Todus #S3 Descargas y Colaboración
Mensaje n.º 30 · hace 6 años
Al intentar extraer lo archivos me da error, algún consejo para q no pase esto?
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Se unió el Última vez
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24 trofeosMensaje n.º 30 · hace 6 años
Al intentar extraer lo archivos me da error, algún consejo para q no pase esto?
Mensaje n.º 12 · hace 6 años
Donde único el "guardao" es un olor
Mensaje n.º 30 · hace 6 años
Yo me enamoro demasiado bien, o mal,
Depende de las circunstancias y de lo que el tiempo quiera pactar,
Resumiendo a forma de conclusión, se fue ella con él,
Y no, esta vez no estaba yo...
Mensaje n.º 21 · hace 6 años
Charles Bukowski, lo mejorcito q hay en cuentos realistas
Mensaje n.º 29 · hace 6 años
Quizás la vida siga mientras nos besamos, pero eso no nos importa...
Mensaje n.º 1 · hace 5 años
Todos pasaban por nuestro lado, de prisa, como si llegarán tarde a algún lado, nosotros, bueno, hablábamos, no lo recuerdo todo, pero iba de como tu jefe te había mirado, no lo culpo, yo también me veía aveces hipnotizado, tenías un no sé qué, que gustaba a todos, pero teníamos poco por aquél tiempo, prácticamente solo nos teníamos a nosotros, recuerdo que hubo una brisa de momento, cielos, se levantó la falda de la chica con el folleto, me encajaste tú codo en mi costilla y era hermoso como todas las partes de tú cuerpo, encajaban perfectamente con todo lo que poseía en esos momentos, que era poco, como ya dije, un par de pesos, unos libros y algunos cuentos, me habías dicho que pasara por la imprenta, que eran buenos, más tú misma no me habías dejado tiempo, cada vez que me decidía a ir, me salías con un "no te vayas, es temprano, acuéstate conmigo de nuevo".
Recuerdo, si mal no me acuerdo, que de momento reposaste tu cabeza en mi hombro, comentaste cuán hermosas era las flores del lago, ahora que el invierno se había acabado y algo de alguna canción que me dió mal rollo, pero yo tomé la conversación como mía, estaba cansado de oírte hablar bien de ese cantante que aún hoy, no conozco, aproveche para preguntarte algo que en el pecho me hacía un hoyo.
- Caterin, hace cuánto que te conozco? Le dijo mi boca, les dijeron mis ánimos, mientras que ella se pasaba su carmín por los labios.
-No sé, porqué la pregunta? Quizás ya hace tres años, a tú lado el tiempo pasa muy rápido- Terminó de sangrarse los labios, me besó en la mejilla y me dejó para siempre marcado, no sabía que algo tan inocente podría hacer tanto daño.
Se levantó, me besó y se fué, no sin antes decirme que me esperaba para comer, pero no, no tenía ganas de volver, quería quedarme allí con mis penas, enrollandolas con papel.
Me levanté hacia el mostrador y le pedí a Liza un poco de ron, prendí la radio y empezó a sonar una canción, era el cantante aquel.
Mensaje n.º 1 · hace 5 años
Cruzar de Piernas
Cruzaba mucho las piernas, no sé si se daba cuenta de que su rojo, se notaba menos que su tristeza, sus pies, no dejaban de oscilar, cómo apurando a alguien en su caminar, se sentó al final, como para que las miradas de los curiosos no le cruzarán por al lado, lejos, cerca de el puesto de helado, yo por mi parte permanecía en el mismo lado del bar, bebida en mano, pero más tranquilo que ella sentado, yo no esperaba a nadie, ni merecía tampoco ser esperado.
Levanta su mano, pide algo, la botella que le sirven parece ser algo extraño, un añejo de muchos años, encendiendo a la vez un cigarrillo le da un trago, yo sigo con mi inspección a su cuerpo, me siento emocionado
¿ Cuándo fué la última vez que una cintura así se despertó a mi lado?
Mierda... Miró para acá, me limito a mirar hacia otro lado, y llamo a la camarera, Liza, (Buena chica ella),
Le pido un trago, porsupuesto, el mío, mucho más barato, un escritor, en estos tiempos no puede estar despifarrando.
Me doy cuenta de que ella ríe, seguro de mi falso interés mal interpretado, menos mal que aquél octubre no intenté las clases de teatro, no me queda más que reír también, la maldita tiene una risa hermosa como el diablo.
Se olvida de mí, (Como todas) y vuelve a su continua rutina, examina que en el reloj los segundos ya se hacen horas, pero continúa pidiendo tragos que desde hace rato ya habían superado lo que cobro casi en un año.
Suena la campanilla del frente, la que ayudé a poner a Liza, para avisarle cuando llegaran los clientes, un hombre, de aspecto diferente a todos los del bar, incluyéndome, a su lado parecíamos indigentes.
Parece ser un empresario, de esos con mucho dinero, carros, dos hijos, una mujer modelo y una amante engañada por algún divorcio planeado y ella no parecía ser una esposa, aunque su vestido fuera, al parecer importado, típico de telenovelas para ver algún sábado.
Al parecer había llegado el motivo del alterar de sus piernas, pero no veo amor, no veo mariposas alrededor, parece una mesa de conferencia, dónde venden un alma al mejor postor.
Algunas palabras, algunas lágrimas, de ella, esos hombres perdieron el órgano para llorar, él saca una billetera, cara, pone dinero en la cuenta, mira para acá, pero me importa un carajo que se diera cuenta de que su cara me ponía la barriga enferma.
Se dió la vuelta y se fué, la dejó sola, la conferencia al parecer había concluido, ningún alma, al parecer se había vendido, solo se demolieron algunos negocios, y una epopeya había terminado, sin bombas, sin sangre, sin más ningún ruido de lo acordado.
Miró hacia arriba, como si las preguntas a todas sus repuestas, en el techo de aquél bar, estuvieran puestas, se levantó, se dirigió como un colonizador a su nuevo pedazo de tierra, y al parecer tenía todas las intenciones de conquistar esta, tomó asiento, llamó a Liza, nos pidió un trago, me sentía como una presa indefensa delante de esta tigresa
-Me llamo Vanessa- Me dijo.
Cruzó las piernas...
Mensaje n.º 13 · hace 5 años
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Leer la publicación completaUsuario Baneado wrote:Deberías darle un repaso a la redacción de oraciones pues no hay delimitación entre una idea y la otra mediante puntos que noto necesarios. Recomiendo revisar las tildes. Ponle un título menos genérico y que apoye lo dramático del escrito. Debes tener tus razones para hacerlo tan sintetizado pero podrías alargarlo un poco utilizando otros puntos de vista para narrar y jugar con el lector para que no sepa el final desde la primera línea. Es impactante y siento matices bastante reales, pero creo que podría ser más dramático e inesperado todo.
Creo que no tengo nada más que decir...
Muchas gracias por la opinión, un gusto volverte a ver ?
Lucas 26 de marzo del 20X
Ya en mi casa, tomaba una ducha, ahora tenía más problemas, muchos más, Verónica, un beso, Jessica, un beso, joder, todo se me estaba juntando, en mi vida había tenido tanta suerte con las mujeres y ahora parecía una maldición, ¿porqué Jessica me habrá besado? Luego del beso simplemente se levantó de la silla se disculpó y se marchó, me quedé sentado con cara de estúpido, el mesero me dió un golpecito en la espalda, me dijo que era un hombre con suerte y me dió la cuenta, habían subido de nuevo los precios, ¿Suerte? No sabe lo que dice.
No sabía que hacer, si llamarla, escribirle o simplemente no hacer nada, opté por la última opción pues era la más fácil.
Después de haber refrescado un poco mi mente con la ducha me acosté en la sala para ver algo y despejar, pero como ver la televisión nacional y despejar es imposible, simplemente apagué el televisor y intenté descansar los ojos.
Cuándo desperté ya estaba oscureciendo, mi mente aún divagaba en un sueño que en verdad no recuerdo, tenía hambre y en la casa no había nada de comer, abrí el refrigerador para ver si por arte de magia, había aparecido algo, pero las cosas no funcionan así, así que me puse a pensar y recordé las más de cien invitaciones a comer que me había hecho la señora Lucía, esa era mi única opción, así que me puse algo más formal que el chort que llevaba y salí de casa.
Antes de salir me fijé en la hora, eran apenas las siete menos diez pero en casa de Lucía se come temprano, así que me apresuré.
Ya estaba frente a la puerta cuando toqué, al instante casi pude ver la pequeña figura de Valeria.
-Hola Lucas- Sonrió.
-Hola Valeria- Sonreí- ¿se encuentra tú tía?
- Si dame un segundo, ven pasa y sientate.
-Muchas gracias- al entrar me dí cuenta de lo bien ordenada que estaba la sala, era muy colorida y llena de hermosos cuadros por doquier, nunca hubiera pensado que le gustaría tanto el arte a la Señora Lucía, esperaba el típico cliché de muchos gatos y telarañas por las esquinas.
Un minuto después regresó Valeria, esta vez acompañada por su tía.
-Hola Lucas, es raro verte a estas horas, ¿sucedió algo?- se notaba un poco preocupada, no es menos cierto el hecho de que paso siempre mis tardes en casa.
-No es nada en verdad, solo que me preguntaba que si aún estaba en pie algunas de las ofertas a cenar que me ha hecho, sucede que se me olvidó comprar algo para comer y no tengo nada en el refrigerador- Dios mío ahora que me doy cuenta soné verdaderamente desesperado.
-Tía no sabía que te gustaban tan jóvenes- Valeria dijo esto y se echó a reír.
-No seas estúpida niña, Lucas es un buen muchacho pero como hombre al fin seguro que no sabe administrar bien su casa, mira, incluso se quedó sin comida ahora, su madre es una clienta habitual y me pidió que cuidara de él- es cierto que desde que me mudé para el edificio hace casi ya tres años, la señora Lucía siempre ha cuidado de mí de una forma u otra- no se diga más, hoy comes aquí, ya la cena está casi lista, tú espera aquí mientras tanto, vamos niña, para que me ayudes- dicho esto se marchó para la cocina, Valeria antes de irse llegó donde yo estaba y me dijo.
-¿No te basta solo con Verónica?- Luego se fue riendo, niña boba esa.
Cuando miré el reloj ya eran las siete y diez minutos, pensé en Verónica, ¿dónde estaría ahora? Nunca solía toparme mucho con ella, pues para mí solo era la muchacha loca de abajo, también porque de una forma u otra la sentía inalcanzable, nuestros mundos y pensamientos son muy distintos, ¿entonces porque la besé?
Los recuerdos poco a poco empezaron a llegar a mi mente, recordé que bailamos, reímos y que fui yo quién la invitó a pasar la noche, fue una de las mejores noches que he pasado en los últimos meses también, desde hace unos días parece que es inevitable que nos encontremos y ya me he acostumbrado a su presencia en mi alrededor, le da algo de color a mi vida.
Mientras que aún estaba perdido en mis pensamientos Valeria me llamó desde el comedor avisándome que ya estaba lista la cena.
El comedor era espacioso, los pisos de abajo son mucho más grande que los de arriba, pero también más caros, por eso no me pude permitir uno y opté por mi pequeño apartamento.
Ya todos estábamos en la mesa y había en el centro fuentes con los alimentos, la señora Lucía ordenó que nos sirviéramos y así hicimos.
Mientras comíamos nadie dijo una palabra, cosa que me gustó pues me gusta comer en paz, luego de que terminé me ofrecí a lavar los platos pero Lucía rechazó fuertemente mi oferta.
-Sientate allí tranquilo, hoy eres mi invitado, ya de eso se ocupará Valeria- Valeria recogió todos los platos de la mesa y fue al fregadero- Y cuentame Lucas, ¿como te va en el trabajo?.
-Muy bien la verdad, incluso me han ofrecido un ascenso, pero lo rechacé.
-¿Porqué harías algo tan estúpido?- dijo esto un poco asombrada.
-Simplemente no me veo haciendo este trabajo toda la vida, siento como si hubiera algo más para mí, ¿No sé si me comprende?- la señora Lucía bajó un poco la cabeza, puso un tono sombrío en su cara y me dijo con una sonrisa fingida.
-Claro que te comprendo Lucas, pero simplemente no basta sentir o creer eso, esta vida es cruel, no todo es como en un libro donde solo esforzándose el protagonista logras sus sueños, recuerda siempre eso.
Dicho eso se levantó y se marchó con la escusa de ir a comprobar si ya estaba listo el dulce que preparaba, Valeria regresaba con un vaso de refresco el cual me ofreció y se sentó a la mesa.
-Tocaste un tema sensible ¿eh?
-No sé que pude haber dicho, estábamos hablando de mi trabajo y simplemente luego ella se puso así.
-Es exactamente por eso, trabajo, sueños, ese "algo más" que sientes que te mereces, como es lógico mi tía no siempre fue esa típica señora chismosa del barrio, no sé mucho la historia pero mi mamá me ha contado que ella siempre fue una mujer súper talentosa, todos los cuadros que hay en la sala fueron pintados por ella.
-¿Entonces como terminó siendo peluquera?
