le había preguntado al buen primo antes de marcharnos: «¿Y cuál era la oración?».
Él respondió: «De nada sirve que te la diga… Esa ya se la sabe».- Ahora la sabe
Miembro 1719A mi como hetero no se si hay lesbianas en el foro pero son libres de opinar a mi me gusta de una mujer su personalidad, no me gustan las sumisas (para mi es como tener un perro por favor que eres una mujer no una mascota), me gusta que sean jodedoras que se rian de algunos de mis chistes que me digan la verdad que me apoyen cuando lo necesite, que sean buenas personas pero no hipocritas, en cuanto a sus ojos me gustaria mirarlos y ver una tigresa dentro de ella que acaba con mi alma nada mas de mirarlos no hay nada mas especial en una mujer que sus preciosos ojos, en cuanto al cuerpo no soy tan caprichoso pero una mujer de curvas y un precioso volumen me llama bastante la atencion (aclaro esto solo me llama la atencion no es lo que busco realmente) puede ser pelirroja, morena. rubia, trigueña en fin puede ser hasta poco agraciada que aun asi la amaria hasta Obesa puede ser
¡A mí me gusta una gordita feita como tu puchiii wiiii!
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Sisi a mi me gustan jodedoras (a mi)...
X supuesto q te gustan las curvas , en eso se basa la mujer lol
Y el volumen también , no puede ser una plana...
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Mi mujer perfecta es:
Rubia , 170cm , con curvas osea... Y "volumen no exagerado para su peso"
Y q use lentes (no x la vista)
Las mujeres q usan lentes se ven uiiii...
Bueno a ponerse serio... ?
Miembro 1719aunque hay gente que vive afuera en el extranjero no podrá venir pues no son como nosotros que no soportan un apagon pero bueno nosotros si?
Usted aguanta de todo eso está claro...
Miembro 1719Una pregunta si hacemos un encuentro de foreros o sea ir a otra provincia ejemplo La Habana o Villa Clara encontrarnos todos ahi darnos de hostias
Estas agresivo... Y además español...
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Xq no mejor a Nicaragua?