Oye...
Tú sola estás allí; tú sola llenas
con tu cabeza estéril aquel hueco;
y ahora que comprendes que te falto,
que ya no se humedecen con mis besos
tus labios, que están fríos y están secos;
ahora que ya no hay sangre entre tus labios
que empulpure la albura de aquel hueco;
ni hay más frases de amor en tus oídos,
ni en tu cuerpo la huella de mi cuerpo;
ahora que estas tan sola, muda y triste,
y el insomnio vigila en tu cerebro,
y alzas los brazos...¡y no abrazas nada!,
no sientes sobre el cáliz de tus senos
el calor de mis manos fervorosas