Lucien
{life++}
Moderador
Nivel 6
- Mensajes
- 1,904
Para quienes viven bajo una piedra o solo leen el Granma, les resumo los hechos sin adornos. Un hombre de 38 años, de apellido Jiao, se pasó los últimos tres años haciéndose pasar por una mujer divorciada en Nankín, China. Su método era simple pero efectivo: peluca castaña, maquillaje básico, ropa femenina y una personalidad que, según las víctimas, era "increíblemente cariñosa y comprensiva". Con esta identidad de "Sister Hong" logró mantener encuentros íntimos con 237 hombres confirmados, aunque inicialmente se habló de más de 1,600. Como si esto fuera poco, grabó todo en secreto y vendió los videos en plataformas de contenido para adultos. Los hombres le llevaban regalos modestos: aceite de maní, frutas, leche, algún electrodoméstico pequeño. Nada de dinero en efectivo, solo "detalles" que hacían creer que aquello era una relación genuina.
La policía de Nankín lo arrestó el 5 de julio pasado, y desde entonces el hashtag "红姐" (Hong Jie) ha dominado Weibo con más de 200 millones de visualizaciones. Pero lo interesante del caso no son los números, sino las reacciones. Porque resulta que cuando los videos se filtraron, algunos de los hombres fueron identificados por conocidos y familiares. Una mujer reconoció a su prometido entre las imágenes y pidió el divorcio inmediatamente.
Lo que más me fascina es cómo este caso se ha viralizado globalmente. No estamos hablando solo de China. En América Latina todavia hoy es trending topic. Es el tipo de fenómeno que solo puede existir en nuestra era de redes sociales globalizadas.
No voy a sacar conclusiones moralizantes porque no soy predicador. Solo digo que cuando un caso así explota de esta manera, vale la pena preguntarse qué dice sobre el mundo en el que vivimos. Y si alguien cree que esto "solo pasa en China", le sugiero que se dé una vuelta por las apps de citas para ver el nivel de desesperación disfrazada que circula por ahí. La próxima vez que vean un meme de Sister Hong, recuerden que detrás hay 237 personas reales cuyas vidas privadas fueron expuestas sin su consentimiento. Y que hay un hombre de 38 años que encontró en el engaño masivo una forma de ganarse la vida.
Ninguna de estas realidades es particularmente divertida cuando te paras a pensarla.
La policía de Nankín lo arrestó el 5 de julio pasado, y desde entonces el hashtag "红姐" (Hong Jie) ha dominado Weibo con más de 200 millones de visualizaciones. Pero lo interesante del caso no son los números, sino las reacciones. Porque resulta que cuando los videos se filtraron, algunos de los hombres fueron identificados por conocidos y familiares. Una mujer reconoció a su prometido entre las imágenes y pidió el divorcio inmediatamente.
Lo que más me fascina es cómo este caso se ha viralizado globalmente. No estamos hablando solo de China. En América Latina todavia hoy es trending topic. Es el tipo de fenómeno que solo puede existir en nuestra era de redes sociales globalizadas.
No voy a sacar conclusiones moralizantes porque no soy predicador. Solo digo que cuando un caso así explota de esta manera, vale la pena preguntarse qué dice sobre el mundo en el que vivimos. Y si alguien cree que esto "solo pasa en China", le sugiero que se dé una vuelta por las apps de citas para ver el nivel de desesperación disfrazada que circula por ahí. La próxima vez que vean un meme de Sister Hong, recuerden que detrás hay 237 personas reales cuyas vidas privadas fueron expuestas sin su consentimiento. Y que hay un hombre de 38 años que encontró en el engaño masivo una forma de ganarse la vida.
Ninguna de estas realidades es particularmente divertida cuando te paras a pensarla.
Última edición: