Que letras tan atrevidas!
Se han fugado de mi pensamiento casi sin mi consentimiento y ahora sólo puedo dejarlas correr.
Ni siquiera sé para que han llegado aquí.
Tampoco sé que par de ojos han marcado como destino.
Temo que puedan revelar algo de lo que han visto en mi cabeza!
No, no leas!
Es todo tan confuso y turbulento que no hay brújula ni norte.
No quiero que me leas así… sin nada que decir y con tanto que soltar.
Tan atrevidas, que letras!
Te quedaste?
Entonces… entonces quizás me leas más.
Pero con una condición!
Aquí está mi brújula.
Tú… tú trae tu Norte.