-Por eso que ella te dijo, Lucas, la vida no es un cuento de hadas, ni un libro de amor, se vive y se muere, lo que pasa por medio ya es más bien cuestión de suerte, aveces debes entender que por mucho que lo intentes o desees, hay cosas que no se van a cumplir, no importa si eres talentoso o no, simplemente así de mierda es la vida- quizás siempre he sabido eso, lo que aveces tengo que olvidarlo para poder sobrevivir.
-¿Y tú que crees de eso Valeria?
-Bueno, si todo sigue así pronto yo creeré en esa hipótesis también, me estoy quedando aquí con mi tía con la esperanza de encontrar a alguien que me ayude a poder publicar mi libro.
-Así que una escritora, ¿de que trata tú libro?
-Bueno aún no es un libro, es la idea más bien, quiero que trate sobre los problemas cotidianos de las personas normales, tanto en el amor como en el trabajo, personas que normalmente encuentras en todos los barrios.
-¿Personas como nosotros los del edificio?
-Si, si, algo así, ya tienes la idea, pero quiero reflejar los puntos de vista de algunas personas en referencia a lo que suceda en el día, también una historia de amor o un triángulo amoroso, tengo tantas ideas- Mientras hablaba de sus ideas brillaban sus ojos, yo solo pensaba lo aburrido que sería un libro sobre mi vida o sobre este edificio.
-Bueno, tienes una idea, ahora persíguela hasta que alguna de las dos se canse, solo procura que no seas tú.
-Oye buena frase esa, la voy a tomar para mi libro.
-Solo quiero el 50 ℅ de tus ventas- le dije riendo.
-Que sea el 20 %- me dijo y reímos los dos mientras que llegaba la señora Lucía con el postre, eran ya las ocho y media de la noche.
-Aquí está chicos, mi famoso flan- puso en la mesa un plato con aquel pedazo de maravilla, al mirarlo me brillaron los ojos y Valeria no se quedaba atrás, ya se estaba sirviendo un porción, yo no me quedé sentado y también me serví.
Era simplemente indescriptible su sabor, también es que soy súper fan de los flan y ese estaba especial.
-Esa es una receta que me enseñó la madre de VERÓNICA hace unos años ya- dijo la señora Lucía con una cara melancólica.
-Tía - dijo Valeria aún sosteniendo su porción de flan- tengo una pregunta que hacerte y ahora que está Lucas quizás el también me ayude a esclarecerme, ¿Porqué razón tú llamas aveces a Verónica, Laura?, ¿Es su segundo nombre?.
La señora Lucía se aclaró la garganta y miró arriba como buscando en el techo una respuesta.
-Eso es más bien una mala costumbre mía, ya han pasado algunos años, pero aún no me acostumbro a su nuevo nombre.
-¿Nuevo nombre?- pregunté desorientado.
-Si, el nombre de Verónica se lo puso hace ya unos tres o cuatro años, su nombre real era Laura, Laura Rodriguez Díaz, por eso es que aveces aún la llamó por ese nombre, es que la llamé así toda la vida, desde que nació, así que no es fácil quitarse esa costumbre- una Valeria tan desorientada como yo preguntó de nuevo.
-¿Y a que se debe ese cambio de nombre? Laura no es un nombre feo- Lucía volvió a mirar al techo y si no tuviera ese carácter tan informativo que tienes quizás no nos hubiera contado nada más.
-Laura era también el nombre de su madre, Lucas si la conoce- es cierto eso, la vi hace unos tres años atrás, estaba yo arreglando las condiciones para la mudanza, viendo el edificio y conociendo los alrededores, en ese tiempo no conocía a Verónica, solo escuchaba que todos los días era una discusión tras otra en su casa, por eso le dije ese disparate a Vero, que estúpido soy, lo extraño es que después de que se fue más nunca ha regresado- Laura, su madre, no era una mala mujer (continuó explicando Lucía), solo que hay personas que simplemente no nacen para ser algo en la vida y ella no nació para ser madre, desde pequeña Verónica ha vivido prácticamente sola, ella solo le pagaba a una mujer para que la cuidara y se pasaba días fuera, ya fuera viajando o con un hombre, cosa que sería totalmente normal si no fuera por el hecho de que tenía una niña pequeña esperándola en casa, pero poco a poco Verónica fue creciendo, al igual que los problemas con su madre, cuando ella solía regresar a casa, casi siempre borracha, bueno para no alargar más la historia, la cosa es que cuando su madre murió ella si cambió el nombre.
-¿Cómo que murió?, ¿porqué no me había enterado de eso?- pregunté asombrado por la repentina noticia.
-Disculpa que sea un poco cruda Lucas pero desde que estás aquí ahora es que te preocupas por las personas, siempre estabas encerrado en tú casa además de que tampoco es que fueras amigo de Verónica- joder es cierto que era un puto ermitaño- es cierto, que estúpido fui, seguro Vero lo pasó terrible en esos días
-No creo eso, si yo hubiera tenido una madre así no me importaría que muriera- dijo secamente Valeria.
-Por más que quiera discrepar, es cierto lo que dices, a Verónica no le afectó su muerte lo más mínimo, cada cuál recoge lo que siembra.
-¿Entonces, como me imagino, el papá de Vero debe ser muerto?- pregunté.
-No, está vivito y coliando, ¿como crees que se puede mantener Verónica?, solo que su padre nunca le ha dado la cara, solo le envía dinero por giro, debe tener mucho porque nunca deja de enviarle, mes tras mes llega el giro acá al edificio.
-Bueno al menos la ayuda- dije eso y al instante Verónica se levantó de su silla como indignada.
-¿Como puedes decir eso Lucas? Ella es un ser humano, no una cuenta de ahorro a la que sólo se le pone dinero.
-Recuerda Valeria, la vida no es un cuento, ni un libro de amor- rápidamente recordó sus palabras y su cara se entristeció.
-Es cierto eso que dices Lucas, bueno chicos yo voy a ver si me baño, Lucas, quedas en casa- la señora Lucía se marchó y sólo quedamos en el comedor Valeria y yo.
-Menuda mierda de historia para acompañar un flan tan delicioso.
-Tú fusite la que preguntaste.
-No es menos cierto eso, solo que no esperaba todos esos problemas una tras otro.
-Para que veas, menuda porquería de vida ¿eh?
-Menuda porquería de vida- contestó Valeria, eran ya las nueve de la noche.
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Verónica 26 de marzo del 202X
Después de ver a Lucas besando a esa mujer me fui rápidamente de allí, él no me debía fidelidad ni nada por estilo, pero algo simplemente se rompió en mí, quizás también mi orgullo.
Llegué a casa muy malhumorada, gracias a Dios vivo sola o hubiera matado a alguien de seguro, me quité la ropa allí mismo en la sala y me metí en la ducha para pensar en todo.
Realmente fui una estúpida al creer que podría tener "algo" con Lucas, él ya está enamorado de esa estúpida de Jessica, que por lo que me ha descrito anteriormente, era esa que estaba con él, todo fue mentira, sus palabras, sus caricias y sentimientos de anoche solo fueron una cosa de borracho, mierda ahora que me acuerdo con el apuro de salir de ese lugar se me olvidó comparar algo de comer y no debo tener nada en casa, ese estúpido se perdió la mejor cena de su vida y quizás también mucho más.
Luego salí de la ducha, me sequé y aún desnuda me lancé a la cama.
Recordé que había acordado en el impulso de ira, ir a cenar con Tom, no tenía ganas pero quizás era lo que me hacía falta, algo de atención.
Él no me amaba, pero si me necesitaba y en ciertas ocasiones eso es lo mejor que te puede suceder, sentir que una persona te necesita para funcionar correctamente.
Rato después me puse hacer algunos quehaceres para alejarme de mí.
Pasaron como cuatro horas mientras que organizaba mi apartamento, me demoré mucho porqué también descansaba entre cada lavor, tampoco podía exigirme demasiado, durante todo ese tiempo solo me concentré en las canciones que había puesto en mi celular y en verdad había logrado relajarme un poco, luego me bañé y comencé la batalla de elegir mi vestuario para salir con Tom.
Eran alrededor de las siete y media de la noche y yo ya estaba totalmente vestida, recordando mi pasada cita y lo que me había dicho Tom, elegí un vestido menos sugerente y más elegante, al igual que un maquillaje más discreto, me observé unos segundos frente al espejo y contemplé que cada día me parecía más a ella, la misma nariz, los mismos labios, la misma mala suerte en el amor, siempre me juré que no sería como ella pero aquí estoy, idéntica, Laura Rodriguez Díaz, ahora Verónica Rodriguez Diaz, no eres más que su sombra, al menos no tengo un hijo que dejar abandonado.
Cuando terminé completamente de arreglarme y de prepararme tomé mi bolso y bajé las escaleras, habíamos hablado muchas veces para que arreglaran el alumbrado del edificio pero nadie había dado un paso al frente, tampoco yo, por lo que los pasillos siempre están oscuros, apuré el paso.
Ya estaba a salvo y fuera del edificio, hacía frío esa noche, se sentía el clima húmedo, pensé en subir por un abrigo pero en ese momento llegaba Tomas en su auto, cada vez que ibamos a salir hacíamos lo mismo, me vestía horas antes y luego lo esperaba frente al edificio, por eso no me asombré cuando la señora Lucía me preguntó un día si me estaba prostituyendo jajaj.
-Hola hermosa, ¿vas a algún lado?- era increíble que Tom estuviera haciéndome una broma.
-Donde usted vaya caballero- sonreí, di la vuelta y me subí al auto, él al instante me procuró un beso, un beso muy lindo por cierto, con cariño, como nunca.
-Estás realmente hermosa esta noche, bueno, todas las noches en verdad, veo que tomaste mi consejo de vestir algo más elegante, ahora si pareces toda una dama, joder, disculpa, siempre lo eres, es solo que, bueno, ya hablaremos cuando lleguemos al restaurante- me quedé anonadada, allí estaba Tom y su gran orgullo, intentando disculparse.
La calle esa noche estaba realmente llena de personas, todos salían quizás a lo mismo que yo, a olvidar las penas, llegamos en un momento al mismo restaurante de la otra vez, el mismo mesero nos atendió y al igual que la pasada vez, me miró el culo, al parecer no me sirve de nada el vestuario de chica refinada, mis curvas siguen delatándome.
Nos sentamos, nos sirvieron algo para beber y esperar por el plato de entrada, luego de un gran trago Tom me miró a los ojos.
-Lo necesitaba, ese trago lo estuve esperando todo el bendito día, hoy a sido un día realmente problemático y lleno de mierda, en el trabajo perdimos un cliente que nos iba a comprar un producto prácticamente al precio más alto del mercado.
-¿Qué sucedió?- me pregunté esperando la respuesta que siempre me da "no entenderías de eso".
-Bueno la cosa fue que nuestra vendedora no pudo convencerlos al final, no preparó una exposición que hiciera que se decidieran al comprar, quizás si hubieras ido tú podríamos haber vendido, incluso más- sonrío y yo estaba allí sin saber que contestar, nunca me había dejado involucrar en su vida laboral, y ahora estaba allí haciendo bromas sobre que yo podría trabajar con él.
-Me imagino que eso debe haber sido un duro golpe, vamos a servir un trago más para olvidar las penas- eso fue lo único que se me ocurrió decir, pero al parecer le gustó porque rápidamente estaba sirviéndonos otro trago.
-Eres una mujer estupenda Verónica, me has soportado todas mis pesadeces y de una forma u otra eres necesaria para que yo pueda funcionar bien- agachó un poco la cabeza y suspiró- Verónica, quizás lo hayas imaginado o alguna vez debe a haber pasado por tú cabeza la suposición de que tengo una mujer por la naturaleza de nuestra relación, llevamos un tiempo ya y sin embargo nunca te he llevado a conocer a mi familia y solo nos vemos en restaurantes y hoteles.
-No me quejo Tom, pese a todo siempre me has cuidado.
-Dejame terminar por favor, la cosa es que si tengo una mujer Verónica- agachó aún más la cabeza quizás esperando un espectáculo de mi parte, pero como había dicho, ya lo sabía o más bien me lo imaginaba- aunque parezca frío de mi parte decírtelo así, estoy seguro de que en el fondo no te afecta mucho, no hay que ser ciego para ver que no nos amamos Verónica, todo lo que buscamos en nosotros no es más que sexo, cariño, dinero, compañía, pero no amor, no, eso no lo buscamos ninguno de los dos, ni yo en ti, ni tú en mí, pero hey, no hay problema con eso, pues ya yo no creo en eso, no sabría decirte en que decepción fue que me cansé del amor, todos me ven como el niño rico, bonito, estúpido y creído, el típico cliché de telenovela, pero no soy así siempre, me gusta trabajar con las personas, ayudarlas, gastar mi dinero en cosas útiles, por eso es que a pesar de todo tengo él mismo auto desde hace cinco años y seguiré con él hasta que no de más, luego lo regalaré a alguien que lo necesite, no soy siempre el niño rico y estúpido que te hace pasar pena en un restaurante, esa aunque no parezca es mi forma de autodefensa, ya que estoy acostumbrado a que se intenten aprovechar de mí, desde que tengo uso de razón todas las personas que están a mi alrededor me engañan y fingen ser mis amigos para ganar algún beneficio, incluso mi esposa hace eso, por eso es que saco mi carácter frío y narcista a relucir aveces, lo siento si te he dañado por eso.
Allí estaba nuevamente, Tom, pidiendo disculpas una vez más, no sabía como actuar pues no me habían configurado para tratar con él así.
-No tienes porque disculparte, yo tampoco me he portado todo lo bien que puedo contigo, es verdad que no siento amor por ti, es verdad que no sientes amor por mi, es más, últimamente, creo que siento amor por alguien más.
-¿De verdad? Eso es bueno- dijo esas palabras sinceramente, no feliz, pero si de verdad.
-Si, eso creo, pero él no creo que sienta lo mismo, está enamorado de otra mujer, hermosa y poderosa además.
-De mujeres poderosas estoy realmente cansado ya, mi esposa se encarga de molestarme a cada instante, intenta darme celos con cuanto trabajador de mi empresa puede, ella es jefa de allí, pero al yo ser el hijo del dueño, quiere ratificar su posición, pero en vez de acercarse a mi de otras formas, prefiere jugar con las personas, hoy incluso, me envió una foto que le tomó una amiga besándose con un muchacho en un bar.
-Disculpa que diga esto, pero tú esposa es una puta.
-Lo sé, realmente me casé con ella para salir de mí papá, pero bueno, vamos a dejar de hablar de cosas tristes, ya llega el mesero.
Minutos después estábamos comiendo una deliciosa ensalada de camarones, aún no me creía la conversación que habíamos tenido minutos antes, ni que iba a suceder ahora.
Luego de la cena conversamos un poco sobre algunos asuntos triviales, sin tocar nada doloroso una vez más, tomamos el postre y estábamos listo para irnos.
-Vamos, te llevaré a casa- no objeté eso.
Por el transcurso del camino no hablamos casi, llegamos al edificio y todo estaba oscuro, eran cerca de las once de la noche, Tom bajó y me abrió la puerta, yo salí y quedé frente a él, me abrazó, correspondí ese abrazo.
-Lo siento porque mientras duró no pude darte todo lo que merecías, espero que ese estúpido que quieres abra los ojos de una puta vez y vea lo que se está perdiendo- puso su mano sobre mi rostro y me besó, esta vez fue un beso largo, como para poder recordarlo toda la vida- ten una buena vida Verónica, espero verte por allí.
Subió al auto y se marchó, aún mi mente procesaba esta extraña cita, confesamos que nos engañamos pero a ninguno importó y al parecer terminamos, bueno, es lo menos que se haría después de esto, joder que vida más extraña tengo.
Froté mis manos por mis brazos para entrar en calor y entré al edificio, en la primera escalera se notaba una persona sentada, tuve miedo pues no se distinguía quien era y además era extraño que alguien estuviera en las escaleras a esas horas.
Mi primera idea fue llamar a casa de la señora Lucía, pero no tuve que hacerlo pues cuando se me acostumbraron los ojos, pude divisar que era una mujer, incluso más pequeña que yo.
-¿Quién carajos eres? - pregunté.
-Parece que te metiste en algo gordo, Verónica.
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Lucas 26 de marzo del 20X
Estuve un rato más conversando con Valeria antes de irme para casa, eran cerca de las diez de la noche ya, pasé por frente a casa de Vero y recordé toda la historia de la señora Lucía, menuda mierda le ha pasado, eso explicaría muchas cosas, ahora solo quisiera verla y darle un abrazo, sé que ella no es de las que abrazan pero no me importa, juro que cuando la vea le voy propinar el mejor abrazo de toda la historia, de paso si tengo suerte tal vez reciba uno también, me hace falta.
Toqué su puerta algunas veces pero nadie contestó, seguro estaba con su novio o algo así, no me demoré más allí y subí a mi apartamento.
Recuerdo que al llegar lo primero que hice fue encender el equipo de música y poner a Kaleo, "My Fair Lady", esa canción me daba tranquilidad, me trasportaba a un mundo paralelo donde yo era el puto héroe de mi historia, donde existía una mujer que no era ni perfecta ni imperfecta, era mía y sus suspiros también, no existían las peleas, solo amor, sexo, cariño y más sexo, joder, era triste cada vez que terminaban los 3:43 que duraba la canción y regresaba a mi mundo, donde yo, ni siquiera era un personaje de reparto.
Repetí la canción unas cinco veces antes de llorar, ¿Qué porque lloré? No tengo la menor idea, solo sé que se sintió bien, liberador, humano.
Mi reloj marcaba las once y algo, el algo no lo pude observar bien pues escuché a lo lejos el sonido de la puerta de un auto cerrándose, "Verónica y mi abrazo", pensé, quizás a ella le hayan dado más de un abrazo en su cita, pero quería hablar con ella para que supiera que puede contar conmigo, no hasta dos o hasta diez, sino contar conmigo.
Dicho esto salí de casa, escuché algunas voces por lo que esperé en las escaleras, quizás estaba allí con su novio, estuve esperando como por cinco minutos hasta que escuché que las dos voces eran femeninas, una era Vero y la otra parecía conocida, quizás se encontró con Valeria, pero eso no podía ser pues Valeria me dijo que iba a dormir cuando me fui.
Quizás por haber estado toda la noche en casa de la señora Lucía se me había pegado un poquito de su curiosidad por lo desconocido, bajé lentamente las escaleras y me quedé donde no me podían ver, bueno, yo tampoco las podía ver bien, solo se notaba que una estaba algo alterada pues se notaba que agitaba mucho las mano, esa era Verónica, típico de ella, la otra estaba a la salida casi del edificio, pero la luz de afuera llegaba desde atrás por lo que no se le veía la cara.
Agudicé más el oído esperando enterarme de su conversación tan acalorada.
-Realmente es poca cosa, tener que jugar con alguien que la quiere para molestar a su esposo y creer que se pondrá celoso y la amará por arte de magia- dijo Vero, la otra mujer sonrío muy estrepitosamente- cuándo le cuente al "él" sobre lo que estás haciendo veremos como queda su imagen de princesa.
-Por su bien espero que no digas nada Verónica, en verdad la señorita está algo mal de la cabeza y no le molestaría "despedir" a su empleado, solo estoy aquí para advertirte que te alejes de los dos, ambos son juguetes de "ella".
Justo cuando Verónica iba a responder, se abrió la puerta de la señora Lucía y salío esta muy alterada.
-¿Pero que carajos es esto?, ¿saben que hora es para estar en esta gritería?, ¿pasa algo Laura?
-Nada señora Lucía, estoy seguro de que esta mujer ya se iba, ¿no?
-Es cierto, se me ha hecho algo tarde controlando a los perros, más bien a las perras jaja.
-Cuidado niña- dijo Verónica dejando su bolso en el suelo, con esta evidente muestra de que todo iba a peor, bajé las escaleras y tomé una de las manos de Vero, ella al mirarme se asustó mucho y palideció.
-Buenas noches caballero, recuerda lo que te dije de las "despedidas" Verónica, espero que actúes bien, adiós a todos- luego de eso se marchó rápidamente.
-Debo llamar a la policía o algo- pregunté, aún Vero temblaba bajo mi tacto, la abracé, la abracé muy fuerte, hasta que su cuerpo dejó de temblar, luego me miró y me dijo que todo estaba bien.
-Solo es una mujer celosa Lucas, algo normal, me ha sucedido muchas veces- se notaba que ocultaba algo, pero no estaba para que la agobiaran con preguntas así que lo dejé pasar.
-Señora Lucía puede volver a dormir, yo acompaño a Verónica hasta su casa.
-Buenas noches a los dos- cerró la puerta de su casa.
Tomé la mano de Vero y juntos subimos hasta su apartamento, no dijimos ni una palabra, ella solo tenía la vista perdida, llegamos hasta su apartamento.
-Aquí estamos Vero, ¿de verdad vas a estar bien?
-Si Lucas, no te preocupes.
-Es imposible que no lo haga, ¿sabes? Te escuché llegar hace un rato y bajé con la sola idea de decirte que siempre podías contar conmigo para lo que fuera y aquí estoy, diciendote que puedes contar conmigo para lo que sea.
Ella acercó su cabeza a mi pecho y me abrazó, la abracé, nos abrazamos como por un minuto y todo despareció por esos segundos, sentí que escuchaba una vez más "My Fair Lady".
-Gracias por todo Lucas, hablamos mañana, ¿si?.
-Hablamos mañana, buenas noches Vero.
-Buenas noches Lucas.
Subí las escaleras, un poco más vivo.
Fin del Capítulo 3 "Mi mundo Paralelo"
Lucas 26 de marzo del 202X
Por lo general no bebo por lo cual no estoy muy acostumbrado a las jaquecas matutinas ni a las resacas, así que cuando me desperté hoy realmente estaba hecho una basura.
Recuerdo que cuando abrí los ojos un dolor intenso me comenzó a martillar la cabeza, tenía mareos y no recordaba mucho de la noche anterior, demasiadas cervezas, demasiada tristeza acumulada.
Me senté en el borde de la cama y estuve admirando un zapato como por diez minutos, tenía algo raro ese zapato, pero no podía distinguir bien que era, bueno, no le di más vueltas, me levanté y fui al baño a darme una ducha.
Mientras que el agua fría recorría mi cuerpo comencé a recordar cosas, Verónica, su boca, su vestido, su inesperada tranquilidad bajo mis manos, todo parecía lejano casi como un sueño, más sabía que era real pues casi podía saborear su sabor por encima del alcohol que aún estaba en mi boca, ¿qué sucedería ahora?, ¿comó podía afrontarla cuando la viera de nuevo?, esas y más preguntas comenzaron molestarme mientras me secaba, solo me quedaba esperar a tener suerte y no verla hasta que tuviera un plan más elaborado.
El baño de mi apartamento tiene en la pared un cristal de cuerpo entero, así que siempre que termino de bañarme me observo en el cristal aún empañado por el vapor, pero como hoy tomé una ducha fría podía distinguir claramente mi cuerpo reflejado sobre el cristal.
Nunca he tenido problemas como mi apariencia física, realmente no soy de las personas más hermosas, pero soy atractivo, o eso me ha dicho mi mamá jajaja, mido un 1.80 metros, soy de complexión más bien delgada, pero en mis días de gloria practiqué algunos deportes, por ende mantengo mi cuerpo entrenado, mi piel es algo extraña de describir pues es una combinación perfecta entre papá mulato y mamá blanca, algo así como un carmelita claro, mestiza dice mi DNI, mis ojos son realmente oscuros, cosa que no me gusta, hubiera preferido los ojos claros de mi mamá, pero la vida no es justa, espero que quizás uno de mis hijos tenga suerte.
Mis facciones son una combinación también, tengo la nariz bien formada y los labios carnosos, tengo el cabello crespo, de color oscuro y ahora lo tengo un poco largo pues con el trabajo no he tenido tiempo de ir a la peluquería, aunque hoy la señora Lucía me dijo que pasara por allá, pero eso sucedió más adelante.
Resulta que al salir del baño después de haberme lavado los dientes también, pensé que ya se había acabado mi resaca, así que volví a sentarme en la cama para esperar a que se fuera el mareo, observé el mismo zapato en el suelo, pero esta vez se veía claramente, esos zapatos no eran míos, más importante aún, esos zapatos eran tacones.
-Hola dormilón - unos brazos se dejaron caer al rededor de mi cuello y sentí el pecho de una mujer apretarse contra mi espalda- ya era hora de que te despertaras.
Rápidamente salté de la cama para ver quien era mi acompañante imprevisto, aunque tenía una idea de quién era la única que podía ser y allí estaba, ¿Jessica?.
Realmente no esperaba ver a Jessica allí, mi mente se puso en blanco y empecé a sudar frío, ella seguía mirándome sin decir una palabra, solo llevaba mi camisa larga y unas bragas mientras que la luz del sol que entraba por la ventana la bañaba con un resplandor que parecía una Diosa , si la situación hubiese sido otra me hubiera reído de lo cliché de su vestimenta.
-¡Lucas!- ese gritó me saco de mis pensamientos y terminó de aclararme la mente, la que estaba en la cama no era Jessica, quizás el alcohol, los mareos, la luz, el olor y el deseo de que fuera ella me jugaron una mala pasada
-Buenos días Vero, disculpa, aún estoy con la cabeza algo fuera de lugar.
-Te entiendo Lucas, después de lo de anoche es normal que te sientas así, jamás pensé que fueras tan, ¿comó decirlo?, bueno, tan hombre- dijo eso con una gota de ironía mientras se dejaba caer en la cama para empezar con su dramatización.
-Me tomaste en tus brazos y me lanzaste a la cama, luego como una fiera te lanzaste encima de mí, comenzaste a besarme y a susurrarme cosas sucias al oído, luego me diste vuelta y me aguantaste ambas manos y...
-¿No hicimos nada, verdad?
-No, no hicimos nada Lucas- comenzó a reírse a carcajadas y a burlarse de mí- simplemente estoy vestida así porque vomitaste todo mi vestido anoche, lo único que hiciste fue llorar por tú amada y quejarte de un tal príncipe o algo así.
-Mierda, hubiera preferido acostarme contigo que hablar de eso.
-En tus sueños Lucas, nunca podrías disfrutar de este manjar- al decir eso se puso de pie, desabrochó los botones de mi camisa y la lanzó al suelo.
-¿Ahora tú plan es seducirme desnudándote? Quizás funcione más si te quitas también la parte de abajo.
-¿Comó tú?- rápidamente me fijé que estaba completamente desnudo delante de ella.
-Mierda Vero tenderías que haberme avisado mucho antes- entré al baño para ponerme un bóxer.
-Na, estaba teniendo una buena vista, me voy yendo Lucas, gracias por la noche.
-Oye espera, tú ropa- iba alcanzarle el vestido cuándo me di cuenta de que estaba aún manchado.
-No te preocupes por eso, ya la lavarás, además mi casa queda cerca y no debe haber nadie en el edificio un sábado en la mañana, hasta luego.
-Menuda mañana, al menos ya no tengo que hacer ningún plan para hablar con ella.
Justo en ese momento alguien llamó a la puerta, estaba seguro de que había visto a Verónica semidesnuda por los pasillos pues no habían pasado tan siquiera 2 minutos desde que se había ido.
-¡Un momento por favor!
Rápidamente me puse unos pantalones y caminé hacia la puerta, al abrirla pude observar a una muchacha joven, más bien pequeña y totalmente pálida, en efecto, había visto a Verónica.
-Hoo..l..a señ..or- se le notaba el nerviosismo en la voz, no es algo normal toparte con una mujer con las tetas al aire a las 9 de la mañana por los pasillos de un edificio.
-Buenas, por lo visto viste a la loca del segundo, no te preocupes, a ella le gusta deambular desnuda por el edificio, es algo normal acá, como un patrimonio.
-A comprendo- al parecer creyó lo que le dije, incluso le trajo algo de tranquilidad, chica más extraña.
-Bueno ¿en que puedo ayudarte?
-Yo soy la sobrina de Lucía, la señora que vive en el primero.
-Aaa, claro la señora Lucía, la de la peluquería.
-Si, ella misma, bueno, ella me envío a que te diera esto, es un pedazo de kake de ayer- ahora es que me acuerdo de que la señora Lucía me había invitado a comer con su familia.
-Muchas gracias- hice una pequeña pausa para que me dijera su nombre.
-Mi nombre es Valeria, pero me puedes llamar Val, es un placer- normalmente uno no recuerda los primeros saludos con una persona, pero seguro estoy que las huellas de su sonrisa se tatuaran en mi alma para siempre.
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Verónica 25-26 de marzo del 202X
Toqué, volví a tocar, cada vez que tocaba más palpitaba mi corazón, ¿qué buscaba obtener allí? ¿Sexo, cariño, amor? Había pasado toda mi vida dándole esto a las personas, más sin recibir nada, tampoco le había dado mucha importancia, me habían enseñado que el amor no trae comida a la mesa.
Se escucharon algunos pasos dentro de la casa, comencé a tener escalofríos y me temblaban las manos, parecía una chica virgen antes su primera vez, sólo que esta vez era la chica la que salió a buscar al chico, en cuestión fue igual que mi primera vez.
Se escuchó sonar el pestillo de la puerta y cuándo se abrió esta, solo quedaron las ganas entre los dos, sin decir una palabra entramos a una sala totalmente oscura y deshabitada, nuestras respiraciones agitadas eran lo único que se sentía, el mundo estaba en silencio para escucharnos al amar, puse mi mano sobre su rostro y aún temblaba, él envolvió mi mano con la suya, la besó y luego simplemente me abrazó, todas mis defensas se cayeron y podría haberme enamorado de él en ese momento si mi corazón no estuviera tan dañado.
-No creo que esto esté bien Vero, no porque no quiera, no, no puedes imaginar las ganas que tengo de arrancarte el vestido y follarte en todos los rincones de la casa, más solo sería sexo, sexo muy bueno, pero sin sentido.
-¿No quieres porque no recordarías nada verdad?
-Exactamente jejeje, estoy tan borracho que posiblemente mañana no recuerde ni quien soy, además, creo que tengo ganas de vomi..- acto seguido Lucas corrió hacia el baño y yo le acompañé para ayudarle.
Pasamos como 20 minutos así, el vomitando y yo sosteniendo su cabeza, tenía cierta práctica pues mamá siempre llegaba borracha a casa y a mí me tocaba el papel de consolarla.
-¿Aún me quieres besar?- Lucas estiró los labios hacia mí.
-Quita asqueroso jajajaja, ahora no sirves ni para la señorita Jessica, imagínate para mí- instantáneamente su rostro cambió a un tono más triste- disculpa, realmente no quería recordártela ahora, soy una imbécil.
-Concuerdo en eso contigo- le di un golpecito en el hombro- eyyy, bueno, no te preocupes de peores cosas he salido, ahora sal que me voy a bañar.
-¿No quieres ayuda para eso?
-No, mi mamá me enseñó bien a hacer eso, pero se agradece tú oferta.
Luego de ser rechazada una vez más salí del baño, el cuarto de Lucas era realmente ordenado, el mío comparado era un chiquero, tenía de todo un poco, libros, pósters, recortes, una mujer desnuda detrás de la puerta, yo estoy mejor que ella, por supuesto.
Me senté en la cama, realmente cómoda, era una pena que no se utilizara, hoy.
Comencé a pensar además en todo lo que había sucedido en la noche, pues no había tenido tiempo en verdad.
Lo más extraño era lo extraordinariamente bien que estaba con la idea de engañar a mi novio, no sentía que lo estuviera traicionando, pues nunca sentí que fuera suya, ni tampoco que él fuera mío y por jodido que sea, segura estoy de que él piensa lo mismo, solo me ve como un trofeo y yo a él como a una cartera, es muy hermoso y todo, pero simplemente no soy del tipo que le gusta los princesitos.
Mientras que debatía todas estas cuestiones en mi mente, me di cuenta de que Lucas estaba en frente mío, aún mojado por la reciente ducha, tenía una mirada seria en su rostro, como la que tenía cuando me besó en el pasillo, rápidamente se me erizó la piel y mi corazón comenzó a agitarse.
-Quítate el vestido
-¿Cómo?- el nerviosismo se me notaba en la voz.
-Que te quites el vestido.
¿No que no quería sexo? Ahora estaba desbastada pues mi mente en verdad no se había preparado para eso, pero por instinto me puse de pie y le di la espalda, delicadamente desabrochó la cremallera de mi vestido y segundos después este estaba en el suelo.
Estaba solo con mis bragas, indefensa, esperando su próximo movimiento, él puso su mano en mi rostro y lo acarició.
-Eres increíblemente hermosa- me han dicho eso miles de veces pero en ese momento esa fue la primera vez que me importó que alguien lo dijera.
Estaba lista para besarlo y entregarme a él cuando de pronto estira su mano en la cual llevaba una camisa.
-Ten, ponte esto, tú vestido se manchó, no te preocupes, mañana yo lo limpio.
-Muchas gracias- que estúpida soy- bueno Lucas me voy yendo para casa.
-¿Quieres pasar la noche aquí?- allí estaba de nuevo mi Lucas, con su sonrisa tan desinteresada.
-¿Pero para que? No vamos a tener sexo.
-¿Nunca antes te has acostado con alguien solo para disfrutar su compañía?- Quedé en silencio y apenada bajé la cabeza.
-Hey, ven acá- me tomó por la cintura y puso algo de música en su teléfono, bailamos.
Bailamos como dos estúpidos mientras los problemas se convertían en escusas para sonreír, los minutos se entrelazaban con los sonidos y cada canción romántica era una agonía, pues nuestro pacto de no agresión casi estuvo a punto de romperse un par de veces, reconozco que fue efímero, pero jodidamente hermoso esos momentos de estupidez, entre un borracho y alguien que buscaba algo de cariño.
Recuerdo que entre nuestras danzas tropezamos y caímos en el suelo, reímos muchísimo e intentamos buscar a el culpable, sonaba de fondo "Halley's Comet" de una tal Billie, paramos de reír y nos miramos unos segundos, Billie seguía cantando.
-Solo quiero besarte ahora Vero.
-No tengas miedo- sus labios esta vez eran cariñosos, como si no quisieran romper los míos, acarició mi cabello.
-El pelo riso te queda más lindo- luego de eso se dejó caer a mi lado y nos quedamos mirando el techo un rato.
-Desde de que entré a tú cuarto me di cuenta de lo ordenado y limpio que era, casi no tiene ningún defecto, pero hay telarañas en el techo, mira esa grande allí- tomé su mano y lo ayudé a señalar.
-Vete a la mierda jajajaja, ¿Vero?- su tono se puso un poco más serio.
-¿Si?- yo seguía mirando las telarañas del techo.
-Si cuando despierte he olvidado algo de esta noche prometeme que me lo recordarás- sus ojos brillaban al decirlo.
-Lo prometo Lucas, lo prometo.
Cinco minutos después quedó dormido y empezó a balbucear algo sobre un príncipe estúpido o algo así, me dió lástima despertarlo así que con mis fuerzas lo subí como pude a la cama, me acosté a su lado y existimos en la misma cama, sin tocarnos y ese fue el mejor sexo que no he tenido en toda mi vida, pues realmente me sentí importante.
Cuando desperté aún él estaba dormido, ya había amanecido pero quería disfrutar esa sensación de despertar con alguien, me volví a dormir.
Al volver a despertarme Lucas estaba sentado en el borde de la cama, suavemente me levanté y pasé mis brazos por su cuello.
-Hola dormilón- de repente saltó fuera de la cama y se quedó mirándome como extrañado, "este idiota no recuerda nada", pensé.
-¡Lucas!- grité y esto fue lo único que lo sacó de sus pensamientos.
-Buenos días Vero, disculpa, aún estoy con la cabeza algo fuera de lugar.
-Te entiendo Lucas, después de lo de anoche es normal que te sientas así, jamás pensé que fueras tan, ¿comó decirlo?, bueno, tan hombre- lo dije con la menor ironía posible para ver si caía.
-¿No hicimos nada, verdad?
-No, no hicimos nada Lucas- comencé a reírme a carcajadas y a burlarme de él- simplemente estoy vestida así porque vomitaste todo mi vestido anoche, lo único que hiciste fue llorar por tú amada y quejarte de un tal príncipe o algo así.
-Mierda, hubiera preferido acostarme contigo que hablar de eso.
-En tus sueños Lucas, nunca podrías disfrutar de este manjar- al decir eso me puse de pie y me quité la camisa que me había dado Lucas.
-¿Ahora tú plan es seducirme desnudandote? Quizás funcione más si te quitas también la parte de abajo.
-¿Comó tú?
-Mierda Vero tenderías que haberme avisado mucho antes- entró corriendo al baño.
-Na, estaba teniendo una buena vista, me voy yendo Lucas, gracias por la noche.
-Oye espera, tú ropa.
-No te preocupes por eso, ya la lavarás, además mi casa queda cerca y no debe haber nadie en el edificio un sábado en la mañana, hasta luego.
Rápidamente salí de su casa, no tengo idea de porque pero estaba algo decepcionada de que no recordara casi nada, bueno, "aún queda nuestra promesa", pensé.
Antes de llegar a mi apartamento una chica que subía las escaleras se quedó mirándome totalmente asombrada.
-¿Nunca has visto unas tetas?
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Lucas 26 de marzo del 20X
Valeria se había marchado hacía un rato y yo estaba totalmente vestido ya, llevaba algo casual, unos pantalones, una camisa y unos tenis, revisé el frío para ver si había algo para desayunar, lo cerré, lo volví abrir y nada, aún no había nada, bueno, gracias a la señora Lucía tenía kake al menos, terminado mi mini cumple, fregué el pozuelo y salí de la casa.
Mientras le ponía llave a la puerta, entraba Mario a su casa, lo miré, él me miró y luego entró, mi ojo aún me duele bastardo, podré haber olvidado algunas cosas de ayer pero no ese puñetazo.
El plan de hoy era simple, luego de que bajara con sumo cuidado las escaleras infernales, iba a llevarle el pozuelo a la señora Lucía, tal vez escuchar algunos chismes y luego regresar a casa para ver algo en la laptop, simple, pero relajante.
Ya frente a casa de la señora Lucía iba a tocar el timbre.
-¡Lucas!- un gritó se escuchó desde las escaleras.
-Creo que nos hemos visto demasiado últimamente, Vero- a pesar de eso me alegró muchísimo verla.
-¿Comó eso de que se han visto demasiado?- estaba la señora Lucía ya con la puerta abierta, la vieja era silenciosa
-Nada que le importe Lucía- Vero tan amable como siempre.
-¿No crees que eres algo fresca con los mayores?- dijo Valeria que entraba justo en ese momento al edificio.
-Pero si es la niña que nunca ha visto unas tetas.
-Quizás no tan pequeñas como las tuyas- luego de que dijera eso me tuve que reír y Verónica me miró con una mirada asesina.
-¡Basta ya!, esto no es una conversación para tener en un pasillo, entra Valeria.
-Sí tía- cuando iba entrando me miró y me dijo- Hola Lucas.
-Hola Valeria- correspondí- mire señora, muchas gracias por el kake.
-De nada Lucas, deberías ir a las actividades que te inviten las personas, siempre estás del trabajo a la casa mijo y aún eres joven.
-Eso haré, muchas gracias por el consejo.
-Bueno cuidate mucho, llega hoy por la peluquería para resolver ese desórden, cuidate tú también Laura- acto seguido entró.
-Vieja chismosa, veo que te llevas muy bien ya con esa muchachita.
-¿Estás celosa?- le dije con aires de grandeza.
-Sigue soñando de ese lado que te vas a caer corazón- y se marchó moviendo el culo un poco más de lo habitual, que ya era mucho.
Un poco aturdido aún, subí a casa para hacer un poco de tiempo hasta que abrieran la peluquería, intenté encender el televisor y nada, no había luz, suspiré y pensé en que más podía hacer y recordé el libro que había empezado hace un tiempo y que ahora estaba con polvo sobre la vitrina, lo busqué, sacudí y comencé a leer.
"No tenía nada en el mundo, así que caminó, el pie derecho, luego el izquierdo, caminó, sólo caminar resultó aburrido así que intentó enamorarse y siguió su camino, pero ahora mucho más triste.
Y esta persona no era peor que tú, ni era mejor que yo, ni pese a su caminar continuo se había alejado mucho de lo que huía, estaba jodido, como tú que lees, como yo que escribo.
Llegó un día a un bar y pasó allí dos vidas seguidas, los hombres y mujeres tocaron su cuerpo, pero su alma, la que necesitaba ayuda, seguía pudriéndose poco a poco por la falta de ese "algo", ese "algo" que nos falta y que todos buscamos, pero algunos no pueden afrontar la vida sin ello y entonces no les queda más que caminar, para ver si un día tropiezan y lo encuentran, o tropiezan y se caen, pues caer aveces es lo mejor, porque puedes descansar y olvidarte de que te falta ese "algo", olvidarte de los hombres y mujeres, incluso del bar"
Luego de eso lo cerré y recordé el motivo por el cual lo había dejado de leer, siempre sales deprimido de las lecturas, aunque es un exelente libro tiene ese defecto.
Sin nada más que hacer salí de casa para ir a la peluquería para arreglarme el desorden que tenía en la cabeza.
Recuerdo que eran cerca de las doce ya, lo bueno es que esa peluquería tiene dos turnos por lo que siguen trabajando aún a a la hora de almuerzo.
Al entrar me recibió la señora Lucía y me acompañó hasta la silla.
Le pedí que me rebajara a los lados pero que arriba me dejara el cabello así, me había costado mucho tiempo esperar que creciera.
Justo en el momento en que empezó a trabajar, se escuchó que alguien abrió la puerta del salón, yo estaba de espaldas así que no podía ver quien era y no le di mucha importancia, seguro era una de las viejas del barrio que venía a cortarse el cabello o a chismear con Lucía.
La cosa es que a esa supuesta señora la atendió otra de las peluqueras, escuché como la sentaron en el asiento que quedaba detrás de mí, y empezaron a cortarle el pelo.
Pasados unos segundos Lucía terminó de cortarme el cabello de un lado, así que giró la silla para empezar con el otro, quedando de frente así a la "Señora".
-¡Jessica!- grité casi por instinto, realmente no me había preparado psicológicamente para eso.
-¿Lucas? Que hermosa sorpresa ¿Qué haces aquí? Bueno, es evidente que cortandote el cabello, lo siento jaja- se le notaba casi igual de sorprendida que a mí.
-¿Pero y eso que viniste a esta peluquería?- era asombroso que la señora Lucía no nos hubiera interrumpido por conversar mientras trabajaba, pero el amor al chisme era mayor.
-Bueno, Tomas me dijo que por aquí había una peluquería realmente buena, así que vine a probar.
-¿Tomas?, nunca hubiera imaginado que el prínci.., que alguien como él supiera de ests peluquería de barrio- me ha sorprendido.
-Yo tampoco me lo hubiera imaginado, pero parece que en el fondo es una persona humilde- no lo creo, simplemente te mandó para acá, pero él ni siquiera te acompañó- bueno, vamos a dejar la charla para después porque sino nos vamos a ir sin orejas de aquí.
Como era de esperar mi proceso duró mucho menos que el de ella así que me senté en el sillón de espera que quedaba cerca del mostrador y me puse a leer una revista.
Después de enterarme de los últimos peinados para señoritas, me percaté que Jessica ya había pagado en el mostrador y se dirigía hacia mí.
-¿Qué me dices si te invito a un almuerzo?- mientras que ella me preguntaba yo le abría la puerta.
-Con este serían dos almuerzos a los que me has invitado, ¿me quieres engordar y comerme?- ya estábamos en la calle.
-Serías un buen aperitivo, pero esa no es la idea, lo que sucede es que no pudimos disfrutar del último porque llegó Tomas y no paramos de hablar de trabajo.
-Cierto, bueno, te enseño donde hay un bar donde sirven buena comida.
Cuando llegamos al bar eran como las dos de la tarde ya, nos sentamos y pedimos nuestros almuerzos.
-Disculpa que te pregunte pero a pesar de que soy observador no logro descifrar lo que te hiciste en el pelo.
-Bueno, realmente no me hice nada Lucas, simplemente corté un pocos las puntas porque las tenía dañadas.
-Es un alivio, me encanta tú cabello, el rojo hace que tú rostro se note más vivo y tus ojos azules simplemente son una obra maestra- esto me salió con total naturalidad, solo me di cuenta de lo que había dicho cuando su cara se puso del mismo color que su cabello.
-Realmente dices cosas muy bonitas Lucas, tú novia debe ser una mujer muy feliz.
-Quizás lo fuera, si tuviera alguna novia- no estoy seguro pero creo que pude ver una pequeña sonrisa en su cara.
-Realmente no nos conocemos mucho, ¿Porqué no me cuentas un poco sobre ti Lucas?
-No hay mucho que contar, he vivido toda mi vida aquí en este barrio, mis padres se mudaron y me dejaron el apartamento, así que soy solo yo, me las arreglo como puedo.
-¿Entonces cuales son esos sueños que te impiden tomar el ascenso que te estoy ofreciendo desde hace tiempo?
-Es algo complicado de explicar, he querido ser deportista, músico, actor, escritor, he querido ser todo sin tener algo aún, pero en verdad mi mayor sueño es simplemente poder dormir sin tener que soñar que aún mis sueños no se han cumplido y que quizás, nunca se cumplirán, me jode la idea de que solo hay una vida la verdad- mierda la voy a deprimir con todos mis problemas.
Cuando levanto la cabeza observo a una Jessica con las lágrimas casi afuera.
-Mierda eso es jodidamente triste- nunca había escuchado a la Diosa del departamento hablar así, pero se sintió bien, parecía una simple humana en ese momento, se secó los ojos con su enguantada- ¿entonces cual es el plan?- sus ojos brillaban esperando mi respuesta.
-Sobrevivir, eso creo.
- Sobrevivir, ¿eh?- bajó la cabeza y empezó a jugar con el vaso de agua de la mesa- todos hacemos eso a nuestra forma Lucas, incluso yo, la Diosa del departamento- eso último lo dijo de forma irónica, no pude resistirme y tuve que reír.
-¿Sabías que te llamaban así?- le dije aún entre risas.
-Por supuesto que si, tampoco soy estúpida, pero me pega ese apodo, osea, mírame jajajajaja- mientras decía esto, la tranquila Jessica se paró de su asiento y dio una vuelta para mí.
-Es genial ver esta faceta tuya Jessica, nunca hubiera creído que eras así, osea, también te llaman la Reina del Hielo.
-Lo sé, es que aquí junto a ti siento que puedo huir de la "alta sociedad", desde que me convertí en jefa de departamento todos esperan perfección, no hagas esto, comportate bien, no digas esto, vistete así y has todo lo que yo diga, es una verdadera mierda.
-El cliché del rico, ¿no?
-Exactamente, pensé que eso de lo que la riqueza agobia era algo que decían para parecer un poco más humildes.
-Aún prefiero llorar en un yate jajajajaja.
-Pues sí jajaja- los dos reímos como unos idiotas y luego nos miramos, hubo un pequeño silencio, Jessica se inclinó un poco en su silla y me besó, alguien abrió la puerta del bar.
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Verónica 26 de marzo del 202X
Inmediatamente al llegar a mi casa me di un buen baño, recordé todo lo que había sucedido en la noche con Lucas y no paré de sonreír como una idiota, luego me cambié de ropa para ir al gym, sé que Lucas dijo que estaba gorda bravo aquella vez pero no está demás prevenir.
Al salir del baño sonó mi teléfono, era Tom.
-Buenos días Tom.
-¿Así es como saludas a tú novio?
-¿Dices al que me dejó fuera de mi edificio después de una cita de 1 hora? Sí, a ese si lo saludo así.
-Disculpame nena, ayer tuve muchos problemas en el trabajo, cosas que..
-Cosas que no entenderé ¿verdad?, tal vez deberías buscarte una novia más inteligente Tom.
-No digas eso nena, ¿qué tal si hoy vamos a esa discoteca nueva que inauguraron hace unos días? Dicen que es súper cara y genial- el muy desgraciado sabe lo mucho que me gusta lo bueno.
-Bueno tal vez lo piense, te llamo más tarde que ahora voy hacer ejercicio.
-Bes...- colgué el teléfono, después de sentirme querida anoche me valoro un poco más, basta de arrastrarse tanto por él.
Me preparé algo rápido para desayunar y bajé hasta la entrada del edificio, allí estaba Lucas frente a la puerta de la señora Lucía, pese a que nos hemos visto muchísimo en las últimas horas mi corazón no deja de palpitar.
-¡Lucas!- grité de la emoción sin darme cuenta.
-Creo que nos hemos visto demasiado últimamente, Vero
-¿Comó eso de que se han visto demasiado?- y allí estaba esa vieja chismosa.
-Nada que le importe Lucía.
-¿No crees que eres algo fresca con los mayores?- la señorita doncella entraba al edificio.
-Pero si es la niña que nunca ha visto unas tetas.
-Quizás no tan pequeñas como las tuyas- esa pequeña hija de puta y el estúpido de Lucas quiso reírse.
-¡Basta ya!, esto no es una conversación para tener en un pasillo, entra Valeria.
-Sí tía- cuando iba entrando miró a Lucas- Hola Lucas- ahora si la mato.
-Hola Valeria- Otro muerto más, Lucas y la señora Lucía hablaron un rato más pero menos no me podía importar.
-Bueno cuidate mucho, llega hoy por la peluquería para resolver ese desórden, cuidate tú también Laura- vieja de mierda.
-Vieja chismosa, veo que te llevas muy bien ya con esa muchachita- maldito imbécil.
-¿Estás celosa?- por supuesto, menuda tetas tiene esa niña.
-Sigue soñando de ese lado que te vas a caer corazón- luego me marché moviendo el trasero lo más que pude.
Después de correr un rato en el gym se me enfrió la cabeza y pude ya relajarme.
-Estúpido Lucas coqueteado con esa niña, le voy a demostrar lo que es bueno, está decidido, voy al bar a comprar unas cervezas y le voy hacer la mejor comida que haya probado, quizás si se porta bien pueda probar el postre también jajaja, quizás debe llamar a Tom para cancelar, bueno lo hago después del bar.
Emocionada me apresuré para llegar al bar, ya era algo tarde, por lo que pensé almorzar de paso, abro la puerta del bar...
-Hola Tom, ¿a las ocho me pasas a recoger? Ok, besos.
Fin del Capítulo 2 Las Telarañas del Tejado...
Me conoces Margaret, café y una cucharada de azúcar, ¿has llamado al doctor esta mañana?, creo que esos putos ratones me han pegado algo, aunque solo tu los ves, deberíamos pensar en comprar un perro, un perro de estos que usan para las peleas, así no nos preocuparíamos por las ratas, los perros también cazan ratones Margaret, o eso creo, bueno, si no cazan ya compraremos una ratonera, ¿tenemos queso en el refrigerador no?, pobre ratones, tendrán que conformarse con pan viejo, aunque no se si funcione Margaret, sería una mierda morir por solo un poco de pan viejo, hasta los ratones saben eso, gracias por el café, aunque está muy dulce Margaret.
Toma la pistola que está encima de la mesa, esa mesa no, la otra, esa, tómala, ahora ven, acércate, apunta a mi cabeza, más a la derecha, ¿acaso estas ciega?, ahora bien, aprieta el puto gatillo, !espera!, gira un poco, no quiero que mi mierda caiga en el cuadro, después quedaría una macha muy fea, si que quedamos bien en esa foto, ese vestido hacía notar tus hermosas piernas, ahora sí, vamos, acaba con esta noche.
(Se agradece que dejé un comentario dando su opinión sobre el escrito gracias)
Lucas 25 de marzo del 202X
Sé que es triste escribir un diario ya con 26 años, pero esta es la única forma que tengo para mantenerme enfocado.
Mí día comenzó abriendo la puerta de mi casa realmente deprisa, aún estaba organizándome la corbata por lo cual no me fijé en la bicicleta que había dejado la hija del vecino en el suelo, así que tropecé con esta y de una manera algo brusca bajé la escalera de mi piso, pero aún así no me pasó nada grave, no tengo idea de porque las escaleras en las novelas son tan terroríficas.
Me recompuse con un salto y antes de continuar mi camino, tomé una sombrilla que había en el suelo ya que hoy avisaron que habría mucho Sol y quizás después lloviera, faltaban aún dos pisos así que apresuré el paso mirando siempre de reojo el reloj de mi muñeca que marcaba las 9 de la mañana, llegué por fin a la entrada del edificio y cuándo me disponía a salir por la puerta...
-Muchacho un momento por favor- me detuvo una voz entre femenina y masculina, algo extraña pero totalmente inolvidable, era la señora Lucía.
La señora Lucía, es la típica señora de 60 años, gordita, pequeña y chismosa que tienen todos los barrios del mundo, todos los días de una forma increíble me detiene antes de salir del edificio para preguntarme a donde voy o para contarme los chismes que estén de moda en ese momento, pese a todo me cae bien pues simplemente es otro ser humano que la vida ha tratado mal con el paso del tiempo.
-Hola señora Lucía, voy a trabajar y ya sé que la chica del segundo se va a casar con un millonario (la muy condenada me lo estuvo echando en cara todo el bendito día de ayer), así que tenga buen día, adiós- Intenté seguir mi camino, fallidamente, por supuesto...
-Espera Lucas- ese soy yo - no es nada de eso de lo que te voy a hablar, de todas formas sabes que a mi no me gustan los chismes, solo te quería pedir que vinieras hoy a mi casa a comer, sé que vives solo y al menos aquí vas a poder conversar con unos familiares míos que se van a pasar la noche, quizás si hasta tienes suerte puede que halla alguna chica de tu edad- esto último lo dijo con un tono de lástima que me hizo sentir realmente mal.
-Gracias señora Lucía, no le prometo nada pero haré un esfuerzo, me despido- salí apresuradamente y sin mirar atrás para no tentar al destino.
Al salir del edificio me encontré con un calle abarrotada de personas, todas de seguro tenían una historia que contar, todas se veían tristes a mis ojos, también era que yo estaba mal, salí de mi bucle de pensamientos tristes y me dirigí hacia la oficina.
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Verónica 25 de marzo del 202X
Querido diario, como sabrás estoy realmente feliz, hace unos meses conocí al gran amor de mi vida, más bien al de mi mamá, ya que más que por su físico me gusta por su dinero y mi mamá siempre me enseñó que eso era lo que valía en la vida, porque el amor está sobrevalorado ¿no?, bueno, da igual, la cuestión es que me llevó a comer a un restaurante realmente guay, la mesa tenía cubiertos que no sabía ni que existían y la comida era realmente poca, era un plato enorme y solo tenía hierbas en el, pero eso es lo que come la gente fina.
El día de hoy comenzó de una manera muy graciosa, cuando me disponía a ir a la peluquería, vi como Lucas tropezaba con una bici y caía como un saco de papas por todas las escaleras del tercer piso, parecía escena de telenovela venezolana jajajajaja, rápidamente me escondí tras la puerta pues no estoy en muy buenos términos con él pues ayer le estaba hablando de mi compromiso como por cinco minutos y se molestó, seguro el pobre está muy enamorado de mí, pobre, en verdad no es feo y es bastante agradable aveces, pero simplemente le falta algo muy importante en el mundo, dinero.
Después de ese cómico incidente fui por fin a la peluquería, quería hacerme un corte nuevo para estrenar en mi cita de la noche. Al llegar el salón estaba lleno de mujeres, todas me miraban con desdén pues sus ya envejecidos cuerpos no se podían comparar al mío y entiendo su dolor, mido 1.75, mi piel es una piel tersa y de un color ni muy blanco, ni muy bronceado, combinación de un padre negro y una madre rubia. También saqué las mejores cualidades de las dos razas, tengo un cuerpo con bastante curvas y un pelo rizo de color oscuro que combina con mis ojos cafés, gracias a todas estas características siempre he sido la maldición de hombres y mujeres.
Esquivando todas sus miradas asesinas me senté con aires de grandeza pues ya había reservado un turno con anterioridad, mi misión allí era simple, quería lasiar mi pelo para darle un toque diferente a la noche y así sorprender a Marcos, mi prometido.
-Señora Lucía, nesecito que mi pelo quede súper lasio, debo estar deslumbrante para hoy, osea, más deslumbrante- dije esta última parte más alto para que todas en la sala me escucharan.
-Por supuesto señorita Laura, su pelo quedará realmente precioso- me dijo la señora Lucía con una gran sonrisa en su rostro, suelo hacer que las personas sonrían con mi sola presencia, es un don que tengo.
Hay que admitir la destreza que tiene Lucía tanto en la lengua como en las manos, pues en sólo par de horas había terminado un trabajo de gran excelencia, aproveché que estaba allí para de paso arreglarme las uñas y ponerles un poco más de color, pagué y me volví a la casa, era mediodía ya.
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Lucas 25 de marzo del 20XX
A pesar del tránsito y de que el bus se había atrasado llegué al trabajo, intenté entrar a mi cubículo sin ser notado, aunque en parte quería que ella me hubiera visto, me senté en mi silla idéntica a las demás, tomé unos papeles llenos de letras monótonas y aburridas (mi amor por la lectura se había marchitado por culpa de ellos) y comencé a realizar un trabajo que no era el de mis sueños pero gracias a él podía al menos tener un techo y una cama para quizás un día volver a tenerlos.
Mi trabajo consistía en venderle cosas a personas que no lo necesitaban, con la simple escusa de que "usted se lo merece", a las personas les encanta merecerse cosas y yo me aprovechaba de eso, coloreaba mis palabras con elogios y comentarios de admiración hacia esa persona totalmente desconocida y al final le vendía un artículo totalmente ridículo e innecesario que de seguro acaba luego abandonado por algún rincón. Debo comentar que aunque no me gustara mi trabajo tenía un don para hacerlo, por lo cual me había ganado cierta fama en la oficina y me habían recomendado varias veces para un ascenso, el cuál no acepté por varias razones, una en particular llevaba una falda y quizás, ese fuera el mayor de mis problemas.
El resto de la mañana trascurrió bastante tranquilo, vendí unos celulares viejos y convencí a una señora de que su actual refrigerador no era el adecuado para ella y que "merecía" algo mejor, en fin, le terminé vendiendo un refri de uso de uno de nuestros almacenes que de seguro se le iba a romper a los tres días de uso.
Estaba colgando el teléfono cuando de repente chocan con mi campo de visión, unas medias color oscuro que adornaban unas piernas largas pero no por ello finas, era un combinación realmente hermosa que solo podía pertenecer a una persona, la falda, digo, Jessica.
Jessica en cuestión era la fuente de mis problemas y también lo único que le daba color a esa aburrida oficina, tenía tan solo 25 años y ya era la jefa de ventas de la empresa, empezó como una simple vendedora y en tan solo 4 años escaló hasta su posición, la mayoría dice que usó sus atributos de mujer para ayudarse también, cosa que podría haber hecho pues es una mujer realmente hermosa, mide 1.70, tiene un cuerpo voluptuoso para ser más bien una persona delgada y un tes blanca con algunas pecas sobre la nariz que hacen vibrar aún más sus ojos azúl fuerte resaltando todo al compás con su cabello color rojo, el cual llevaba hoy recogido en una cola de caballo que llegaba hasta sus nalgas.
Por mi parte yo no creo que haya logrado todo eso solo con apariencia, además de que era una persona con un carácter fuerte era también amable y su voz era capaz de convencer al mismísimo Diablo de comprar hielo para el infierno, cualidades indispensables para este trabajo.
-Buenas tardes Lucas, ¿no piensas almorzar hoy?- luego de que ella me dijera eso revisé nuevamente mi reloj para darme cuenta de que eran exactamente las 9 de la mañana, estaba detenido el muy estúpido, razón por la cual no había sonado hoy en la mañana y había llegado tarde al trabajo.
Parece que mi reloj se ha roto señorita Jessica, realmente no sé que hora es, pero viendo que soy el único en la oficina y que usted dice eso, deduzco que es la hora de almorzar ¿no?, estaba a punto de decir eso cuando ella me abordó.
-Siempre estás dando lo mejor de ti Lucas, eres realmente asombroso, aún en la tan esperada ahora de almuerzo estás trabajando, vamos, te invito a comer algo- me quedé anonadado, allí estaba yo, un trabajador promedio siendo invitado a comer por la Diosa de la empresa, además de que me había elogiado también.
-Será un placer, déjeme apagar la computadora- esa fue una burda escusa para dar un rápido respaso a mi cartera para ver como estaba económicamente, ya que por supuesto no iba a dejar que ella pagara, luego de comprobar mi situación financiera, nos dirigimos hacia el comedor.
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Verónica 25 de marzo del 202X
Era mediodía y realmente el Sol se disponía hacerse notar ese día, me había demorado mucho más allí pues la señora Lucía me puso al tanto de todos los chismes del barrio, la peluquería realmente no quedaba muy lejos del edificio pero no había casi ninguna sombra por todo el bendito camino.
Comencé a caminar bajo ese sofocante Sol, hasta que de pronto sentí un alivio enorme sobre mi, como el que sientes cuando una nube bloquea el Sol y llega una sombra inesperada, pero mi nube era una sombrilla, me llamó la atención su color rosa y su estampado de unicornios totalmente ridículo, miré al lado para ver quién era.
-Hola Lucas- le brindé una sonrisa, era realmente sincera, me había salvado de tener que caminar por ese infierno.
-Hola Vero, no eras la que nunca cogía Sol porque era dañino para piel.
-Me lo dice él que robó su sombrilla a una niña de tres años en un parque de diversiones- eso último que dije lo hizo sonreír un poco, no soy la mejor analizando a las personas pero esa sonrisa realmente estaba jodida.
-Oye no te quejes, gracias a la sombrilla de la niña del primero estamos a salvo de morir deshidratados, me la llevé pues estaba en el suelo, además de que con la caída que tuve por su bici, es con lo menos que me puede pagar, gracias a Dios que nadie me vió, parecía eso telenovela venezolana- reprimí una carcajada pues no quería que supiera que no estaba tan solo como pensaba.
-Realmente no me quejo pero ¿no deberías estar trabajando ahora, o tú amada Jéssica te despidió por fin?- de pronto el Sol me daño los ojos y el calor me envolvió el cuerpo.
-Parece que sigues siendo toda una perra, Laura, mejor sigue cogiendo Sol para ver si quemas un poco de calorías, estás gorda- de pronto estaba tan furiosa que el Sol me importó un bledo.
-Gorda tú madre hijo de puta- le grité mientras él cruzaba la carretera, me dieron ganas de perseguirlo y arrancarle los ojos, pero ya yo soy una señorita con clase así que no me iba a rebajar a ese nivel.
-Al meno yo tengo una y me quiere, adiós Laura- eso realmente me dolió, no sé porque aún me daña que esa mujer no esté, más bien que me lo recuerden, realmente no hay mucha diferencia ahora, nunca estuvo presente ni cuando estaba viva.
Estaba tan furiosa que llegué al edificio y no me enteré ni del Sol, subí la escaleras y antes de entrar a mi casa, me vino una maravillosa idea a la mente con la forma de una palabra, VENGANZA, subí una escalera más y estaba frente a la puerta del señor Mario, era un desórden total ese piso, estaba lleno de juguetes y envoltorios de dulces, el señor Mario era un viudo que se había quedado solo con una niña de 4 años, su esposa había muerto hace un año, recuerdo que todos fuimos al entierro y gracias a eso conocí a Tom, mi prometido, pues Mario es su chofer, por eso él me trata como una patrona y me ayuda siempre que lo necesito.
-¿Señor Mario?- toqué su puerta, parece que aún no se le acaban las vacaciones que me hizo pedirle de favor a Tom.
Luego de unos minutos abrió la puerta. Mario no es una persona vieja, tiene apenas creo que 40 años, pero sus arrugas y sus ojeras lo hacen ver como de 60, se ha encorvado un poco y la tristeza se puede notar en su voz.
-Hola señorita Laura, ¿cómo está, necesita algo?- mientras me decía eso tenía a la niña cargada en brazos y parecía llorar.
-Buenas señor Mario, estoy bien gracias, ¿como está usted y la nena?
-Bien gracias, bueno, la niña se ha pasado todo la mañana llorando porque no encuentra la sombrilla que su mamá le regaló, es su juguete preferido, es verdad que quizás estuviera regada o afuera de la casa ¿pero quien se llevaría una sombrilla rosa y con unicornios?
-Bueno señor Mario- un sentimiento de satisfacción recorrió todo mi cuerpo y se dibujó una pequeña sonrisa en mi rostro, que espero que no la haya notado- no es por calumniar pero lo llamé exactamente porque ahora acabo de ver a el chico de su piso con esa sombrilla y sé lo mucho que significa para usted y su familia, no tengo idea de porque la habrá tomado, pero cuando fui a quitársela, me dijo muchas groserías y se marchó, disculpe- vi como una chsipa se encendió en sus ojos y dió un golpe fuerte a la puerta con la mano que le quedaba libre, me asusté de ver a alguien tan tranquilo actuar así.
-No puedo creerlo señorita, robarle a una niña y gritarle a usted por querer devolverle su juguete, además de que esa sombrilla es un recuerdo de mi esposa, un chico que parecía tan tranquilo- dió otro golpe fuerte en la puerta, salté del susto- cuando lo vea voy a ver si es tan valiente de gritarme a mí, ese Lucas va a saber lo que es bueno, muchas gracias por avisarme, si me disculpa necesito terminar el almuerzo, hasta luego señorita Laura.
-Hasta luego señ...- no había terminado la frase y cuando cerró la puerta de un portazo.
Regresé a mi casa totalmente realizada y feliz, me hice algo rápido para almorzar, me bañé y me acosté un rato, cuando desperté ya eran las 6 de la tarde, había dormido como 4 horas algo que no hago nunca, pero parece que la venganza me hace dormir mucho mejor, debería ir a un sicólogo por eso jajajaja, me levanté y me dí un baño de espumas pues me lo "merecía" y luego empezó la odisea de prepararme para mi cena.
Recuerdo que cuando comencé a prepararme eran a penas las 6:45, maquillaje, esto no, esto si, mejor no, este si, tal vez más corto, quizás más formal, en cuestión, cuando terminé eran las 8 de la noche y tenía que estar a las 8:30 afuera del edificio para que Tom me pasara a recoger.
Ya toda arreglada y perfumada abrí la puerta de mi casa, cuando de repente una persona cayó estrepitosamente por las escaleras hasta mis pies.
-¿No crees que estás cogiendo una muy mala costumbre? Lucas- el pobre se le notaba el alcohol por encima de la ropa.
Se levantó del suelo como pudo y se puso en frente mío, sentí una sensación realmente desconocida que me recorrió el cuerpo, este no era el Lucas estúpido y bobo que conocía, frente a mí estaba él con una mirada realmente molesta, me asusté mucho, me dí cuenta también de que tenía un golpe en el ojo, así que tuve miedo de que yo fuera ahora la persona con la que se desquitara, no quería pasar otra vez por eso.
Intenté empujarlo pero me tomó del cabello con fuerza e iba a gritar pero justo en ese momento, me besó.
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Lucas 25 de marzo del 202X
Luego de algunas conversaciones banales por los pasillos, Jessica y yo llegamos al pequeño restaurante que tiene el edificio de la empresa en el primer piso.
Podía sentir las miradas de odio de mis compañeros perforandome la piel, pues allí estaba yo, Lucas, un simple vendedor, ayudando a sentar a la Diosa del departamento de ventas.
Por lo general cuando uno va a ese restaurante, la atención es pésima, ya que como muy pocos trabajadores dan propinas, pues ven eso más como un comedor, los meseros realmente no se preocupan por la atención de los clientes.
Esta tarde sucedió todo lo contrario, por supuesto, por falta de un mesero nos atendieron dos y no nos brindaron hasta sus almas por falta de tiempo.
Pedí un café para esperar el almuerzo y mientras ella terminaba de ordenar yo ya estaba preparando en mi mente la conversación que deberíamos tener, iba a empezar con una adulación ligera sobre su aspecto, tal vez elogiar su nuevo peinado o decirle lo bien que se veía con sus nuevas uñas postizas y luego conversar sobre la familia o algún otro tema vanal, terminada la planificación física, me dispuse a romper el hielo, pero cuando abrí la boca para hablar.
-¡Jessica!- esto lo había dicho un hombre que de pronto estuvo parado frente a nuestra mesa.
Pensé que era solo un amigo hasta que la lengua de Jessica estuvo en la garganta de el supuesto amigo, realmente no me esperaba eso, sentí como si miles de agujas se me clavaran en el pecho, no se conformaron con un simple beso y estuvieron allí como por 30 segundos, también puede ser que para mí esa tortura durara mucho más.
Jessica con un movimiento se desprendió de él y me miró avergonzada.
-Disculpa Lucas, este es mi novio, Tomas.
Tomas era un chico de apariencia joven, muy bien parecido, piel trigueña, medía más o menos 1.85 metros, cuerpo atlético así que también era imponente, pero más imponente era su traje Armani negro y su reloj Verssace dorado que hacía juego con su cabello de color rubio y sus ojos grises, él es el típico hombre que alguien como yo odia inmediatamente por la gran brecha que hay entre nos.
-Un placer, mi nombre es Lucas- me puse de pie y le estreché la mano con la sonrisa más hipócrita que tenía en mi inventario, el ni siquiera lo intentó, no le agradé al parecer, pero el sentimiento era mutuo.
-Lucas es el mejor trabajador del departamento de ventas, incluso ya lo han recomendado para un ascenso pero no lo ha aceptado, por lo que lo invité a almorzar para convencerlo de aceptar- Al precer Jessica estaba dándole como una justificación de porque estaba allí conmigo.
-Me alegro de escuchar eso, mi empresa necesita de buenos trabajadores jóvenes como él, espero que recapacites y tome el ascenso Lucas, ¿O tienes algún motivo para quedarte en este departamento?
Pensé por dentro de mí, "¿mi empresa?", joder, este tío es Tomas, el hijo del dueño de la empresa, además, también es el novio de Jessica, recuerdo que hace un tiempo cuando Jessica empezó a ascender en la empresa, se esparció un rumor de que se le veía entrar mucho en la casa del dueño de la compañía, por eso creyeron que tenía un romance con él y gracias a eso su rápido ascenso, pero ahora veo que los rumores no eran del todo mentira.
-Gracias por su confianza señor Tomas, pero prefiero quedarme en el departamento de ventas como contrato, ya que no es mi idea quedarme para siempre en la empresa, además de que disfruto mucho de trabajar al lado de la señorita Jessica- dije esto sin pensar, pero pude ver como Jessica se ruborizó por una milésima de segundo, tal vez también sea mi imaginación.
-Muchas gracias, yo también disfruto mucho de trabajar contigo Lucas, cambiando de tema, ¿no ves algo diferente en mi Tomas?- en ese momento pude ver el terror en los ojos del príncipe, todos sabemos que cuando una mujer hace esa pregunta espera una respuesta correcta y que si uno se equivoca eso podrá ser un arma para que ellas la usen más adelante.
-Bue..e..no, tu cabello te lo recogiste hoy, ¿no?- Un error muy grave, había adivinado lo de su cabello pero al final terminó la frase con un "¿no?", el cual las mujeres interpretan como un, "realmente no me impresiona".
-Si Tomas, me recogí el cabello- esto lo dijo en un tono triste mientras bajaba la cabeza y pasaba sus dedos por los bordes de la taza.
El ambiente se había picado y yo me sentía realmente incómodo y traicionado, había fingido bastante bien y solo quería desaparecer de allí, al rato llegó el mesero con nuestros almuerzos, Tomas nos acompañó y luego de terminar, el señorito me dijo que por mi buen trabajo me podía tomar el día de hoy, así que me levanté de la mesa para ir a la oficina a buscar mis cosas, pero antes de irme miré a Jessica y le dije.
-Tus uñas quedaron muy hermosas Jessica, realmente ese azúl hace juego con tus ojos, gracias por el almuerzo- ella abrió los ojos y no pudo contener una sonrisa, les dí espalda y lo único que me faltó para sentirme completo, fueron algunas explosiones detrás de mi como en las películas.
Estuve como por cinco minutos esperando el bus, luego de que llegara, me di cuenta de que la sombrilla que había tomado esta mañana era rosa y con estampados de unicornios y eso me sacó un sonrisa, realmente no tenía ganas de reírme, mientras que estaba en la empresa me hice él fuerte, pero ahora viendome en un bus totalmente vacío y con la sombrilla de una niña, además de...Jessica, me sentí realmente enfermo.
Al llegar al barrio abrí la sombrilla pues el Sol estaba que quemaba la piel, fueron muchas las personas que se rieron de mi, pero al menos yo tenía sombra.
Estuve caminando como por 5 minutos hasta que vi a lo lejos un trasero bastante conocido, me acerqué rápidamente pues no tenía ganas de estar solo.
-Hola Lucas- allí estaba Vero con su hermosa sonrisa, si solo sonriera y no hablara quizás me podría enamorar de ella.
-Hola Vero, no eras la que nunca cogía Sol porque era dañino para piel.
-Me lo dice él que robó su sombrilla a una niña de tres años en un parque de diversiones- en verdad parecía que había eso hecho eso, intenté sonreír, pues el chiste en verdad estaba gracioso pero no salió muy bien.
-Oye no te quejes, gracias a la sombrilla de la niña del primero estamos a salvo de morir deshidratados, me la llevé pues estaba en el suelo, además de que con la caída que tuve por su bici, es con lo menos que me puede pagar, gracias a Dios que nadie me vió, parecía eso telenovela venezolana- gracias a Dios ella no me vió o estaría echándomelo en cara aún.
-Realmente no me quejo pero ¿no deberías estar trabajando ahora, o tú amada Jéssica te despidió por fin?- por cosas como esas es por lo cual a pesar de lo hermosa que es, no la soporto, quité mi sombrilla de encima de ella y la dejé tomando el Sol.
-Parece que sigues siendo toda una perra, Laura, mejor sigue cogiendo Sol para ver si quemas un poco de calorías, estás gorda- sé lo mucho que le molesta que le digan algo malo sobre su cuerpo, así que esa siempre es uns buena arma.
-Gorda tú madre hijo de puta.
-Al menos yo tengo una y me quiere, adiós Laura- al instante me arrepentí de haberle dicho eso, pues ella no tiene la culpa de la madre que le había tocado.
Ahora mi prioridad era alejarme de ella, de todos, de mí, aún me quedaba dinero en la cartera pues gracias al príncipe azúl no nos cobraron en el restaurante.
No soy muy bebedor pero el bar estaba allí y las penas también, lo único que quería era que por una vez en mi vida las cosas me salieran bien, también es mi culpa por enamorarme de alguien como Jessica, pero la estupidez es un don de la raza humana.
Puedes estar rodeado de millones de personas que te aman, que si tú no te sientes amado, no te importará menos el amor de cada una de esas personas, la soledad no es estar solo, es sentirse solo.
Luego llegará la noche y te recordará que en tú vida algo está mal, llorarás, aprovecharás pues nadie te podrá mirar, o eso pensarás, más tú te miras y te sientes aún peor, quedarás dormido, luego amanecerá y volverás a fingir que sonríes, hasta la noche.
Y era ya de noche y se habían acabado las bebidas, más las penas aún brotaban de mi piel, tomé mis cosas, la sombrilla rosa y como pude comencé a caminar hacia casa.
Todo se movía muy rápido a mi alrededor y a puras caídas llegué a mi piso, recuerdo que iba a a abrir la puerta de mi casa cuando.
-¡Lucas!- ese grito me aturdió los oídos y me molestó muchísimo, bueno, más de lo que estaba.
-¿Que mierda quieres Mario?
-Mi sombrilla hijo de puta.
-Bonita sombrilla tienes aquí, el rosa te pega mucho- dije esto con ironía y riéndome de él.
Un segundo después me arrebató la sombrilla y me dió un fuerte golpe en el ojo, lo siguiente que recuerdo es que rodé escaleras abajo, por segunda vez en el día.
Estaba golpeado, triste, traicionado, borracho y como si fuera poco.
-¿No crees que estás cogiendo una muy mala costumbre? Lucas- Verónica, lo menos que quería en ese momento.
Me levanté del suelo con gran destreza y me acerqué hacia ella hasta que estuve muy cerca, tanto que podía respirar su perfume, me pareció conocido, me intentó empujar, se le notaba el miedo en los ojos y eso me gustó, la tomé del cabello para asustarla un poco más y fue cuándo ví a una Verónica totalmente desconocida, la muchacha creída y estúpida que se daba aires de grandeza, estaba mirándome de una forma totalmente diferente a lo habitual, temblaba bajo mi tacto y no hablaba, la besé.
La besé con fuerza y ella intentó resistirse los primeros segundos así que simplemente la besé con mucha más fuerza hasta que nuestros labios se correspondieron, sus piernas fallaron y nos tuvimos que recostar a la pared, pasé mis manos por sus muslos hasta llegar a la punta de su corto vestido, le susurré al oído lo hermosa que estaba esa noche y su olor se estaba apoderando de mí y vino un nombre a mi mente, Jessica, el perfume que usaba Vero, era el perfume de Jessica, me alejé rápidamente consternado y ella solo me miró, rápido regresé a mi casa.
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Verónica 25 de marzo del 202X
Totalmente desorientada por lo ocurrido, caminé hasta la entrada del edificio, saqué mi espejo y me arreglé el maquillaje que ahora estaba un poco estropeado, no pasaron 10 minutos y llegó Tom a recogerme.
Tom era un empresario o eso me había comentado, no le gustaba hablar de trabajo conmigo, con la escusa de que no entendería, eso me molesta porque aunque no soy la persona más estudiada, tampoco soy estúpida.
Llegamos a un restaurante de lo más hermoso y rápidamente nos atendieron, nos sentaron en la mesa VIP que estaba en el lugar más privilegiado del salón y ordenamos un poco de comida con nombres extraños, yo solo pedía lo mismo que Tom para no parecer una ignorante.
-¿No crees que ese vestido está muy corto para un lugar tan refinado? Todo el mundo tenía la vista en tú trasero.
-Dejalos que miren, de todas formas esto solo es tuyo.
-Quizás eso sirva con un noviesito de tú barrio, pero si yo te digo que vamos a un restaurante fino te tienes que vestir como una dama, no como una puta cualquiera- esas palabras me hirieron mucho, quise darle una bofetada en ese instante pero recordé que él era el que estaba pagando todas mis cuentas y mis gustos caros, así que tragué en seco arañandome el alma.
-Está bien Tomas, pero no tienes porque tratarme así, hay personas mirando.
-¿Ahora si te importa que las personas miren, no? Si te comportaras no tendría que decirte nada de esto, pero bueno, ya aprenderás- seguro Lucas no trata así a sus novias, pensé, luego me dí cuenta de que no había dejado de pensar en Lucas toda la noche.
Llegó el mesero con la comida y cominos en silencio, era evidente que Tom estaba de malas pulgas hoy, así que no intenté ni advertirle de que no se había fijado en mi nuevo peinado, ni en mis uñas, aunque él era muy malo con esos detalles.
Terminamos de comer y me quedé con hambre, no hay ser que coma esas comidas y se llene, todo es muy pequeño y sin sabor, pero según Tom así es la comida gourmet.
-Todo estuvo delicioso, realmente ya estoy aprendiendo a disfrutar de esta comida- mentí para ver si Tom mejoraba su carácter.
-Me alegro de escuchar eso, como mi novia debes convertirte en una dama y dejar de ser tan, bueno, tan tú.
-Cambiaré Tom, solo dame tiempo.
-Bueno, hablando de tiempo creo que ya se ha hecho tarde, te voy a llevar a casa.
-¿A casa? Pero, ¿no vamos a ir a la tuya hoy?- me sorprendió pues el siempre está buscando sexo.
-Hoy no, hoy realmente no tengo ganas, vamos.
Así de simple había sido mi noche, pasé más tiempo arreglándome que con Tom.
Llegamos al barrio y me dejó frente al edificio, me dió un pequeño beso, para nada parecido al de Lucas, subió a su auto y se marchó.
Me quedé allí como por dos minutos analizando lo que había sucedido, hasta que no le di más vueltas y entré.
Subí las escaleras y noté que había algo en el suelo de mi piso, lo recogí y era la cartera de Lucas, al parecer se salió en su caída, inmediatamente un cosquilleo recorrió mi espalda y recordé mi cuerpo contra la pared, las manos de Lucas y sus palabras diciéndome lo hermosa que era.
Quizás le haría falta su cartera, pensé, eran las 11 de la noche así que sabía dentro de mí que eso solo era una burda escusa para poder ir a verlo, subí un piso más y allí estaba, frente a la puerta de Lucas, toqué.
...Final de Capítulo...
(Si le gustó el capítulo me puede escribir al +53 55276604, allí le daré los demás capítulos de la novela en PDF, toda opinión es bien recibida, gracias!!)
Hay muchas cosas injustas en este universo, el hambre, la pobreza, la necesidad, son cosas que han vendido azotando al mundo desde cientos de años atrás, cosas que todos sabemos y conocemos. Pero ahora no vengo hablar sobre eso, no, vengo hablar sobre otra injusticia de esta vida, yo la llamo, "simplemente no coincidir", para probar mi teoría tengo en mis manos una foto de hace ya al menos cuarenta años, en ella se muestran varias personas, jóvenes, es una foto de un cumpleaños al parecer, le pregunté a mi mamá sobre las personas de esa foto y una a una me las fue nombrando, ví como su rostro se iluminaba tal vez al recordar momentos pasados, ella estaba en medio, joven, aún soñadora y serena.
Luego de observar más la fotografía pude notar como algo se había escapado a mi vista, una muchacha, hermosa, escondida entre la multitud, su rostro emanaba algo lindo, paz, fragilidad, todo eso descrito en una sola sonrisa inocente, pregunté por ella y mi mamá me dijo, "Esa es Elsa, una muchacha muy especial y cariñosa, ¿que será de la vida de ella ahora?".
Elsa, deberá tener unos cincuenta años ahora, hijos, tal vez también nietos, pero eso no me interesa la verdad, la cuestión es que no coincidimos cuando era aún la Elsa de rostro tímido y sonrisa hermosa, cuando aún era joven y soñadora, hay personas con las que simplemente nunca tendremos la oportunidad de coincidir y por eso, la vida es muy injusta.
-¿Qué piensas sobre la muerte?- me dijo mientras se llevaba una cucharada de arroz a la boca.
-No pienso mucho sobre ella, al final ya sé donde iré cuando muera.
-¿Y a donde irás cuando mueras?
-Pues a donde más, al infierno.
-¿Al infierno?- preguntó asombrada.
-Tal y como te lo cuento, más no te preocupes, estoy seguro que tu irás directo al cielo- mi respuesta le dió paz, no es como si yo fuera el que decidiera esas cosas pero de alguna manera ella me creyó completamente.
-¿Cómo sabes que iré al cielo?
-Porque Dios no enviaría al infierno alguien con una sonrisa tan hermosa, ni aunque cometiera el peor de los pecados- su cara se sonrojó de manera súbita, había tocado los botones indicados.
-Siempre dices cosas tan hermosas, es por eso que no me importaría pecar e ir al infierno contigo.
-Te dije que no puedes, Dios no se atrevería.
-Pero entonces te extrañaré mucho- me tomó de las manos, sus ojos estaban cristalizados, casi a punto de llover.
-No te preocupes, yo iré al infierno, de eso estoy seguro, pero juro que todos los sábados me escaparé e iré a verte allá en el cielo.
-¿Lo prometes?- apretó fuerte mis manos, sin dejar de mirarme.
-Lo prometo- le dije con una sonrisa y la lágrima que tanto se había contenido por fin salió, vaya chica estúpida, esas pequeñas cosas eran lo que me gustaba de ella, además de su gran trasero, por supuesto.
Después de eso continuó comiendo, había que aprovechar pues el lugar donde la había llevado era muy caro, prácticamente te cobraban por respirar, todo en el país estaba así de todas formas, nos habíamos acostumbrado lamentablemente a sobrevivir.
-Tendrás que haber hecho algo muy malo para tener la certeza de que irás al infierno- dijo después de terminar su comida.
-En verdad no he hecho nada de otro mundo, simplemente siempre he sentido que no soy la persona favorita de Dios por así decirlo, así que no espero que me favorezca el día del Juicio Final.
-¿Y como harás para escaparte?, además, ¿porqué los sábados?
-¿Qué has pedido para comer, cotorra?
-Jajaja, hace años que no escuchaba eso, simplemente tengo curiosidad, además tengo que saber todos los detalles para poder esperarte.
-Tienes razón, bueno, este es el plan, no hay que haber ido al infierno para saber que los Sábados allí se deben montar unas fiestas endemoniadas- la miré para ver si había entendido el chiste, pero nada, sin reacción- bueno, yo aprovecharé toda la algarabía para escaparme de alguna forma, robar una nave y viajar al cielo, pan comido, ¿ves?- ella enserio estaba analizando todo el plan en su mente.
-Supongo que es un buen plan, pero tengo otra duda.
-Dígame señorita.
-¿En el cielo no habrán fiestas los sábados?- me preguntó preocupada.
-No lo creo mi amor- le respondí, ella me miró fijamente e hizo una mueca.
-Menuda mierda es el cielo.
Terminamos de cenar y pagamos la cuenta, luego simplemente nos fuimos...
-Que mierda hiciste ahora?- una mujer joven con una copa en la mano le decía a un hombre que estaba sentado al lado de ella, el hombre estaba aparentemente afligido.
-Soy un hijo de pvta, ¿cres que pueda dormir hoy aquí?
-¿Y que cree Liza sobre esto?
-Liza se fue, me dejó, ya no está.
-Cuéntame lo que pasó, pero por el aspecto de tu cara no creo que haya sido algo muy agradable, ten- le alcanzó la copa- toma un trago, uno grande.
-Gracias- el hombre tomó un gran trago y luego comenzó a toser, se limpió la boca y comenzó a narrar- estaba sentado en una esquina del cuarto, escuchando como blusa por blusa y braga por braga se marchaba Liza, "ya no siento nada por ti ", minutos antes me había dicho, intenté persuadirla pero fue en vano, no es que aún la amara ni nada por el estilo, pero simplemente me había acostumbrado a como mi vida funcionaba alrededor suyo.
Horas antes...
-¿Estas segura de esto? No tienes a nadie con quien vivir en esta ciudad.
-Me estaré quedando en casa de unas amigas, además eso ya no es problema tuyo, hace meses que ni siquiera me miras ¿ahora es que te preocupas por mi?- comenzó a elevar su tono de voz- ¿o lo que realmente te preocupa es que vas a perder a tu esclava?
-¿Esclava, de qué mierda estás hablando?
-Solo me tienes aquí para limpiar tu porquería, lavarte y cocinar, ni siquiera me tocas, hace ya seis meses que no follamos.
-Con que ese es el problema, ¿quieres follar?- me levanté de mi silla y fui hacia donde estaba, me paré justo enfrente de ella, la tomé por los brazos y la lancé a la cama, luego me puse encima de ella y comencé besarle el cuello, pero podía notar como mis labios eran desagradables a su cuerpo, comenzó a golpearme con las manos como pudo, a gritar, yo la neutralicé pero unas de sus manos se soltó, alcanzó la lámpara de noche que estaba en la mesita y me golpeó con ella en la cabeza, me desplomé en la cama junto a ella, toqué mi cabeza para comprobar el golpe y estaba soltando sangre.
-Te dije que nunca intentaras forzarme o la ibas a pasar mal estúpido me dijo aún acostada al lado mío.
-Tu madre jodiendo incluso ahora- le dije recordando que esa lámpara nos la había regalado su mamá para nuestra boda, la miré un instante y pude notar que se estaba riendo.
-Mi mamá era buena, lo que nunca le caíste bien, debe estar muy feliz ahora desde el cielo viendo como la lámpara cumplió bien su función, "rómpesela en la cabeza si algún día se propasa contigo", me dijo.
-Que vieja más- me miró con rabia- buena, que vieja más buena.
Se levantó de la cama y fue hacia la ventana, el día era algo oscuro, pero aún era temprano solo que había muchas nubes negras y al parecer iba a llover, metió las manos en sus bolsillos y sacó una caja de cigarros.
-Supongo que si me he perdido de algunas cosas, ¿desde cuando comenzaste a fumar?
-Desde que todo comenzó a irse a la mierda.
-¿Hace un tiempo eh?- todo lo que pude decir fue eso, no tengo idea de cuando fue el momento exacto en que lo nuestro se rompió, siempre hay un inicio, tanto para lo malo como para lo bueno, pero aveces lo malo no ocurre de pronto, sino que va acumulándose poco a poco, un beso no dado, una mala respuesta, una mirada al culo de una mujer ajena, pensando que no pasaría nada, "no pasará nada, fue solo una vez", nos autoconsolamos de esa manera y seguimos echando mierda a la pila, un día la pila nos cae encima y nos preguntamos, ¿donde fue que fallamos?, ¿cuándo?.
-¿Quieres uno?, se que no te gusta para nada fumar, una de las razones por las que empecé a fumar fue para simplemente joderte un poco, que cuando llegaras del trabajo me olieras y te molestaras mucho, pero ni siquiera lo notaste en estos meses, pero ya era muy tarde para dejarlo, me había acostumbrado a la paz ficticia que me proporcionaban sus 120 segundos, 120 segundos más cerca del cáncer, 120 segundos más lejos de todo, deberían durar más de 120 segundos estos cigarrillos de mierda.
-¿Te llevarás también el ventilador?- le pregunté.
-Por supuesto, en estas noches hace mucho calor- votó su cigarrillo y se marchó.
Presente...
-Luego se fué, se llevó el ventilador de verdad, intenté dormir de todas formas, pero los mosquitos y la tristeza no me dejaban pegar ojo, cual de los dos picaba más fuerte, así que no tuve más remedio que acudir a ti aunque te haya jurado que más nunca te buscaría, así de desesperado estoy.
-La has cagado muy bien señorito, pero tranquilo, al final siempre te quedaré yo, siempre tienes que regresar a mi, yo te cuidaré, yo nunca te pediré nada cambio- la chica se sentó en las piernas del hombre y lo besó- además, yo tengo dos ventiladores.
Tuvieron sexo sin amor toda la noche, mientras dos ventiladores que no tenían culpa de nada, aliviaban la tristeza...