La utlima vez que lloré fue con la serie se anime Cyberpunk 777 (o algo así), en el que al final el protagonista se vuelve lo que se venía venir, en un cyberasesino al igual que el jefe de su clan, y que lo que de verdad parte el corazón es que la novia de este va a la luna (por contexto de la historia) y ahí termina, en un paseo espacial bien sentimental recordando al protagonista muerto. La verdad es que no soy tan sentimental y menos en público.